«En el mundo de la ópera, cada vez se llevan más las carreras de usar y tirar»
La soprano Yolanda Auyanet está metida estos días en la piel de la reina de Escocia en ‘Maria Stuarda’, de Gaetano Donizetti, un título imprescindible del bel canto que la ABAO estrena este sábado en el Palacio Euskalduna. Esta es una historia de rivalidad entre dos mujeres poderosas.
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Una aclaración: por el título, podría parecer que Yolanda Auyanet (Las Palmas de Gran Canaria, 1970) es una persona pesimista, pero nada más lejos de la realidad. Hablar con esta canaria supone soltar unas cuantas risas; pero, también es una mujer que dice las cosas a las claras.
Soprano de larga y reconocida carrera, encabeza el elenco de ‘Maria Stuarda’, la ópera de la ABAO que algunos califican como toda una rareza, porque se programa poco debido a que exige una soprano y una mezzosoprano belcantistas. O sea, de las que llenan el escenario.
¿Qué le están pareciendo el Euskalduna y Bilbo?
Me está encantando la ciudad, que la conocía poquísimo, para mí es todo una novedad. Y el teatro, muy bien. El Euskalduna es un teatro enorme, no es lo que normalmente se usa, digamos, como teatro para ópera, porque yo estoy acostumbrada la mayor parte de las veces a teatros más pequeños, más recogidos. Es una cosa enorme [risas], pero digamos que la parte humana del Euskalduna está muy bien.
Se enfrenta a un personaje que ya es parte de tu repertorio, con una María Stuarda que ha interpretado más veces. Pero supongo que cada vez será diferente. ¿Cómo es la María Stuarda de la ABAO?
La María Stuarda de la ABAO es una María Stuarda de gran enjundia. Digamos que tradicional, pero no en el sentido peyorativo. Quiero decir que la historia está colocada en el momento histórico en el que sucedió, no como pasa otras veces, que los directores de escena la cambian de época histórica. En este caso, es fiel al libreto y al momento histórico. La escenografía es más simbolista, digamos, no es de castillos pintados y estas cosas.
Yo creo que va a ser muy bonita de ver y, al mismo tiempo, se entiende perfectamente todo lo que lo que está pasando.

Que sea un duelo entre dos mujeres no suele ser lo habitual. Son, además, mujeres poderosas.
Sí, porque, además, son dos reinas en un periodo en el que normalmente los reyes y los poderosos eran hombres. También ahora, pero, en aquel entonces, más todavía. Está el hecho de que estas dos reinas tuvieran ese enfrentamiento, que en realidad no sucedió nunca, porque nunca se encontraron, pero si que fue un enfrentamiento de poder entre países y de religión muy potente en aquella época.
Estas mujeres fueron presionadas y conducidas, aunque no quisieran, por un mundo de hombres.
Está usted en una época dulce, de reconocimientos, con el Premio estatal de Música en 2024 o como jurado del premio Alfredo Krauss en su tierra, ¿verdad?
Parece ser que sí. Es como que, de repente, se desbloquean y se abren las espuertas sin un motivo aparente, porque no es que haya pasado nada de particular: yo sigo haciendo lo mismo desde hace 33 años. Estoy muy feliz y honorada. ¿Se dice honorada? [quiere decir honrada] A veces me lío con el italiano. Es que he vivido mucho tiempo en Italia y tengo una hija italiana.
En cuanto al concurso Krauss, tengo la suerte de tener el reconocimiento de mis paisanos y una estrecha relación con la Fundación. Y de eso también me siento muy orgullosa, porque un personaje como Alfredo, con que el que tuve la suerte de cantar cuando era jovencita, es un punto de referencia para todos los cantantes y, en particular, para los canarios.
«Esta una vida muy precaria, porque nunca sabes con lo que cuentas, ya que depende de tu físico. Hasta que no terminas el trabajo y las funciones y tienes el dinero en la cuenta, todo hay que decirlo, no sabes con lo que cuentas»
Tres décadas de carrera. En este tiempo, ¿ha cambiado el panorama de la ópera?
Muchísimo. Ha cambiado el panorama, el ambiente, cómo se mueve todo, el mercado... Los gustos han cambiado y lo que prima ahora son cosas diferentes a cuando yo empecé.
¿Cuáles: las redes sociales?
Por supuesto, lo han cambiado todo y obviamente eso afecta también al mundo cultural, al musical y al de la lírica. Ahora todo es mucho más visual, más rápido, se busca muchísimo la estética, la juventud, la belleza.. Eso que también sucedía antes, pero ahora, más. ¿Afecta el tener más o menos seguidores en redes? Por supuesto que sí.
Existe esto, con sus lados positivos y negativos, obviamente, porque cuando de repente ves que te salen seguidores en sitios donde nunca habrías llegado si no fuera por las redes sociales, es algo maravilloso. Por otro, también pasa que, como en esto de las redes puedes fingir e inventarte cosas, y a veces se vende un producto que, en realidad, no es tan bueno como parece.
¿Se hacen contrataciones en base a los seguidores?
Exacto. Por parte de quien gestiona es equivocado, porque que uno venda su producto está muy bien, el problema es que quien compre y gestiona, sobre todo si gestionas dinero público, tiene que tener cuidado y desplazarse, ir a verlo... porque nosotros no somos artistas plásticos, tienen que ir a a vernos y a oírnos.
Lo suyo es una carrera de fondo. Así es en la ópera, ¿verdad?
Solían ser a largo plazo, pero me doy cuenta que lo mío, y lo de pocos más de mi generación que todavía estamos danzando en este mundo, es una cosa muy rara, porque se usa cada vez más lo de las carreras de usar y tirar. Hay gente que decide hacer una carrera corta y ya está.
Y hay otros que, sinceramente, no se dan cuenta de que se lanzan al vacío diciendo que sí a ciertas cosas.
«Maria Stuardo y Elisabetta I de Inglaterra fueron presionadas y conducidas, aunque no quisieran, por un mundo de hombres»
De aquí, ¿a dónde irá?
Después tengo unas semanas de estudio. Luego voy a Santander a hacer una ‘Norma’ en el Palacio de Festivales y luego otro periodo pequeño de estudio para ‘Aida’, para terminarla, porque me voy a Lima a debutar con ‘Aida’.
Tiene que ser agotador.
Es agotador a cierta edad. Lo de los viajes y lo de maleta cada vez se vuelves más... Te acostumbras, pero sí que es duro. Es una vida muy solitaria.
Cuando era jovencita, el día libre me lo pasaba viendo todo lo que había que ver. Ahora me quedo en casa, encerrada. Y la maleta me da ya fatiga.
Se necesita, no solo una gran voz sino mucha fortaleza mental, ¿verdad?
En realidad es una vida muy precaria, porque nunca sabes con lo que cuentas, ya que depende de tu físico. Hasta que no terminas el trabajo y las funciones y tienes el dinero en la cuenta, todo hay que decirlo, no sabes con lo que cuentas. Porque te puede pasar que te pongas mala y no puedes cantar, y si no cantas, no cobras. Y se te rompe, digamos, el plan que tenías para ese año, porque es una entrada menos. ¡Que nosotros también vivimos y pagamos facturas e hipotecas!
Es una vida la que está siempre en la cuerda floja, porque no sabes con lo que cuentas hasta que no lo tienes. Eso quizás nadie lo dice nunca. Además estamos continuamente a examen, porque basta que puede que un día no estés bien, por lo que sea, y no no des lo mejor de ti. Y ya tienes una mancha en tu historia. Eso puede pesar.
¡Es de valientes esto!
Es una mezcla de valentía y de inconsciencia lo nuestro [risas], porque no lo haríamos si no fuéramos un poquito inconscientes y un poco egocéntricos. El narcisismo forma parte de este mundo, si no, no lo haríamos. Lo importante es encontrar el equilibrio.