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Trump sugiere operaciones en tierra en una larga guerra contra Irán

Donald Trump se desdijo de su anuncio de un conflicto de «cuatro o cinco semanas» y afirmó que EEUU puede sostener una guerra contra Irán que vaya mucho más allá y no descartn una intervención con tropas sobre el terreno. Los ataques de EEUU e Israel dejan ya más de medio millar de muertos.

Hospital Ghandi, en Teherán, tras un ataque que también alcanzó una torre de televisión y otros edificios. (Atta KENARE | AFP)

El presidente de EEUU, Donald Trump, aseguró que la operación militar contra Irán durará el tiempo «que sea necesario». «Proyectábamos entre cuatro y cinco semanas, pero tenemos capacidad para ir mucho más allá de eso», añadió. Aseguró, además,  que enviaría tropas estadounidenses a Irán «si fuera necesario», insistiendo en que la «gran ola» de la ofensiva estadounidense aún está por llegar.

La declaración contradice todo el discurso con el que criticó las operaciones de los gobiernos precedentes en Irak o Afganistán y su promesa de no seguir el mismo modelo.

En un intento por justificar la operación militar lanzada el sábado, indicó que había aprovechado la «última y mejor oportunidad» para atacar a Irán. «No me preocupan las tropas terrestres, como todos esos presidentes que dicen: ‘No habrá tropas terrestres’. Yo no digo eso. Digo: ‘Probablemente no las necesitemos’ o 'Si fuera necesario’», declaró al “New York Post”.

También el secretario de Defensa, Pete Hegseth, había declarado previamente que no hay soldados estadounidenses en territorio iraní, pero que Estados Unidos irá «tan lejos como sea necesario».

Según el jefe del Pentágono, declarar abiertamente «qué estamos dispuestos a hacer o no hacer es estúpido». Los últimos despliegues a gran escala de tropas estadounidenses sobre el terreno en un conflicto fueron en Irak en 2003, y en Afganistán, de donde se retiró caóticamente en el verano de 2021 tras veinte años de guerra. «A los medios de comunicación y a la izquierda que gritan ‘¡guerras interminables!’: ¡Basta! Esto no es Irak. Esto no es interminable», afirmó el jefe del Pentágono.

«No es necesario enviar a 200.000 personas y quedarse 20 años. Hemos demostrado que se pueden lograr objetivos que promueven los intereses estadounidenses sin ser tan estúpidos», añadió.

«Esto es todo lo contrario. Esta operación es una misión clara, devastadora y decisiva: destruir la amenaza de los misiles, destruir el Ejército, nada de armas nucleares», argumentó Hegseth. Con todo, Estados Unidos ha empezado a recibir los primeros cadáveres de soldados. Hasta ayer, reconocía la muerte de al menos seis militares estadounidenses por un ataque aéreo iraní contra objetivos de EEUU en Kuwait en represalia por la operación contra Irán. El propio Trump admitió que habrá más bajas en los próximos días y prometió vengarlas.

También el jefe del Estado Mayor Conjunto de EEUU, Dan Caine, aseguró que las operaciones militares contra Irán «llevarán algo de tiempo» para alcanzar los objetivos, requerirán «trabajo penoso» y señaló que espera nuevas bajas entre sus tropas.
Hegseth sostuvo que «esta no es una guerra de cambio de régimen», pero agregó que como resultado de la operación «el régimen ha cambiado», a la vez que instó a los iraníes a aprovechar «esta increíble oportunidad» para lograr un cambio de gobierno. «El presidente Trump ha sido claro: ahora es su momento. Fuerzas de seguridad iraníes, elijan sabiamente», animó.

Ayer precisamente estaba convocada en Ginebra la reunión entre EEUU e Irán para negociar aspectos «técnicos» de un acuerdo sobre el programa nuclear iraní. Teherán había llegado a realizar grandes concesiones, como la renuncia a almacenar uranio enriquecido, lo que reducía las excusas de Washington. Fue en ese momento cuando EEUU e Israel rompieron –como hicieron en junio– el diálogo y atacaron.

En lugar de la negociación, EEUU e Israel cumplieron ayer el tercer día de llamada operación «Furia Épica» contra Irán, una serie de ataques en los que mataron al líder supremo de la República Islámica, el ayatollah Ali Jamenei, su esposa, una de sus nietas, de 14 meses, y buena parte de la cúpula militar iraní.

El Ejército de Israel aseguró haber destruido aproximadamente 600 estructuras militares iraníes haber y movilizado a 110.000 reservistas.

Ayer la aviación israelí volvió a bombardear Teherán al caer la noche. Israel sostiene que atacó «decenas de sedes» del Ministerio de Inteligencia iraní y la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria, además de lanzaderas de misiles y sitios de producción de armas-

555 muertos, 180 en la escuela femenina

Pero los bombardeos sobre Irán están dejando cientos de víctimas civiles y una gran destrucción de infraestructuras civiles, como reconoció el propio secretario general de la ONU, Antonio Guterres, quien, sin embargo, evitó censurar a sus autores. La Media Luna Roja iraní elevó ayer el número de muertos en Irán tras dos días y medio de ataques a 555.

Entre estas víctimas, 180 murieron en el ataque a la escuela femenina de Minab, en el sur del país, gran parte de ellas niñas.

La Organización Mundial de la Salud describió también como «extremadamente preocupantes« las informaciones sobre los daños registrados en el hospital Gandhi de Teherán.

El embajador de Irán ante la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), Ali Reza Najafi, aseguró que Israel y EEUU también atacaron de nuevo la planta de enriquecimiento nuclear en Natanz, en el centro de Irán, que ya bombardeó en la operación de junio. Unos minutos antes el director general del AIEA, Rafael Grossi, había dicho que no disponía de indicios de nuevos ataques contra instalaciones atómicas en Irán.

Teherán ha respondido con ataques aéreos contra Israel y bases militares en varios países árabes aliados de Estados Unidos, subrayando su derecho a la legítima defensa, aunque dijo querer mantener «las mejores relaciones» con ellos.

El ataque de dos drones causó un incendio en la refinería de la petrolera Aramco en Ras Tanura lo que cortó el  suministro de los 550.000 barriles que se producen al día, pero Irán negó haberlos lanzado.

En el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, varios países del Golfo, como Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Qatar y Arabia Saudí, condenaron los ataques iraníes y manifestaron su derecho a la «legítima defensa» para responder a  Teherán.
Para Trump, sumar a las tiranías del Golfo a su ofensiva militar supondría un gran triunfo estratégico.


Cazas en Kuwait
Los sistemas de defensa aérea de Kuwait derribaron tres cazas F-15 estadounidenses por error, al confundirlos con un ataque iraní, pero los tripulantes sobrevivieron al abandonar las aeronaves a tiempo. EEUU investiga el caso.

Base británica en Chipre
Un dron atribuido a Hizbulah cayó en una base británica en Akrotiri, Chipre, causando daños materiales menores. El Gobierno chipriota criticó a Londres la falta de una garantía clara sobre si sus bases en la isla están siendo utilizadas en los ataques lanzados por EEUU e Israel.

Rusia y China
El canciller chino, Wang Yi, aseguró a su homólogo iraní, Abas Araqchi, el «respaldo» de Pekín en defensa de su soberanía, seguridad e integridad territorial. El Kremlin advirtió que la pertenencia al grupo Brics no obliga a la asistencia mutua durante una agresión militar.

 

Incendio tras un bombardeo israelí en el sur de Beirut. (Ibrahim AMRO/AFP)

 

Matanza y amenaza de otra invasión en Líbano


La oleada de ataques que lanzó Israel contra Líbano mató al menos a 52 personas e hirió a otras 154. Los bombardeos alcanzaron el este y sur del país, así como la capital, Beirut, donde se produjeron la mayor parte de las víctimas.  El Ejército israelí afirmó que  la ofensiva «durará días» y que estaba atacando «con fuerza» objetivos de Hizbulah, en respuesta a los lanzamientos de cohetes contra instalaciones militares en el norte de Israel. Hizbulah justificó sus ataques como réplica a la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Ali Jamenei, en los bombardeos de EEUU e Israel, y a la continuación de los ataques israelíes contra Líbano pese al alto el fuego. Fuentes militares israelíes aseguraron que la operación «será amplia y podría incluir una invasión [terrestre]». Esta amenaza se vio reforzada con la orden de las fuerzas israelíes a los residentes de hasta 53 localidades en el sur y el este de Líbano para que evacuaran estos lugares, lo que provocó un desplazamiento masivo por temor a una nueva invasión israelí.

De hecho, Israel viene lanzando bombardeos casi a diario desde que en noviembre de 2024 entró en vigor el alto el fuego, a la vez que niega que esté violando el pacto. También lo ha vulnerando ocupando cinco posiciones en el territorio de su país vecino. El ministro israelí de Defensa, Israel Katz, señaló ayer que el jefe de Hizbulah, Naim Qassem, es un «objetivo marcado» a ser eliminado en esta ofensiva, e insistió en que el partido-milicia «pagara un alto precio».  El Ejército israelí aseguró haber matado al jefe del cuartel general de Inteligencia de Hizbulah, Hussein Makled.

El primer ministro libanés, Nawaf Salam, anunció que va a prohibir toda  la actividad militar de Hizbulah y a forzar su desarme, así como a «limitar su trabajo en el ámbito político a los marcos constitucionales». Hizbulah criticó las «fanfarronadas» de Salam, cuando lo que se espera es «una respuesta a la agresión» israelí.