Sin el soberanismo y con «guerra de aplausos», el Congreso y los reyes celebran la Constitución
Con motivo que la actual carta magna es la de mayor duración en la historia del Estado español, Felipe VI y Letizia han acudido a las Cortes, en donde el ‘aplausómetro’ ha medido la polarización entre los bloques. EH Bildu, ERC y BNG se ausentan y reclaman el derecho a decidir de sus naciones.
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Un enjambre de gente esperando saludarles y hacerse una ‘selfie’ rodeaba a Felipe VI de Borbón y Letizia en el Salón de los Pasos Perdido., Un diputado del Partido Popular la coge del brazo a la reina y le pide al oído que preste atención a su novela («Tienes que leerla», susurra). La exlideresa Esperanza Aguirre, menos altiva y más pudorosa, esperando saludar al rey a su lado.
Postales de una jornada atípica en las Cortes, con la visita no solo de los monarcas sino de los expresidentes Felipe González y José María Aznar (sentados separados porque el socialista estaba junto con los constituyentes y el conservador arriba en la tribuna), de senadores y de los llamados ‘padres’ de la carta magna, como Miquel Roca y Miguel Herrero de Miñón. No han estado Mariano Rajoy ni Rodríguez Zapatero, y tampoco Santiago Abascal.
En el cóctel distendido que siguió al acto todos comentaban la «guerra de aplausos» que retrata la polarización entre los bloques de las izquierdas y las derechas. El PP ha aplaudido poco y nada a la presidenta del Congreso, Francina Armengol. De hecho la transmisión por TV ha mostrado cómo Miguel Tellado hacía un gesto a la portavoz Esther Muñoz para que dejara de aplaudir (cuando Armengol destacaba la solidez de la democracia española) y repiten el gesto a Alberto Núñez Feijóo.
Entre los presentes ha habido algunas caras difíciles de eludir, como la del exministro Martín Villa, investigado en la llamada ‘querella argentina’ por delitos de lesa humanidad; o el excandidato a presidente en la moción de censura de Vox, el antaño economista del PCE, Ramón Tamames.
Como es habitual, sectores de la izquierda confederal se han puesto de pie pero no han aplaudido, o lo han hecho muy suavemente, a los reyes cuando entraron al hemiciclo (los de Podemos vistiendo unas camisetas alusivas), en contraste con la ovación estruendosa del PP. Una curiosidad: algunos diputados aplaudían a Felipe VI y otros, casi nada. «El día que la monarquía se vuelva un debate nacional, estos tendrán un lío interno que flipas», comentaba, con ironía, un diputado del PSOE en el pasillo, entre canapés y cava.
«El reconocimiento de la plurinacionalidad no puede ser retórico ni subordinado, sino político y efectivo», han reivindicado en una declaración EH Bildu, ERC y BNG
Los soberanistas no han estado presentes. Ni EH Bildu, ni Esquerra Republicana, ni el Bloque Nacionalista Galego. Tampoco PNV y Junts, pero sí Compromís. Las tres primeras formaciones han emitido poco antes de que comenzara la ceremonia (a las 12.30h) un comunicado conjunto en el que señalan que «lejos de resolver la cuestión nacional y reconocer el derecho democrático de cada pueblo a decidir libremente su futuro, la Constitución española asentó un modelo centralista que limita el autogobierno de los pueblos y subordina su voluntad a una concepción del Estado uniforme e indivisible».
«La negativa sistemática a habilitar vías democráticas para que la ciudadanía vasca, catalana y gallega pueda pronunciarse sobre su estatus político demuestra que el actual marco es insuficiente para dar respuesta a las aspiraciones nacionales y sociales de nuestros pueblos», han afirmado, y añaden que «el reconocimiento de la plurinacionalidad no puede ser retórico ni subordinado, sino político y efectivo».
Armengol y Felipe de Borbón
Por su parte, Armengol ha reivindicado la «excepcionalidad sin ambages» de la actual Constitución, que en esta semana se convierte en la más longeva de la historia al superar los 47 años, dos meses y 15 días, batiendo el récord de la carta magna de 1876. Igualmente, la expresidenta de Illes Balears ha alertado sobre «la erosión institucional que atraviesa el mundo» y los riesgos que acechan a las democracias: «No nos engañemos, no nos creamos a salvo».
Armengol ha insistido en que gracias a la Constitución el Estado es reconocido internacionalmente «por sus valores: solidaridad, pluralidad, diversidad, justicia, paz social, dignidad, igualdad y libertad», una afirmación que ha provocado murmullos en las bancadas de PP y de Vox. También ha expresado su alarma por la «crisis» en la que se encuentra «el derecho internacional basado en reglas» y cómo las formas democráticas comienzan a ser «meras estructuras vacías».
En tanto, Felipe VI ha tenido un discurso acrítico en el que destacaba el «brillante camino recorrido» por la «España constitucional» y ha hecho un juego retórico preguntándose: «¿Tendríamos las mismas libertades y derechos? ¿Estaríamos en la Unión Europea?».
También ha colado a ETA en su discurso y ha recordado que esta semana se cumplen tres décadas desde que mató al académico Francisco Tomás y Valiente, para añadir que «ese clamor social en contra de la banda terrorista» representó los «valores constitucionales».
En retrospectiva, ha pedido «recordar a los que se dejaron la vida» por la democracia y ha augurado «un buen futuro» si los españoles lo escriben «juntos». Luego del acto los reyes han inaugurado una exposición de fotos de la Agencia Efe llamada ‘Nuestra Constitución más longeva, un proyecto, un consenso, un país de derechos y libertades’.