Despedida de Arrano Etxea
La conclusión es que los humanos tenemos con las silvestres una deuda permanente.
Antecedentes: en los albores de la humanidad, nuestra especie comenzó, probablemente, a agruparse en tribus que, en un principio, lo lógico es que fueran grupos humanos nómadas y, además, cazadores. Seguro que a partir de esos momentos las especies silvestres con las que convivían, comenzaron a sufrir el contacto con el hombre, omnívoro y, por ello, necesitado tanto de la proteína animal, como de la vegetal.
Más adelante la especie humana, con alto grado de inteligencia, comenzó a domesticar especies salvajes, mamíferos y aves, sobre todo, y desde entonces hasta la actualidad, vivieron en compañía de ovejas, gallinas etc. Como consecuencia de este nuevo modo de vida, dejaron el nomadismo y se establecieron preferentemente a orillas de los ríos, teniendo a mano todas la proteínas necesarias sin tener que recurrir a la caza. Fue la época en la que el hombre se hizo sedentario.
Época actual: seguimos siendo sedentarios, tenemos a nuestro alcance todos los alimentos que necesitamos. Y a nuestro alrededor sigue existiendo la fauna silvestre, ya innecesaria para nuestra subsistencia. Pero, entonces, los humanos hemos inventado un nuevo deporte: la caza y la pesca, en absoluto necesarias para nuestro organismo, puesto que tenemos a nuestra disposición sabrosos chuletones y deliciosos rodaballos al horno (de piscifactoría, claro). La predación que se hace de estas especies significa el hurto que hacemos de su derecho a vivir en su tierra-mar, siendo ese derecho el mismo para ambas especies convivientes. No hay ni qué decir que los reglamentos que regulan la legalidad de dicho «deporte» son, con frecuencia «olvidados», y de esos olvidos tenemos constancia en Arrano, que, estudiando los ingresos vemos que, a pesar de la gran mejoría en estos últimos años, con gran disgusto de la mayoría de cazadores, siguen ingresando rapaces heridas o muertas por tiro de escopeta.
La conclusión es que los humanos tenemos con las silvestres una deuda permanente. Los responsables «intelectuales» de los centros de recuperación, por definición, no deberían percibir compensación alguna de tipo económico por ello. ¡Estaría bueno que un humano cobrara po r arreglar algo que su propia especie ha estropeado! Otra cosa son los profesionales que trabajan para ello, veterinarios, radiólogos, personal que los limpia y alimenta etc. Pero la persona que inicia, por voluntad propia, una acción de ayuda a estas especies, debería contentarse solamente con el pequeño favor que les hace ayudándoles en esos momentos puntuales.
En nuestro trabajo realizado en estos 36 años, con más de 15.000 ingresos, hemos recibido muchas ayudas y merece la pena nombrar y agradecer las ayudas, desinteresadas la mayor parte. En nuestros comienzos merece la pena nombras y agradecer públicamente, una vez más, la ayuda que nos prestaron dos mujeres inolvidables, Izaskun Elbusto, la veterinaria que, aparte de cubrir un hueco legal, se desvivió aplicando sus vastos conocimientos profesionales, repito, de manera desinteresada. Y también recordar cariñosamente a Isabel Guzmán por sus constantes ayudas en el cuidado y alimentación de las focas ingresadas.
Han sido numerosos los colectivos que han colaborado con nosotros y desde aquí nuestro agradecimiento a la Ertzaintza, policías municipales de numerosos pueblos de Gipuzkoa, guardas de Diputación (Julián y Juan Mari en la emisora, Javier, Josetxo, Tomás, Álvaro, el polifacético Esteban, Mikel, fiel amigo, y oros no mencionados para no aburrir), Luis Mari, responsable de los Parketxeak, el buen Patxi, de la clínica Abere, magnífico profesional con curaciones extraordinarias, en fin, y sobre todo al pueblo de Gipuzkoa en general y a todas las personas que nos han ayudado, no solo materialmente, sino a los que nos han animado en nuestra tarea y nos han dado fuerza todos los días. A todos ellos, eskerrik asko.
A los que a partir de ahora entreguen animales con problemas, que continúen como han hecho hasta ahora con nosotros, con los seguimientos para saber más de los problemas del animal, pronóstico, y evolución del mismo. Los teléfonos a los que dirigirse son: 616057931 (centro) y 943000420 (emisora).
Y, por último, a los que reinician la labor que nosotros dejamos ya por imperativo del dios Cronos, muchos ánimos, repudiar siempre toda idea economicista en vuestro trabajo, tener mucho amor a los desgraciados que vais a atender, que la recompensa será, sin duda, grande. Ellos siempre pierden y nuestra especie, a su costa, gana mucho, sobre todo de abdomen y de ego.