José Díaz

Carta abierta a coalición canarista

Tras el fiasco de las elecciones autonómicas y municipales celebradas el pasado 28 de mayo de 2023, el Presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, compareció ante los medios para anunciar la convocatoria de elecciones generales y adelantándolas al 23 de junio de 2023. Lo que dejaba poco margen de tiempo y maniobra para inscripciones de los partidos y confeccionar las listas de candidatos/as para las elecciones generales – aquí no hay casualidades. El adelanto al 23-J deja patente que detrás había una estrategia electoral de limitar el espacio político a favor del PSOE. No le quepa a usted ninguna duda.

Ahora bien, aún no salgo de mi asombro con la propuesta y estrategia electoral de Román Rodríguez (Nueva Canarias) de sumar fuerzas junto con otros partidos con seña de identidad canarista como, entre ellos, Coalición Canaria, Unidos por Gran Canaria, PNC, herreños y gomeros. Honestamente, esto no hay por dónde cogerlo. Una alianza electoral de corte nacionalista canarista. Por favor, que alguien nos explique este sinsentido. El canarismo en sí, no es una ideología, sino un compendio de cultura, idiosincrasia y folclore. En cuanto al nacionalismo o los nacionalismos, quisiera recordarles a más de uno que los nacionalismos que pueden ser tanto de derechas como de izquierdas. Este engendro aún no se sabe ni lo qué es (tal vez tengamos que esperar a su autopsia post mortem). Y me pregunto a mí mismo: ¿Qué les une ideológicamente? ¿El canarismo? ¿O será ese 50% de genes aborígenes por vía materna que se dice que comparten los canarios? Porque seamos claros y coherentes – unos y otros están en las antípodas ideológicamente.

Como alianza/coalición son una caricatura digna de la icónica serie infantil de los años 80: Fraggle Rock. Me resulta absolutamente inconcebible que estos partidos de nacionalismo rancio y burgués vayan de la mano a las elecciones generales con vistas a ocupar algún que otro escaño en el Congreso de Los Diputados con la etiqueta de «nacionalismo canarista». Para empezar, este concepto carece de contenido, lo que ya de por sí resulta completamente absurdos, se mire como se mire. Vamos a profundizar un poco más en la cuestión porque me resulta un tanto incongruente, además de un disparate. Hagamos un breve repaso como caso práctico, ya sea por el avance en el ámbito de las Ciencias Políticas, porque este fenómeno es sui generis.

Nueva Canarias (NC) se constituyó como una escisión de Coalición Canaria, aparentemente como alternativa de centro-izquierda canaria y defensores de los intereses «canaristas» término acuñado por Román Rodríguez (Nueva Canarias). Luego está Coalición Canaria, que es prácticamente de centro-derecha, dominado hegemónicamente por ATI (Tenerife), aunque ideológicamente podría describirse como el sucedáneo del Partido Popular solo con la diferencia que este es un producto con denominación de origen como los plátanos de Canarias. Y después de 30 años de gobernanza de Coalición Canaria, creo que ya todos sabemos que tiene una inclinación insularista defendiendo principalmente los intereses y presupuestos de Tenerife por encima de las demás islas.

Unidos por Gran Canaria merece un párrafo dedicado exclusivamente para este partido insularista grancanario. Aviso legal: seré claro y directo como bien se merece. Unidos por Gran Canaria es una auténtica vergüenza y una aberración tanto como partido político como cortijo particular de la dinastía de los Bravo de Laguna (padre e hijo), fundado además cuando se les acabó el recorrido político en el Partido Popular de Canarias. El que fuera Presidente del Cabildo de Gran Canaria en su momento por el Partido Popular, José Miguel Bravo de Laguna, todo fue estupendo y maravilloso como ostentando el cargo de Presidente del Cabildo de Gran Canaria hasta que José Manuel Soria y el Partido Popular de Canarias expresaron su negativa a que encabezara nuevamente la lista al Cabildo de Gran Canaria y ese fue su punto de inflexión. Su hijo, Lucas Bravo de Laguna actual líder y portavoz de la formación, aprendió de su padre y al igual ha hecho sus peripecias como Diputado del Parlamento de Canarias, alcalde del Ayuntamiento de Santa Brígida y, como no, también gracias a papá lo designaron Consejero de Deportes del Cabildo de Gran Canaria (cuya gestión es de dudosa pulcritud ética habiendo adjudicado casi 300.000 euros en contratos a su pareja y socia). Hasta aquí su trayectoria en el PP y desde Unidos por Gran Canaria ni cortos ni perezosos, padre e hijo montan su propio partido político como patrimonio familiar para seguir viviendo del cuento. Por muy de centro y liberales que se definan, Unidos por Gran Canaria sería la envidia de la dinastía norcoreana, la familia Kim.

En cuanto al PNC, primero decir que me sorprende que aún haya sobrevivido al paso del tiempo haciendo hincapié a su anacronismo ideológico. Partido independentista canario que mantiene un discurso y una narrativa de descolonización de Canarias y completamente rupturista con España y con la Unión Europea. Reivindicando a Canarias como Estado soberano. ¿Qué decir del PNC cuando vivimos en un mundo globalizado? Me parece ideológicamente anquilosado arraigado a un canarismo amazigh (aborigen) y tan anacrónico como el MPAIAC (Movimiento por la Autodeterminación e Independencia del Archipiélago Canario) independentista-africanista fundado por Antonio Cubillo en 1964 con el apoyo de Argelia. Me resulta absolutamente distópico. Honestamente, el PNC me resulta reminiscente de la película "El planeta de los simios" con Charlton Heston (1968). Y no sé qué es peor...

Gomeros y Herreños se suben al carro por cuestión de pragmatismo político. Porque estos partidos insularistas no llegan a ninguna parte por sí mismos en unas elecciones generales. Básicamente. A modo de perspectiva comparativa política, ideológicamente existe una gran asimetría entre los partidos que componen esta alianza de nacionalismo canarista. Es una auténtica anomalía política y es un dislate. Y si lo único que les une es la seña de identidad canaria y si lo que pretenden es vendernos electoralmente la canariedad, solo puedo decir que no se puede ser más mediocre en política. ¿Tan desesperados están? No dudo que sea por pragmatismo, pero sin duda alguna estos políticos y sus respectivos partidos no están siendo para nada coherentes con su ideario y sus programas electorales. Lo que demuestra claramente una falta de integridad política e ideológica. Personalmente, me parece una propuesta de coalición tan absurda como invertebrada. Es un totum revolutum. Ya puestos, vayan contratando a Los Sabandeños y a Los Gofiones para la campaña electoral ya para poner la guinda en el pastel, porque esto ya es algo surrealista.

Con el debido respeto, Sr. Román Rodríguez y Sr. Pedro Quevedo (Nueva Canarias): no todo vale en política y este tipo de alianzas antinatura, aunque sean utilitaristas y pragmáticas para llegar a obtener un escaño en el Congreso de los Diputados – sus votantes no van a perdonar su incoherencia y falta a la integridad política de Nueva Canarias. Van de izquierda canaria con bandera independentista de siete estrellas verdes. Pero lamento decirles que han perdido la poca credibilidad que les quedaba. Así que vayan haciéndose a la idea de que esto es inmolarse políticamente.

En cualquier caso, quisiera recordarles a estos partidos pseudonacionalistas que Canarias es una y cada isla tiene el mismo derecho al desarrollo económico y turístico que cualquier otra. A pesar de la asimetría económica, social y poblacional entre las dos islas hegemónicas Gran Canaria y Tenerife y las otras cinco islas, considero que todas merecen la misma consideración sin distinción alguna. Es decir, bajo mi prisma, las menos pobladas cómo pueden ser la isla de La Palma, El Hierro o la Gomera merecen un trato de igual a igual – sobre todo porque tienen mucho potencial y muchísimo que ofrecer. En Canarias no hay dos islas iguales, cada una es única en su belleza y esplendor y, sinceramente, cada una merece su aprecio y consideración social, paisajística y cultural. Al igual que las siete regiones o provincias que componen Euskal Herria, son siete las islas afortunadas las que componen las Islas Canarias. El abanico amplio del nacionalismo canario actual carece de este sentir y latir de las siete islas al unísono. Hasta que no surja un movimiento nacionalista transversal y plural, sobre todo desde la izquierda, seguiremos condenados a un nacionalismo mediocre y burgués de centro derecha en Canarias que se siente cómoda dentro del Estatuto de Autonomía de Canarias. Con 30 años de Coalición Canaria en el Gobierno de Canarias, puedo asegurar al lector/a que seguiremos viviendo de un modelo económico de monocultivo turístico, sin altura de miras y gobernados por una manada de políticos aburguesados que hacen de la política canaria su modus vivendi y sin transformación social alguna. Seguirá la dominación política social mediante el caciquismo y a la vez alimentando a una legión de estómagos agradecidos y seres humildes, propio del siglo de principios del siglo XIX.

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