«Los entornos bilingües favorecen un mejor rendimiento en la lectura»
Marie Lallier es Ikerbasque Research Professor y lidera el grupo de investigación sobre neurociencias de la educación y trastornos del desarrollo en el BCBL. Comanda el proyecto ‘Bibalance’, que tiene como objetivo analizar el papel que puede jugar el bilingüismo como barrera contra la dislexia.
El Basque Center on Cognition, Brain and Language (BCBL) ha iniciado un proyecto de investigación financiado por la Comisión Europea que pretende analizar el papel del bilingüismo como barrera protectora contra la dislexia. Marie Lallier, Profesora Ikerbasque y líder del grupo ‘Neuroeducación y trastornos del desarrollo’ del centro de investigación radicado en Donostia, dirige esta iniciativa cuyo objetivo último es encontrar estra- tegias tempranas de compensación que desarrollen los niños y niñas con riesgo de dislexia para adaptarse a futuras dificultades lingüísticas.
El proyecto ‘Bibalance’ tiene como objetivo analizar el papel del bilingüismo como elemento protector frente a la dislexia. ¿Qué les lleva a pensar que esto puede ser así?
Lo que de momento se ha visto en la literatura, en otros estudios, es que cuando estamos expuestos desde muy pequeños al bilingüismo el cerebro se adapta a esos ámbitos bilingües, que son más complejos que un entorno en el que solo hay un idioma. Y estas adaptaciones, que ya empezamos a ver cuáles son, pensamos que podrían fomentar una red neuronal que permitiría apoyar al cerebro de un niño que tiene riesgo de desarrollar dislexia. Lo que ocurriría en el cerebro de un menor bilingüe es que su conectividad sería mucho mayor que en el de un niño monolingüe. Y pensamos que un cerebro más conectado tiene una mayor facilidad para compensar un problema que pueda tener en una región, en otra red...
Ya hay estudios respecto a si un entorno bilingüe desde una edad temprana afecta al rendimiento lector de los niños y niñas, ¿no?
Lo que hemos querido ver con nuestras investigaciones es cómo entornos bilingües tempranos pueden afectar a la lectura. A menores en primer grado de primaria, todos bilingües, los hemos dividido en función de si han estado expuestos más o menos a entornos donde se usan los dos idiomas a la vez. Por ejemplo, en casa el aita habla euskera y la madre castellano, de modo que el niño o niña está constantemente cambiando de un idioma al otro. A los menores con mayor exposición a este tipo de entornos los hemos comparado con otros, que son bilingües también pero que tienen mayor exposición en casa a una sola lengua, por ejemplo el euskera, mientras que en la calle solo hablan la otra, en este caso castellano. Es esta distinción la que nos interesa, porque pensamos que los menores que están expuestos a entornos donde los dos idiomas se hablan a la vez son los que van a desarrollar estas adaptaciones más rápido o más fuerte. De hecho, partiendo de estos grupos lo que hemos visto es que, efectivamente, los niños que están ex- puestos a esos entornos más complejos, porque se mezclan idiomas, tienen un rendimiento lector algo mejor que los otros niños bilingües.
Esto lo atribuimos al hecho de que la complejidad del entorno en el que se habla más de un idioma a la vez hace que el cerebro desarrolle unas estrategias de compensación para poder gestionar esa complejidad. Y pensamos que estas estrategias sirven para apoyar la adquisición de la lectura.
¿Han hecho la comparativa con menores que son estrictamente monolingües?
No, y está bien apuntarlo, porque no decimos que los bilingües expuestos a ambos idiomas “de forma más separada” sean como los monolingües; hay una ventaja también en ellos. De hecho, ahora lo que estamos haciendo, en lugar de dividirlos en grupos, es usar el bilingüismo como un continuo de experiencia, que podría ir desde un entorno monolingüe hasta uno muy muy bilingüe, donde los dos idiomas se utilizan a la vez. Y lo que vemos es que, efectivamente, tener aunque sea un poco de bilingüismo ya te va a ayudar. Ser bilingüe va a ayudar, pero creemos que el contexto que más va a hacerlo es la exposición recurrente y continua a esos entornos donde se mezclan los idiomas.
En este momento estáis en fase de captación de niños y niñas para participar en el proyecto. ¿Qué tamaño de muestra queréis alcanzar?
Queremos llegar a unos cien niños que tienen un riesgo familiar de dislexia, que tendrían un hermano, una hermana, o un padre o madre con dislexia, que son los que más nos cuesta encontrar. Tenemos ya 22 familias de este tipo que van a participar, y también necesitaremos cien niños que no tengan ese riesgo. Estos menores están cursando el último año de Haur Hezkuntza, antes de primaria, porque la idea es, antes de aprender a leer, saber cómo podemos ayudar a estos niños y niñas.
¿Qué duración va a tener este proyecto? ¿Cuándo podrían tener algún resultado?
El proyecto es de cinco años. Acabamos de empezar en septiembre de 2025, ahora estamos en fase de reclutamiento de los participantes y vamos a empezar el testing en los próximos meses. Con este estudio pensamos recabar datos a lo largo de dos años y medio, vamos a ver tres veces a estos niños, les vamos a hacer un seguimiento en el tiempo. Y dos o tres años después tendremos datos finales. Aunque, por supuesto, también tendremos algún dato intermedio. Sin conclusiones definitivas, pero sí que podremos ya empezar a ver cosas antes.
¿Se puede medir el efecto de crecer en un entorno bilingüe desde una edad muy temprana o si el entorno empieza a ser bilingüe posteriormente?
Sí, se podría medir. Nosotros pensamos que es más beneficioso cuanto más temprana, pero ya hay estudios, no en relación con la dislexia, que muestran que aunque aprendamos un idioma más tarde el cerebro ya se pone en ese modo de “esto es algo complejo, tengo dos cosas que voy a tener que gestionar” y que desarrolla unas estrategias al respecto. Pero para beneficiar a un niño con riesgo, cuanto más temprano, mejor. Sabemos que en niños con problemas del lenguaje las intervenciones más beneficiosas van a ser antes de aprender a leer.
Ha citado antes el riesgo familiar, ¿la predisposición a la dislexia es hereditaria?
En parte sí es hereditaria. Cada uno de nosotros tenemos en nuestro código genético un riesgo más o menos elevado. Pero ese riesgo no quiere decir que se vaya a expresar sí o sí. Hay una base genética, como en todo, pero lo que queremos mostrar con este estudio es que el entorno lo podemos usar para prevenir que se puedan expresar esos riesgos. No es una relación en la que alto riesgo signifique dislexia. Es justo lo que queremos ver ahora con este proyecto del bilingüismo, que es algo ambiental y que se podría modificar. Se puede usar el entorno para favorecer el desarrollo y queremos demostrar que a pesar de tener riesgos genéticos, estos no se tienen por qué expresar si el entorno es bueno.
El proyecto que usted lidera va a estar relacionado en cierta medida con otro liderado por Manuel Carreiras, director científico del BCBL, llamado ‘Cortical Rhythms’ y que está centrado a identificar los indicadores tempranos de la dislexia. ¿Qué buscan con ese trabajo conjunto?
Los dos proyectos están estudiando a los niños con riesgo familiar de dislexia, por eso los juntamos. Y mientras ‘Bibalance’ está más enfocado a determinar qué factores tempranos pueden ayudar a la compensación, el estudio de Manolo Carreiras va a centrarse más en descubrir qué marcadores tempranos nos dicen quién va a desarrollar dislexia.
Es más, hay factores causales que pueden aparecer en el proyecto de Manolo, como el déficit temprano, por ejemplo, y en ‘Bibalance’ vamos a buscar qué factores de compensación se asocian también a los marcadores de déficit. Para ver cómo los dos interactúan, porque un niño con un problema va a desarrollar siempre una compensación, es algo que va junto, de modo que estamos un poco mirando los dos lados del mismo problema.
Usted ha trabajado en la intervención musical en niños y niñas en etapa de educación infantil. ¿Puede la música también ayudar a mejorar las capacidades de lectura de los menores?
Sí, eso es. Hay mucha evidencia de que una experiencia temprana musical podría favorecer el mismo desarrollo de estrategias que se dan con el bilingüismo. ¿Por qué? Porque en ambos casos de trata de aprendizajes, y en los dos casos muy complejos. No nos damos cuenta con el lenguaje, porque es algo que nos viene de dentro, pero aprender un lenguaje o dos es algo muy complejo para un pequeño cerebro. Y con la música ocurre igual, cuando nos ponemos a aprender un instrumento son necesarios recursos atencionales muy importantes; para aprender a sincronizarse, a usar nuestras manos para tocar, la atención, etc. De modo que pensamos que puede darse el mismo tipo de adaptación a nivel neuronal.