Juan Jose Dapousa Garma

Defenderé Urdaibai de los «lobbies»

Ya tenemos una fecha para las elecciones autonómicas en el Pais Vasco, serán el 21 de abril.

Hemos visto en los últimos 3 meses como el PNV ha quitado a Iñigo Urkullu, que tenía algunas dudas sobre la viabilidad del proyecto del Guggenheim en Urdaibai, como candidato a lehendakari y ha propuesto en su lugar a Imanol Pradales, que es muy favorable a dicho proyecto, al igual que lo han sido sus jefes, Jose Luis Bilbao, Unai Rementeria, y actualmente la diputada general de Bizkaia Elixabete Etxanobe, los de «el Guggenheim de Urdaibai se va a hacer sí o sí». Es decir, en el PNV se quedan los del sí o sí, pero como entramos en campaña electoral y la imposición del sí o sí ahuyenta a los electores, el PNV ha cambiado su lenguaje, y ahora la diputada general Elixabete Etxanobe, en comparecencia en Juntas Generales, ratifica su determinación de seguir impulsando el proyecto del Guggenheim de Urdaibai, pero desliza que «queda mucho trabajo por hacer antes de saber si es viable».

Es decir, únicamente han cambiado su lenguaje del si o si, pero los dirigentes del PNV que se quedan en los órganos de poder, manifiestan su determinación de seguir impulsando el proyecto del Guggenheim de Urdaibai.

El PNV, con la aquiescencia de su socio de gobierno, el PSE, en ningún momento ha parado su labor de «desbroce administrativo» para poner las instituciones a su servicio y a los intereses de los respectivos lobbies, para que el Guggenheim de Urdaibai se haga «si o si». El «desbroce administrativo» contempla entre otras medidas que, a petición del PNV, el Ministerio de Transición Ecológica, Demarcación de Costas del País Vasco (PSOE), haya resuelto reducir la servidumbre de protección de 100 a 20 metros en los terrenos de Astilleros Murueta donde se ubicaría una de las dos sedes del museo, contempla la modificación del Plan Territorial del Área Funcional Gernika-Markina, y contempla la modificación de los PGOU de los municipios de Murueta, Foru y Gernika.

También contempla que a petición del PNV, el Ministerio de Transición Ecológica a través de un convenio a suscribir con la Diputación Foral de Bizkaia aporte una subvención de 40 millones de euros de dinero público para impulsar actuaciones singulares de desarrollo sostenible en el entorno del estuario de Urdaibai cuyas principales actuaciones objeto de financiación (cláusula segunda) son subvencionar: i. La descontaminación de un suelo de 21. 186 m² correspondiente a la antigua fábrica de Dalia en el municipio de Gernika, incluida la demolición de la ruina, y corrección de la inundabilidad, ii. La descontaminación de un suelo de 42. 384 m² correspondiente a los antiguos Astilleros Murueta en el municipio de Murueta, incluida la demolición de la ruina, iii. La restauración del flujo natural de la Ría del Urdaibai mediante el retranqueo de una parte del muelle iv. El acondicionamiento de las parcelas de Murueta y Dalia, zonas verdes y zonas ajardinadas, todo esto cuando la contaminación de suelos en Murueta, la alteración del flujo natural de la Ría del Urdaibai, y otras actuaciones, han sido producidos por la actividad industrial de construcción naval de una empresa privada como es Astilleros de Murueta, que al día de hoy sigue con su actividad tanto en el municipio de Murueta como en el municipio de Erandio, y, por lo tanto, y en función del principio de que «quien contamina paga» de la Ley 26/2007, de 23 de octubre, de Responsabilidad Medioambiental, y de la Ley 10/2021, de 9 de diciembre, de Administración Ambiental de Euskadi, debe ser el responsable de los daños medioambientales, Astilleros de Murueta, quien los repare con su dinero, por lo que destinar dinero público para esos fines se puede considerar una malversación de dinero público y en su caso una subvención indirecta o encubierta. Me pregunto, aparte de la familia Arana, ¿quiénes están detrás del enrevesado entramado empresarial de la empresa privada Astilleros de Murueta?

Todo este «desbroce administrativo», y usos indebidos de dinero público, tiene como fin encajar con calzador, su proyecto de dos nuevas sedes del museo Guggenheim en la Reserva de la Biosfera de Urdaibai.

Ante todo este desatino medioambiental en la única Reserva de la Biosfera que tenemos, ante la prepotencia de un partido que lleva tanto tiempo en el poder que cree que el territorio y el dinero público les pertenece si o si, ante la codicia sin límites de los lobbies que están detrás del proyecto del Guggenheim de Urdaibai, ante el uso de las instituciones para fines espurios, ante todas estas tropelías, quiero recordar la poesía que escribió en 1963 el bilbaino Gabriel Aresti titulada "Nire aitaren etxea defendituko dut-Defenderé la casa de mi padre", sus primeros versos dicen,

«Defenderé/ la casa de mi padre,/ Contra los lobos,/ contra la sequía,/ contra la usura,/ contra la justicia,/ defenderé/ la casa/ de mi padre».

Gabriel Aresti nos recuerda en este poema que debemos seguir luchando por todo aquello por lo que nuestros padres lucharon, construyeron y conservaron. Por ellos y por nuestros descendientes. Defenderé la casa de mi padre de todos sus enemigos.

Me gusta pensar que si el poeta Gabriel Aresti, a quien le gustaba pasear por el puerto de Mundaka con su familia y sus amigos, viera lo que pretenden hacer con la Reserva de la Biosfera de Urdaibai, escribiría otros versos que dirían, «Defenderé/ el ‘Urdaibai’ de mi padre,/ Contra los ‘lobbies’/ contra la sequía,/ contra la usura,/ contra la justicia,/ defenderé/ el ‘Urdaibai’/ de mi padre».

El proyecto del Guggenheim de Urdaibai es el caballo de Troya para la invasión de la Reserva de la Biosfera. Quien el día 21 de abril vote a este proyecto estará colocando otro clavo en el ataúd de la Reserva de la Biosfera.

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