Cita histórica: la puntilla a la derecha navarra

No es la abstención lo que me preocupa, sino la dispersión del voto de izquierdas. Las luchas internas en el espacio de la izquierda de referencia española es preocupante. No han sido capaces de ponerse de acuerdo.

21/05/2019

Lo cierto es que no presto mucha atención a las encuestas electorales porque no entiendo mucho de estadística y me da a mí que siempre hay bastante cocina con la intención de dirigir o influir en el voto del electorado indeciso.

Mi voto hace tiempo que está decidido y como voto por correo, ni siquiera puedo caer en las tentaciones de última hora. Así que para mi las encuestas son algo que ni fu ni fa.

También he sido bastante escéptico ante los llamamientos al voto útil, ya que para mi lo importante es que cada persona vote consecuentemente con su ideología y sus intereses. Cambiar de papeleta de voto en cada cita electoral, sinceramente, no es lo mío.

Pero entiendo también que en nuestro pueblo hay muchísima gente para la que la militancia política no es su prioridad en la vida y que toma este tipo de decisiones con criterios diferentes: por un lado, tomar parte o no en una cita electoral, o a quién votar según las circustancias del momento. Creo que en la Nafarroa de hoy, hay mucha gente que a pesar de haber sido abstencionista en algunas citas electorales, irá a votar. El Cambio, con sus deficencias y todas sus pegas, se la juega. Si la derecha se hace con el poder, los avances (que no han sido pocos) serán arrasados. Política de demolición con la firma de Navarra Suma, la versión más ultraderechista de UPN. La gente es consciente de ello y en esta ocasión, también la izquierda se movilizará.

Por lo tanto, no es la abstención lo que me preocupa, sino la dispersión del voto de izquierdas. Las luchas internas en el espacio de la izquierda de referencia española es preocupante. No han sido capaces de ponerse de acuerdo, y a falta de diferencias sustanciales en sus programas electorales, la única explicación convicente es que no se han puesto de acuerdo en el reparto de puestos en las listas. O que no se fiaban unos de las otras, que tampoco me sorprendería. Pero, en todo caso, me parece muy poco responsable por su parte esta actitud. Parece que les importa un comino lo que pase en Nafarroa. Quizás algunos no se juegan lo mismo que otras, y para ellos la vuelta del Régimen no supone una catastrofe de dimensiones estratosféricas como para nosotros. Quizás es que yo me obsesiono mucho con la imagen de Esparza de presidente de Nafarroa o de Maya con la vara de mando saludando desde el balcón del Ayuntamiento a una plaza llena de banderas españolas… por no hablar de verle tirando el Txupinazo. ¡Joder, me dan escalofríos!

Por eso valoro tanto que en tiempos de sectarismo político tan acuciante en la izquierda algunos sectores hayan hecho un esfuerzo tan grande por ponerse de acuerdo más allá de las diferencias. El ejemplo de EH Bildu es, en este sentido, algo enorme. Y creo que la gente lo percibe: fuerzas políticas que en un pasado no tan lejano estuvieron enfrentadas en un contexto de violencia, lograron trabajar en común para conseguir superar las ilegalizaciones y poner Euskal Herria en el camino de la paz y de la soberanía. Sin renunciar cada una de ellas a sus propias señas de identidad, sus formas y sus ritmos, han sido capaces de generar una referencia política que crece día a día y que muestra una imagen de seriedad y responsabilidad. Creo que otras fuerzas políticas que venían a cambiar la política y sus formas de hacer no pueden decir lo mismo. Problemas y conflicto internos, en todas las casas. Saber gestionarlos desde la madurez y la generosidad, en pocas.

Tenemos la oportunidad histórica de dar la puntilla a la derecha navarra. En 2015 se quedaron noqueados al ver cómo perdían el Gobierno foral y la mayoría de ayuntamientos del herrialde. Durante estos 4 años han sido incapaces de hacer una oposición seria y en pocas ocasiones han conseguido movilizar de forma exitosa a su base social. La suma de siglas antinatura que supone Navarra Suma es la constatación de su desesperación. Así que un nuevo fracaso electoral supondría el derrumbe anímico de la derecha, no levantarían la cabeza durante años, estarían fuera de juego. Y esto nos daría la oportunidad de dar pasos valientes y profundos en la transformación social y política de Nafarroa.

Tenemos esa oportunidad histórica, acabar con la derecha navarra y fortalecer el Cambio. Las encuestas publicadas nos muestran que la diferencia es muy pequeña entre los bloques, y que los votos a algunos partidos no se transformarán en parlamentarios o concejales. Cada cual verá lo que tiene que hacer. Pero tengamos en cuenta lo importante que es concentrar y dirigir adecuadamente cada voto de izquierdas, pues el Cambio o la vuelta al viejo Régimen se decidirá por un puñado de ellos.

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