El carlismo frente al franquismo
El día 4 de marzo pasado fue inaugurada la exposición «El Carlismo frente al franquismo», obra del periodista e historiador navarro Manolo Martorell, refrendada por datos contrastables, en el atrio del Parlamento de Navarra. En su presentación dijo expresamente «no es la exposición de todo el Carlismo, determinado por el carácter difuso de sus ideas, por la diversidad de sus tendencias e interpretaciones, sino del Carlismo que se enfrentó al régimen de Franco desde su instauración».
Con este motivo, un grupo de personas ha hecho público un escrito negando la realidad del Carlismo reflejada en dicha exposición, calificándola como «falacia», y resaltando otra parte más oscura de la realidad del Carlismo en Navarra, representada en la «Junta Central carlista de guerra de Navarra», y que el abanderado del Carlismo, el Regente Don Javier de Borbón-Parma, en el exilio, no impulsó, ni alentó, ni refrendó. Don Javier de Borbón-Parma, un hombre que más adelante se involucraría en la Resistencia francesa contra los nazis, y por eso la Gestapo, la policía nazi, se lo llevó detenido, acabando en el Campo de concentración y exterminio de Dachau, al que consiguió sobrevivir.
O sea, una crítica que no tiene nada que ver con la exposición de la que hablamos. ¿Qué pretenden al negar la posibilidad de que esa realidad del Carlismo, basada en hechos contrastables, pueda ser conocida?
También critican a las «instituciones navarras que persisten en una política de desmemorización», pero la exposición no es iniciativa de ninguna institución navarra, sino de la «Asociación 16 de abril» y del historiador Manolo Martorell. Y no dicen que las instituciones navarras mantienen en el Museo del Carlismo de Estella/Lizarra una interpretación muy sesgada del Carlismo y cuya remodelación es reivindicada por el Partido Carlista, desde el primer día de su inauguración.
Hacen también afirmaciones temerarias (no participación en la localización de fusilados), ¡qué sabrán ellos! insinuaciones maliciosas, (profesión del padre del autor y comisario de la exposición), y al menor indicio o sospecha de la existencia de esa oposición carlista al franquismo, la minusvaloran y banalizan, intentando un a modo de explicación apelando a las pequeñas miserias humanas (ambición de más poder, de orgullo y ofensa, de competencia y celos entre los diversos grupos del «Movimiento»..., olvidando una miseria no tan pequeña y que nos lleva a cometer desatinos: el miedo, el clima de miedo existente). Explicaciones todas ellas más propias para una novela que para un relato histórico veraz.
Presentan la expulsión de la familia Borbón-Parma en 1968 como una posible pequeña señal de esa oposición, pero la realidad es que Franco expulsó al Regente Don Javier de Borbón-Parma en diciembre de 1936 cuando este le reclamó, una vez terminada la guerra, un gobierno provisional que preparase elecciones para restablecer las «libertades políticas, regionales y sindicales». Al Decreto de Unificación franquista de abril de 1937, Don Javier de Borbón-Parma respondió entrando clandestinamente a España en mayo, y jurando los Fueros en la Casa de Juntas de Guernica/Gernika; o sea, todo lo contrario a dicho Decreto de Unificación franquista. De ello hay testimonio fotográfico y notarial.
Reclaman a la sociedad navarra un «necesario ejercicio de introspección» que a ellos también les alcanza, espero, y que se podía haber hecho en la llamada «Transición» de la que el Partido Carlista fue apartado, tal vez por reclamar «ruptura» con el Régimen y la Dictadura franquista, y no solo una «reforma». No fue legalizado, y no pudo presentar su candidatura y propuestas en junio de 1977, las «primeras elecciones democráticas», según dicen los que sí fueron legalizados y pudieron presentarse a ellas, haciéndose con su correspondiente porción del electorado. El Partido Carlista formaba parte de la oposición al Régimen y a la Dictadura franquista, en «Coordinación democrática», la «Platajunta», desde su constitución el 26 de marzo de 1976, pero los otros partidos miembros «incumplieron los compromisos firmados −legalización de todos los partidos políticos o ninguno−, cuando se les ofreció la legalización y la posibilidad de participar en un Régimen parlamentario tipo europeo occidental, con ley electoral proporcional».
El Partido Carlista no fue legalizado hasta pasadas las elecciones de junio de 1977 sin hacer ningún cambio en sus Estatutos, fines y objetivos. No obstante, el Partido Carlista hizo lo que pudo en favor de la convivencia y de los valores democráticos, y de la superación de las consecuencias negativas de la Guerra civil y del largo invierno franquista, favoreciendo, por ejemplo, la unidad de la «Asociación de Antiguos Combatientes de los Tercios de Requetés», con su Presidente Ignacio Romero Osborne, mutilado de guerra, Marqués de Marchelina, a la cabeza, con otras «Asociaciones de excombatientes republicanos» con su Presidente Florentino Martínez Durán al frente, para formar la «Unión de Ex-Combatientes de la Guerra de España», y nombrar como Secretario a Silverio Ruiz. También, en Catalunya, los supervivientes del Tercio de Montserrat, en 1968, erigieron un monolito, como homenaje a los republicanos muertos que los combatieron en este lugar, Punta Targa (Vilalba dels arcs), en la «Batalla del Ebro».
El franquismo atacó con bombas de mano una concentración carlista el 16 de agosto de 1942 en Begoña, y el 9 de mayo de 1976 ametralló otra concentración carlista en la fiesta del Partido Carlista en Montejurra. ¿A esa «contención» franquista hacia el Carlismo es a la que se refiere ese grupo de personas que califican de «falacia» la oposición del Carlismo al franquismo?
La verdad histórica, aproximada, por mucho que lo pretenda su autor y ese grupo de personas, no cabe en un solo libro, y, además, tampoco tienen ninguna exclusiva sobre la «racionalidad».
Animo a todos los lectores, incluido el grupo de personas encerradas en su «¿qué hay de lo mío?» a informarse en las Casas de Cultura de las localidades por las que va a pasar la exposición (Lumbier, Estella/Lizarra, Puente la Reina, Villava, Tudela, Tafalla, Sangüesa/Zangotza, Aoiz, Viana, Colegio mayor Larraona) sobre las fechas en las que se podrá visitar dicha exposición, y hacerse así una idea más aproximada sobre el Carlismo y que la Historia oficial, franquista, nos oculta.