Jon Gurutz Olaskoaga Sarasola

ETB2: una anomalía lingüística que socava el uso del euskara

En la Comunidad Autónoma Vasca y en toda Euskal Herria se da, desde hace años, una paradoja tan evidente como preocupante: mientras el conocimiento del euskara no ha dejado de crecer de forma sostenida, su uso social continúa estancado o incluso retrocede en determinados ámbitos clave.

Es de extrañar que esta preocupante situación, que puede terminar con la desaparición del uso habitual del euskara en unas décadas, no esté siendo objeto de un serio estudio por todos los entes implicados. Entre las diferentes causas de esta disfunción destaca una que rara vez se aborda: la impermeabilidad lingüística de ETB2, la cadena más vista del grupo EITB y, por tanto, la de mayor impacto social. Esta inmersión castellana de una ciudadanía altamente bilingüe sería nociva para el uso social del euskara.

ETB2 mantiene desde hace más de 40 años un modelo de inmersión lingüística en castellano diseñado para una realidad sociolingüística que ya no existe. Cuando nació, la tasa de vascohablantes era enormemente inferior a la actual. Hoy, sin embargo, cerca del 50% de la población menor de 50 años sabe euskara, y el porcentaje se dispara hasta aproximadamente el 75% entre los menores de 25. A pesar de ello, el euskara sigue vetado en ETB2, habiendo llegado al extremo de obligar a vascohablantes habituales a expresarse en castellano.

Este modelo no solo ignora la realidad sociolingüística del país, sino que resulta activamente perjudicial. El grupo EITB es un ente público que depende del Departamento de Cultura y Política Lingüística del Gobierno Vasco y uno de sus motivos fundacionales es la promoción del euskara y de la cultura vasca. ETB2 no solo incumpliría ese mandato, sino que avanza en la dirección contraria. No tiene que competir con cadenas comerciales privadas; su función es de servicio público. Y, sin embargo, ofrece a sus espectadores, cinco veces más numerosos que los de ETB1, una inmersión castellana que transmite una imagen distorsionada del país: la de un euskara marginal, poco usado y prescindible.

Las consecuencias son graves. Esta inmersión lingüística en castellano provoca una bajada del uso del euskara entre los propios euskaldunes, genera desánimo entre quienes lo están aprendiendo o se plantean hacerlo y aleja a amplios sectores de la ciudadanía del uso normal y natural de la lengua vasca. En una palabra, ETB2 actúa como un factor de deserción lingüística.

Lo más preocupante es que las medidas correctoras serían hoy sencillas de implementar. No se trata de sustituir una lengua por otra, sino de reflejar la realidad bilingüe del país: utilizar indistintamente el euskara y el castellano en los mismos programas, mezclándolos con naturalidad, tal y como lo hace la sociedad. En programas grabados, bastaría con permitir que cada participante se exprese en el idioma que prefiera, lo que además facilitaría la participación de euskaldunes de Iparralde. Los subtítulos en castellano garantizarían una comprensión perfecta.

En el caso de películas y series, estas podrían emitirse, además de en versión original, en euskara y castellano, con subtítulos seleccionables en ambas lenguas, siguiendo el modelo de cadenas plurilingües como Arte. Todos los televisores actuales permiten esta opción. El beneficio añadido sería evidente: miles de personas mejorarían su euskara viendo películas y series en esta lengua con subtítulos en castellano, del mismo modo que se ha aprendido inglés durante décadas.

Para los programas en directo, incluidos los informativos, la tecnología ya ofrece soluciones eficaces. La inteligencia artificial permite traducciones simultáneas de alta calidad; no es de recibo que ciudadanos que utilizan habitualmente el euskara se vean obligados a cambiar de lengua en un medio público. Por tanto, esta deseable y normal permeabilidad lingüística no plantea grandes problemas técnicos; es más bien, una cuestión estratégica.

Si EITB y el Departamento de Política Lingüística del Gobierno Vasco, de quien dependen, fueran insensibles a esta situación o la considerasen adecuada, una vía correcta sería que el Parlamento Vasco, que recoge y regula el marco de EITB, estudiase una reforma estructural de ETB2, y quizás de todo el grupo EITB, que la haga coherente con la realidad sociolingüística actual del país y deje de ser un elemento contraproducente para el uso social del euskara.

Esta reforma de ETB2 se debería ir implementando de forma urgente sin gran problema, porque depende exclusivamente de nuestras instituciones y porque ir en la dirección contraria de su motivo fundacional no debería ser financiado con dinero público.

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