Diálogo en una farmacia

Los servicios de urgencias fueron creados para tratar patologías urgentes, no para expedir recetas. Además están siempre hasta los topes; la demora en atenderte puede ser tanto de tres horas como de trece, y mi madre no puede esperar tanto.

08/08/2018

Día y hora: viernes, 3 de agosto de 2018, 23 h 30’.

Lugar: una oficina de farmacia; en cualquier ciudad, pueblo o aldea del Reino de España.

Intervinientes: un beneficiario del Sistema Nacional de Salud y el titular de la oficina de farmacia.

—Buenas noches.

—Buenas noches.

— Querría que me despachase un antibiótico mediante la receta electrónica.

—Sí, claro. ¿Es para usted?

—No, es para mi madre; lo que ocurre es que está convaleciente de una fractura de fémur y ella no puede venir.

—No se preocupe, no hay ningún problema. Deme la tarjeta sanitaria de su madre, por favor.

—Lo siento, pero por mucho que la busqué por casa no la encontré. No sabemos dónde puede estar.

—Vaya, pues eso sí que es un problema porque sin la tarjeta sanitaria no se puede despachar ninguna receta electrónica.

—He traído su carné de identidad. Acaso con el número pueda acceder a la prescripción que le hizo el cirujano y facilitarme el medicamento…

—Eso no es posible, la aplicación informática de la receta electrónica no lo permite.

—Pues sí que se complica la cosa ya que debe tomarlo cada seis horas y la siguiente dosis es dentro de treinta minutos. Luego sírvame el antibiótico, se lo abono y cuando tenga la receta en papel ya volveré para que me reintegre el descuento de la Seguridad Social.

—Tampoco se puede hacer eso, señor. Los antibióticos, como otros muchos fármacos, está prohibido venderlos sin receta.

¿Entonces qué he de hacer? Hasta el lunes no pasa consulta el médico de familia, y la tarjeta sanitaria tardan meses en darte un duplicado. ¡No va estar mi madre más de dos días sin tomar el antibiótico!; podría tener una infección grave que incluso hiciese peligrar su vida.

—Yo no puedo hacer nada caballero. Tal vez en el servicio de urgencias se la hagan en papel.

—Usted lo ha dicho: tal vez; ¿y si no me la hacen? Los servicios de urgencias fueron creados para tratar patologías urgentes, no para expedir recetas. Además están siempre hasta los topes; la demora en atenderte puede ser tanto de tres horas como de trece, y mi madre no puede esperar tanto. Los antibióticos deben administrarse a la hora exacta, sin saltarse ni una sola dosis, para que su nivel plasmático sea efectivo y para evitar generar resistencias. Usted como farmacéutico sabrá que en las últimas décadas aumentaron muchísimo las resistencias de los gérmenes a la antibioterapia, precisamente debido a su incorrecta administración. Por este motivo se están usando antibióticos desechados en los años 1950 por su toxicidad; pero es que no queda otra alternativa…

—Por supuesto que lo sé. Sin embargo le repito que no lo puedo ayudar.

—Pues nada, ya veré cómo lo resuelvo. Adiós.

—Adiós. Que la suerte lo acompañe. ¡A usted y a su madre!

Moraleja: además de con la tarjeta sanitaria, las autoridades de salud deben autorizar a las farmacias a despachar medicamentos prescritos mediante receta electrónica presentando el DNI del paciente. Se evitará la utilización indebida de recursos sanitarios, y ante cualquier incidencia burocrática se facilitará su correcta administración en todos los casos; promoviéndose de este modo una más rápida y completa curación de los enfermos. Asimismo, se prolongará la vida de ambos: paciente y fármaco.



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