Gaurgeroa-Arabako Pentsionistak Lanean
El movimiento pensionista y el compromiso intergeneracional

Hoy son más necesarias que nunca las luchas y las soluciones colectivas y también levantar una nueva economía. A nuestra generación nos tocó luchar contra la dictadura franquista; ahora toca combatir la dictadura financiera. Las soluciones vendrán del compromiso intergeneracional que deberá expresarse socialmente.

30/09/2020

Los dueños de nuestro sistema económico, tras haber producido una desigualdad e inequidad en la sociedad y entre las naciones de un tamaño monumental, nos vienen con una versión muy suya y construidos interesadamente sobre equidad intergeneracional, la insostenibilidad o el déficit de las pensiones públicas. Afirman que la población trabajadora esta «cargando con unos costes» para pagar unas pensiones, y que las catalogan como «muy generosas». Son planteamientos que pretenden conducir a un falso conflicto intergeneracional basado en supuestos intereses encontrados, al tiempo que ocultan su especulación monetaria y financiera, e incapacidad de su gestión económica, que perjudica gravemente a la economía real.

Arrojemos luz sobre las distintas generaciones y la relación entre ellas. Empecemos designando las distintas generaciones. Digamos que la población trabajadora son nuestros hijos e hijas; que la juventud son nuestros nietos y nietas; que los recién nacidos son nuestros nietos-biznietas. Ahora que se vive incluso hasta los 90 años, resulta que convivimos casi cuatro generaciones.

Las generaciones posteriores deben a las anteriores (deudores en el sentido humano del término, no económico). Heredan las cosas buenas y también las malas. Vivimos en medio de una enorme desigualdad e inequidad. Los financieros y grandes empresarios se niegan a ver esto. Es ya evidente la necesidad de un cambio profundo en la esfera económica. Incluso el Derecho del Trabajo, acordada en su momento, se ha convertido en papel mojado. Pero contestan que hay mucho salario, demasiado pensionista, pocos recortes y poca precariedad, y que eso perjudica a la marcha de la economía. Su receta, Planes Privados de Pensiones: «Trabajador, tú preocúpate de lo tuyo; no confíes, la Seguridad Social y las Pensiones Públicas no tienen futuro, seréis demasiados; Trae tus dineros y en los PPP sólo rentarán para ti, y además te aprovecharás de los impuestos de los demás». Caramba, vaya compromiso social proponen. Pretenden dinamitar la Seguridad Social, fruto de la acción y el esfuerzo de cinco generaciones y cien años de lucha obrera.

Estos contables, que aún no nos han explicado cómo es posible que la población trabajadora en su conjunto no gane el suficiente dinero para poder acceder a los bienes y servicios que esa misma mayoría produce, no pierden tiempo en pasarnos sus pérdidas y bancarrotas, y afirman descaradamente que son de todos menos de ellos. No cabe duda que, al igual que sus conceptos, su contabilidad está amañada. Su equidad intergeneracional es un artificio para reforzar su negativa a una nueva economía en la que las personas sean el centro.

Dicho esto, hablemos de las generaciones y de sus relaciones. Las personas pensionistas hemos pasado por casi todas las edades. Algo podemos decir. Reconocer y aceptar conscientemente el paso de la edad tiene una influencia positiva sobre la salud y hace posible una buena evolución de la vida. Entender eso es imprescindible para una relación natural y respetuosa entre las distintas generaciones.Tras la jubilación viene la tercera edad, la ancianidad, las situaciones de dependencia, etc. Tomando conciencia de esto, daremos un buen paso para definir el problema y su solución.

A lo largo de la historia estas etapas han evolucionado mucho. Cada uno y una debe considere a sí mismo formando parte de la evolución histórica y participando en ella. Dicha actitud ofrecería un profundo sentido de liberación. La historia nos permea a todos de forma personal. Madres y padres transmiten sus experiencias por medio de los patrones educativos. También nos influyen las experiencias de los abuelos. Esto forma parte de la transferencia intergeneracional de la historia.

La historia toca al individuo por varios caminos. Penetra también a través de dramas y sucesos: homicidios en masa, la II Guerra Mundial, crisis económicas, pandemias. La historia se va posando con opiniones que desarrollamos juntos; con costumbres que formamos y mantenemos. La sociedad siempre encuentra la forma de transmitir normas y valores y también el relato de los sucesos, y la memoria. Estamos haciendo y rehaciendo continuamente la historia. Esta es una base importante de las relaciones entre las generaciones. Es un gran reto buscar la forma de contar la historia y los mayores somos parte consustancial de esta actividad.

La transmisión intergeneracional es, seguramente, el modo más elemental de enfrentarse cada uno y cada una con la historia. Así se desarrolla la identidad a través del conocimiento de la historia familiar y local y también de la global. Los padres, hablando de sus propios padres, desarrollan una transmisión de valores a sus propios hijos. Este proceso de interpretación de los sucesos históricos no termina nunca. El resultado termina mostrando lo que está conectado con la historia en cada uno de sus periodos. Estos procesos junto a las relaciones intergeneracionales (hijos-padres-abuelos) son los que dan un sentimiento transcendental (en el sentido más profano del término) a las personas.

La diferencia entre generaciones con sus correspondientes sucesos históricos merece una atención especial. Las generaciones posteriores tienen que resolver los problemas originados por las anteriores o también pueden trasmitir dichos problemas a las generaciones siguientes. En tal caso, a estas les costará más esfuerzo resolverlos.

En medio de todo este acontecer se encuentran las estructuras sociales y las diferentes instituciones, que deben jugar un papel crucial. A menudo vemos una falta de coraje evidente: políticos y altos cargos públicos con poca visión de futuro y con convicciones sociales y políticas muy débiles. Eso hace que sus perspectivas de futuro se basen sólo y exclusiva o predominantemente en predicciones y objetivos economicistas. Se adopta una disposición servil, que a menudo cuestiona valores morales importantes. Se observa un «tirar la toalla» ante países con políticas contrarias y negativas. Se tiende mucho a justificar la homologación de sus políticas con el argumento de que estamos en una realidad global.

La generación actual de Pensionistas Mayores, 500.000 en Hego Euskal Herria y 8 millones en el Estado, desde la perspectiva histórica es una generación trabajadora, consciente de su responsabilidad. Tras la guerra, provocada por el golpe militar franquista de 1936, han construido una existencia con mucha energía, consiguiendo superar miedos, sufrimientos y privaciones. A nivel material han dado todo a sus hijos e hijas. Las generaciones siguientes han sido absorbidas por el discurso oficial dominante y no han incidido con suficiente fuerza en las reformas estructurales: mercado de trabajo, igualdad de género, derechos socio-económicos, etc...

Nos encontramos, con una creciente intervención del Estado; con relatos manipulados; con un papel reducido de influencia de las madres y de los padres que hubiera reforzado la posición de los hijos. Así, con generaciones con menos vigor social, la sociedad, pierde fuerza cohesionadora y equilibradora ante las tensiones que originan las realidades actuales, entre las que hay que incluir de manera destacada la economía. Cada uno se ve forzado cada vez más a la lucha individual por la supervivencia.

Lo que está desarrollando el Movimiento Pensionista de Hego Euskal Herria con su lucha y actividad durante 33 meses consecutivos representa un verdadero ejemplo de responsabilidad y compromiso intergeneracional. Nos costará, pero contaremos a nuestros hijos y nietos el verdadero relato de los hechos y sucesos que hemos vivido (la transición). Nuestros progenitores nos relataron la historia del pasado, (el golpe franquista). El futuro lo vemos ya a través de los ojos de nuestros nietos y nietas. También por eso nos hemos levantado como Movimiento Pensionista. Con nuestra lucha les ayudamos a defender los derechos cívicos, laborales, sociales, económicos y políticos.

Hoy son más necesarias que nunca las luchas y las soluciones colectivas y también levantar una nueva economía. A nuestra generación nos tocó luchar contra la dictadura franquista; ahora toca combatir la dictadura financiera. Las soluciones vendrán del compromiso intergeneracional que deberá expresarse socialmente. Que no quepa ninguna duda: nuestros hijos y nietos conseguirán un futuro digno para ellos y ellas. Nos tendrán a su lado, con nuestro compromiso intergeneracional.

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