Angel Abalde
Miembro de la Promotora de la ILP por una Renta Básica en Gipuzkoa

Aclarando ideas

Disponer de un empleo no necesariamente garantiza, para toda la población, unas condiciones materiales suficientes.

Txema Mendibil firma, el pasado 7 de julio, en GARA, una diatriba contra la Renta Básica y quienes la defendemos, que bien merece una aclaración, dadas las inexactitudes y manipulaciones que contiene.

La Renta Básica, consiste en una aportación de las Administraciones públicas, de carácter UNIVERSAL (sin tener en cuenta los recursos que se tengan); individual (al margen de con quien se conviva); e incondicional (tengan o no empleo).

Y sus objetivos fundamentales son: acabar con la pobreza antes de que esta se produzca; ampliar la libertad y la autonomía de todas las personas; y sustituir a las políticas condicionadas y al control y estigmatización que esas políticas, como la RGI, llevan asociadas.

Su sustento ético estriba en el ejercicio del derecho a una vida digna. Derecho reconocido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y que por ello debiera estar vigente en nuestro ordenamiento, y que tiene el mismo rango que los que ya se disfrutan, tales como la sanidad, educación, las pensiones, la seguridad o la ayuda a la dependencia.

Se sustenta, asimismo, en lo que puede denominarse como dividendo o parte alícuota de los recursos naturales, patrimonio de la humanidad, y que sin embargo son apropiados por quienes son más poderosos económicamente (el 1% de la población posee el 82% de la riqueza mundial). O en el conocimiento acumulado que desarrollado fundamentalmente con recursos públicos (escuelas y Universidades) es apropiado por quienes tienen poder económico para comprarlo.

Su financiación, al igual que los otros derechos inherentes al Estado de Bienestar, se realiza a través de los Presupuestos Generales, que se nutren de impuestos.

La implementación de la R.B. debe ir, inexorablemente unida a una profunda Reforma fiscal, por la cual quienes más poseen más aportan.

La R.B., lógicamente, en la medida en que garantiza a todas las personas unos recursos básicos para disfrutar de una vida digna, elimina todas las prestaciones no contributivas, salvo aquellas vinculadas a situaciones personales tales como la invalidez, deficiencias psíquicas, graves dependencias, etc.

La Red Renta Básica, ha demostrado que con una modificación del IRPF es posible su financiación. Pero a la vez, ha demostrado que al quedar la R.B. exenta de tributación, con esa modificación, el 75% de las personas salen beneficiadas; un 15% quedaría en idénticas condiciones; mientras que un 10% -los más pudientes- tendrían que soportar una mayor carga fiscal. Haciendo que el índice de GINI (que cuantifica la desigualdad) mejora sensiblemente.

Además, una cosa es la demostración de su viabilidad –cosa necesaria ante tanto descreído interesado-, y otra las exigencias fiscales que mantenemos quienes hemos promovido la Iniciativa legislativa popular a favor de una R.B., en el País Vasco.

Así, todos los recursos obtenidos (empresariales, de azar, de operaciones financieras o de actividades artísticas o deportivas, tienen que tener la misma consideración, en la fiscalidad, que los rendimientos de trabajo. A la par que debe gravarse, de forma notable, el uso de recursos naturales (combustibles fósiles, agua, aire, tierras y bosques…); y debe retomarse la imposición a las herencias, las transmisiones y patrimonios. Y todo ello con una escala progresiva.

La R.B. además de ser una medida justa, es una medida necesaria. Y lo es por que el «mercado» no garantiza derechos. Ni siquiera el derecho al empleo. Disponer de un empleo no necesariamente garantiza, para toda la población, unas condiciones materiales suficientes. Cuando además, al margen de que quede muy bien el eslogan de «pleno empleo digno», esto jamás haya existido, cada vez sea menos factible el alcanzarlo, o incluso fuera pernicioso que existiera (producir más, aún a costa de cargarnos el planeta?); salvo que se realizase con un reparto exhaustivo del empleo actual a base de una reducción drástica de los horarios de trabajo.

Y la R.B. es necesaria, porque la RGI, se ha mostrado insuficiente e ineficaz. Solo alcanza al 60% de quienes la necesitaría. Y su percepción no elimina la pobreza en un porcentaje cercano al 33% de quienes lo cobran.

Amigo Txema:

La ILP en el País Vasco, o la campaña europea por una R.B., no es cosa de claustros. Sino una reivindicación ampliamente demandada.

La R.B. no elimina los males del capìtaslismo. No elimina las desigualdades, la marginalidad, la violencia de género, el racismo, etc. Algo que, evidentemente, tampoco lo hace el “mercado” o el pleno empleo, sino todo lo contrario.

Pero la R.B. abre la puerta a una sociedad más justa, más libre, más equitativa.

Por cierto, en efecto en Canadá existe una R.B. (de pequeña cuantía) a modo de reparto por los recursos obtenidos por el Estado por la explotación de los bosques o el petróleo. Pero no es A CAMBIO de destrozar en medio ambiente. En Europa, en EE.UU., en Asia, se destroza el medio ambiente de manera brutal, y no hay R.B.

Igualmente, no hace falta una dictadura, mucho menos ser «stalinistas»,  sino todo lo contrario, una democracia amplia, para que los impuestos sean justos.

Para debatir no hace falta hacer alardes de mal humor. Despréndete del mismo y defiende tu postura  utilizando el rigor y la honestidad intelectual.

Un saludo afectuoso.

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