Profesor en Ciencias de la Educación, Doctor en Historia y Doctor en Filología Inglesa
Democracia dogal, robo y mentira. Jaspers, «Destino y voluntad»

La felicidad no es el estado natural del ser humano, sino más bien es un ideal que se nos escapa de las manos, pero podemos nutrirnos en las ubres de la cultura, respetar elementos normativos y valores que nos ayuden a cruzar las zonas de desierto que todos tenemos en la vida y, como decía Aristóteles, alcanzar la "eudaimonia": la felicidad como tranquilidad de conciencia.

25/04/2019

Tras un amistoso y madrugador «Egun on» para todos los lectores y simpatizantes de GARA, antes de entrar de lleno en harina comenzamos.

Nunca de joven se piensa en temas tan vitales y manidos a lo largo de la historia del ser humano y de los otros seres vivos, como es hacerse mayor, el abandono de la juventud, con sus cuitas, aspiraciones, logros, frustraciones. La juventud, divino tesoro, que te vas para no volver... tiempo ha que hizo las maletas y qué cosas, tremenda desagradecida, tanto tiempo juntos y no ha tenido el obligado detalle de mandar una mísera postal; las energías físicas cada día decrecen en sentido aritmético y son más escasas, no así las creativas e intelectuales, que cada día progresan geométricamente y son mayores, a la vista del colaborador de GARA Antonio Álvarez-Solís, longevo en edad pero realmente joven, actual y veraz en la calidad de sus escritos, nos viene a justificar mi aserto. Antonio es «reliable» (alguien en quien puedes confiar plenamente y qué sabes que no te va a defraudar, es el piropo más grande qué a alguien puedes decirle en inglés), es «rainbow» (arco iris) . También GARA es referencia y guía, es Estrella Polar.

Al igual que aquel escritor de "Egin", de cuyo nombre sí quiero acordarme, de cuyo corazón fluía sangre qué canalizada en una vena a lo largo del brazo, llegaba a la mano, de ahí pasaba a la pluma, plasmando en el papel íntegros los más íntimos sentimientos que anidaban en su corazón.

Nada que ver quienes escriben en GARA con quienes escriben en otros periódicos, para estos su eslogan es: «Rana y sapo todo al saco», por eso marcamos diferencias con ese espécimen de «plumillas subvencionadas», que sirven a intereses ora políticos ora económicos, también marcamos diferencias con esos que comienzan a escribir cuando tienen ideas, pero llega un momento en que estas se les acaban y ellos siguen escribiendo, ¡¿qué escribirán?! Otros consultan y reproducen manuales de latría, para evitar el compromiso. Los hay que ofrecen el menú del Arguiñano por el programa de máster chef, con una bonita presentadora. Los más procaces invocan a Belcebú, para que fortalezca su masculinidad, o llegado el caso el refrán popular, el que no sabe qué hacer con el rabo mata moscas.

La Historia en la mayoría de los casos se ha limitado a narrar los cambios habidos en la superestructura, término marxista, en alemán «Überbau», conjunto de formás políticas, jurídicas, artísticas, filosóficas, y religiosas de un momento histórico concreto. La infraestructura, en alemán «Basis», la componen los medios de producción (recursos naturales y técnicos) y la fuerza de trabajo (los trabajadores). Pero, qué sabía esa superestructura sobre la infraestructura? La II República, Azaña tras el encuentro con Angel Pestaña, en representación del sindicato de CNT, (primer sindicato de España con más de 3 millones de afiliados), el presidente de la República, un auténtico icono burgués, dio muestras de no conocer nada, ni lo más mínimo sobre la existencia, retos, necesidades y aspiraciones de la clase obrera, posiblemente, al igual que ahora los alumnos de la LOGSE, creyera también qué los huevos salían del frigorífico.

Según Angel Pestaña el encuentro fue altamente decepcionante, relatos variados y fantasías. Pestaña le habló del trabajo mísero, condiciones de vida pobres e insalubres, telón de fondo del que se nutría el pistolerismo obrero anarquista, y proponía al presidente de la República qué las clases altas, políticas y económicas en vez de trabajar por sofocar el caos y la sangre en las calles y en los talleres, dedicasen sus esfuerzos a dar una salida digna a los problemas de los obreros y ellos mismos pondrían fin a la revuelta. Pero Azaña no entendió nada, por lo qué cabe preguntarse si tenía algún programa político social ora bueno ora malo, para la infraestructura o base social de la pirámide. Parece ser que no. Por eso, a muchos nos hace reír el artículo primero de la Constitución de 1931, que dice: «España es una República democrática de trabajadores de toda clase... los poderes de todos sus órganos emanan del pueblo...», no es creído ni por Angel Pestaña ni por el sindicato de CNT, que ve en él una careta que justifique su ascensión y permanencia en el poder, los anarquistas declaran que con la República y la vía política nada ganan y la consideran el último bastión burgués a derribar. Obrando en consonancia, en 1932 comienzan una huelga general revolucionaria y armada, con especial virulencia en Cataluña.

En filosofía se dice qué toda opinión «doxa», al provenir del mundo sensorial (cosmos aiscetós platónico) en el que el Ser no existe (pertenece al cosmos noetós donde la mente humana no puede llegar) y todo es ilusión, es susceptible de estar equivocada o ser rebatida e incluso negada, y ahí incluimos también a la Democracia, el filósofo, de entrada admite qué él mismo puede estar en error, Sócrates llega a decir: solo se que no se nada. Solo el totalitario y el dogmático declaran estar en posesión de la verdad absoluta. Declarar la Democracia, la Constitución de la España de las Autonomías, como intocables, como verdades absolutas es un error. Estas son susceptibles de cambio y de ser mejoradas, así tenemos y ufanos veneramos una democracia qué se presenta como un dogal, mentirosa y de ladrones, ¿de verdad creemos que esto no puede y debe ser cambiado y mejorado? Filósofos clásicos como Platón y Aristóteles no eran partidarios de la democracia como forma de gobierno, porque la ven débil, poca cualificación en los que mandan, fácilmente desviada a la demagogia, qué en España es más viral y depravada al estar nervada por la oligarquía que protagonizan los partidos políticos. Los citados filósofos son partidarios de promocionar a los «áristoi», en griego los mejores, qué en la obra de Platon "La República", propone estos sean los filósofos. Pero tanto la democracia como la política en general tienen algo intrínseco a su ser la mentira, la manipulación y el dominio de los demás a través de la demagogia, la filosofía en el mercado de los votos no tiene cabida.

La República utópica de Platón fue un fracaso, pues al atentar contra intereses políticos y económicos del momento, se granjeó un buen número de enemigos poderosos, qué lo persiguieron, apresaron y vendieron en el mercado de esclavos, donde un antiguo alumno suyo, por suerte para él y para la Humanidad lo vio y lo rescató.

Aunque la Pedagogía y la Educación no comenzó ni en Grecia ni con los filósofos clásicos Sócrates, Platon y Aristóteles, comienza ya en la cueva en pleno Paleolítico, cuando el padre enseña al hijo las técnicas del arte de la caza, asignatura troncal de su diseño curricular, de la que iba a depender su vida y su supervivencia, a la vez qué la de su familia y de la tribu. El padre también trasmite vía oral la leyenda o mito del origen de la tribu que define su identidad, vinculación con el grupo y la jerarquía. Por su parte la madre se ocupa de que el rapaz salga limpio a la calle, a bailar agarrado con la novia, protocolo en los funerales y a lavarse los dientes por la noche con orín de caballo, con mucho flúor para las caries y a hacer gárgaras de limón para los catarros. Así pues, los primeros maestros en la historia son los padres, amen de los Reyes Magos.

En su día apareció GARA, como un festín de inteligencia y reflexión sobre temas eternos, que han sido cultivados por diferentes pensadores a lo largo de la historia. La «Umgreifende» (Karl Jaspers), un verdadero oasis para Euskal Herria, en el desierto que tiene en su entorno. Apareció GARA, como una publicación libre, una meditación, un pensar, en momentos que nadie piensa, pues el pensamiento racional y objetivo se ha sustituido por eslóganes de pancarta, consignas ideológicas y políticas que no son «episteme» (en griego ciencia) sino una forma de disfrazar su ignorancia sobre los problemas, pensamiento cristalizado e irrebatible, propio de totalitarios, mediocres y gente sin talento. Y aparece en unos momentos en que tanto por parte de la Administración de la derecha como de la izquierda, se ha producido un asalto a la cultura, desarme de principios y ofuscación de valores, un estuario de frivolidad consumista, alienada y desalmada. Emerge una sociedad con deformaciones monstruosas de la libertad y sin una Estrella Polar que guíe. Cómo puede ser que en nombre de la Democracia unos colectivos humanos pidan urnas para decidir su futuro, y otros respondan en nombre de la Democracia también, qué no dan esas urnas. Este es el debate que debería suscitarse y que tan solo en GARA se hace realidad frente a la injusticia, amoralidad, desdicha y una existencia sin raíces, ahí presentan su árbol de Guernica, tarro de sus esencias patrias, y este diario euskaldun que sabe dejar huella por do quiera que pasa.

Ahora, cuando el Estado y la crisis económica han vaciado las despensas de la abundancia, los ciudadanos advierten el fraude al que fueron sometidos estos 40 años de cleptocracia. Pese a todo, los laicistas, de la mano de los estatalistas, quieren hacer Dios al Estado y, por supuesto, administrado por ellos, pero para alguno de nosotros, amén de Bakunin y Marx, iconos del siglo XIX, resulta ser un anzuelo sin cebo. Dice el filósofo anarquista alemán Nietzsche, en su obra "Also Spracht Zaratustra": Estado se llama el monstruo más frío de todos los monstruos fríos, es frío incluso cuando miente y dice: «yo el Estado soy el pueblo»... cuando pone sobre las costumbres y los derechos una espada y cien concupiscencias. El Estado miente en todas las lenguas, y posea lo que posea lo ha robado, roba para sí las obras de los inventores y los tesoros de los sabios, a su latrocinio llama cultura, vomita bilis y lo llama periódico, se devoran unos a otros y ni siquiera pueden digerirse. El Estado quiere dároslo todo, es el nuevo ídolo, pero si vosotros lo adoráis, compra así el brillo de vuestra virtud y la mirada de vuestros ojos orgullosos. El Estado nos recuerda a Lucifer tentando a Cristo en el desierto, «tibi dabo...» te daré todo... si postrándote me adoras (Biblia).

Dice Ignacio Sotelo que en España no existe una verdadera cultura de debate y la divergencia de opiniones desemboca casi siempre en el insulto personal. Cuando la palabra es el mejor antídoto contra la violencia muda y obtusa (el vasco F. García de Cortázar). La Ciencia, opina GARA y con él Aristóteles, tiene que avanzar por la lógica y el silogismo a través del pensamiento. Como docente, siguiendo al maestro Sócrates, he sido creador de la metodología, no de las conclusiones, mis clases siempre fueron asamblearias e interactivas, esta publicación también es interactiva. La exposición qué se da en el texto no es dogmática, sino abierta a otras interpretaciones por parte del lector. Ahí radica la grandeza de la filosofía versus dogmatismo o totalitarismo, que es lo mismo, que buscamos siempre la Verdad sin importarnos la Razón de Estado.

Dado que el diario GARA es euskaldun, hemos analizado y citado a otros que también lo han hecho, la singularidad de Euskal Herria en su contexto local y cosmopolita, alabando lo bueno y proponiéndolo para imitar, y criticando defectos para corregir y enmendar, «Que nào se repitam os erros do passado» ("A Batalha", periódico anarquista portugués, 1977), el nivel de autocritica, piedra angular en la obra del materialismo histórico, ha sido enorme (Marx). En el análisis al Estado español, también nos ha salido caballeros y villanos, en estos últimos están, al menos así se demuestra por lo hechos, políticos y jueces. En el apartado de jueces citamos los tres juicios más famosos de la Historia, el juicio a Sócrates, a Cristo y al Rey Luis XVI de Francia. Y los políticos, PSOE en Andalucía, PP en Madrid, CiU en Cataluña, imputados por corrupción, robo, prevaricación etc.

Y volvemos a citar al filósofo alemán Jaspers: "Entre el Destino y la Voluntad", que se puede aplicar su teoría al problema vasco y lo vamos a hacer. Jaspers defiende la tesis de esas dos fuerzas: Destino, el «fatum» latino, el contexto humano, histórico, cultural y político en que te desarrollas, que te viene dado, y la Voluntad, lo qué la persona consigue con su esfuerzo. Ambas fuerzas están en lucha permanente, y cuanto más prime la Voluntad sobre el Destino, tanto más es uno mismo. Este es el caso de Euskal Herria, qué aparece en estos momentos bajo un fatum o determinismo político, geográfico, social y cultural heredados del pasado, y una voluntad humana qué se esfuerza en salir de esa «camisa de fuerza» y ser libre para decidir ser uno mismo y realizarse como persona.

La felicidad no es el estado natural del ser humano, sino más bien es un ideal que se nos escapa de las manos, pero podemos nutrirnos en las ubres de la cultura, respetar elementos normativos y valores que nos ayuden a cruzar las zonas de desierto que todos tenemos en la vida y, como decía Aristóteles, alcanzar la "eudaimonia": la felicidad como tranquilidad de conciencia.

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