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Factor de sostenibilidad y sistema de pensiones

No nos engañemos, cualquier sistema de pensiones, generalizado y aplicado con unas reglas y normas para todos y todas (ejemplo EPSV) no dejaría de ser algo similar a lo que ya tenemos, pero constituiría una chapuza de sistema de reparto, controlado por un sistema financiero que no ha sido elegido por nadie.

20/11/2019

El 7 de junio de 2013 el Gobierno del Partido Popular publicó un informe elaborado por un comité de expertos sobre el «factor de sostenibilidad (FS) del sistema público de pensiones». Basta leerlo una vez para darse cuenta de que lo que se pretendía era dejar de sostener el sistema público de pensiones en un 30-40% a lo largo de 25-30 años. Los expertos no estaban cómodos, transmiten preocupación y, si bien mencionan que también cabe elegir otras alternativas distintas, optan por la reducción paulatina de la pensión media (tal vez esa era la premisa). Una y otra vez (hasta una docena de veces) se cuidan de anotar que la decisión a adoptar compete a la sociedad y a sus cauces democráticos: «sin sustituir a la soberanía popular». Llama la atención que en mes y medio redactaran el informe. Hubo dos votos particulares que fueron interesantes, necesarios y además premonitorios: previeron el conflicto social, cuyos protagonistas somos el Movimiento Pensionista de Hego Euskal Herria.

El Factor de Equidad Intergeneracional lo que produce es un aumento enorme de la desigualdad entre generaciones y el Factor de Revalorización Anual es para reducir las pensiones. Los discrepantes lo señalan claro: dónde están las simulaciones de cómo quedarán en el futuro las pensiones. Pero nosotros sí: actualmente, la pensión mediana está en 750 euros y la media es de 994 euros. Si se aplicara el FS, dentro de 25 años el 75% de las pensiones cobraría una paga equivalente al poder adquisitivo que ahora tienen esos 750 euros y solo el 8% de pensiones serían de 1.500 euros o más. La pensión mediana bajaría a 508 euros y la media a 698 euros.

El éxito del factor de sostenibilidad pende de tres soportes, aunque el informe mencione solo dos. El tercero es el Factor de Rentabilidad de los Planes Privados. De este factor, del que estos expertos sí deben entender, no dicen nada, ni tablas ni simulaciones. En cambio, las tablas vinculadas a la esperanza de vida se anotan con 4 decimales. Solo se hace una mención económica para que los futuros jubilados asuman la disminución de sus pensiones: «que podrían complementarse con ingresos procedentes de su ahorro privado». Un experto en economía es el primero en saber que un salario de 900 euros no da para planes privados y uno de 1.200 euros tampoco.

Pero detallemos lo absurdo e impracticable de este sistema. La nómina de pensiones en 2018 equivale al 10,5-11% del PIB y en 2045 puede suponer el 14,5-15%, pero se pretende que sigua en el 11%. ¿Si toda la población cotizante aportara el 6% a EPSV o planes de empleo? En 21 años acumularía un capital equivalente a dos veces las rentas salariales (RS). A los 33 años esto se cuadriplicaría. Y ahí está su incongruencia y su imposibilidad: para que a los 35 años esos planes generen un complemento de pensión de un 20% del salario último, tienen que rendir un 3% anual por encima del IPC. Esto es, los fondos tienen que generar a partir del 20º año el equivalente al 4% del PIB, pero a partir del 33º año el 8% y a los 38 años el 10% del PIB.

¿Cómo será esto posible? Si «dicen» que un aumento escalonado en cotizaciones de 4 puntos del PIB a lo largo de 25 años es excesivo para la actividad productiva, ¿cómo es posible que los rendimientos financieros puedan alcanzar 4, 8 y 10 puntos del PIB para rentar los fondos? Esos rendimientos también tendrán que salir de la actividad productiva y económica. ¿Para quién? ¡y para los asalariados! No se está dispuesto a ceder 4 euros en cotización, pero a los asalariados se les promete 10, a condición de que estos pongan 100 al mes durante 35 años.

Cuál será el reflejo de todo esto en el PIB ¿La parte empresarial del Excedente Bruto de Explotación bajará 10 puntos a favor de las rentas de los fondos de pensiones, manteniéndose las Rentas Salariales en sus porcentajes actuales? ¿O una vez más, las RR.SS. verán reducida la suya en 10 puntos del PIB? Si los empresarios no aceptan 4 puntos más de cotización a costa del VAB, ¿cómo van a aceptar 10 puntos a costa de sus beneficios? Son soluciones-promesa de algunos responsables políticos; lo que es economistas o banqueros no lo hacen. Los expertos del informe tampoco.

No nos engañemos, cualquier sistema de pensiones, generalizado y aplicado con unas reglas y normas para todos y todas (ejemplo EPSV) no dejaría de ser algo similar a lo que ya tenemos, pero constituiría una chapuza de sistema de reparto, controlado por un sistema financiero que no ha sido elegido por nadie.

Económicamente hablando, pretender generalizar esta fórmula a todo el Estado y a toda Europa es un absurdo y un disparate. Saben tan bien como nosotros que son imposibles. ¿La Banca ofreciendo un 4% anual de rentabilidad a las aportaciones de 250 millones de trabajadores y trabajadoras europeas durante 35-40 años y a 120 millones de pensionistas europeos durante otros 20 años mientras cobran prestaciones? Eso es lo que pretenden controlar los financieros, y además sin oficina alguna, todo digital: una especie de «Amazon» pero sin paquetería. El incremento de pensionistas que se producirá en las próximas décadas aquí y en todo el mundo indica que la solución tendrá que pasar por una reformulación del actual sistema económico y productivo y, además, tendrá que ser una solución colectiva y global, consensuada socialmente, democrática y justa.

El factor de sostenibilidad ha fracasado. Los dos factores han caído gracias al movimiento pensionista y a la negativa obrera a suscribir planes privados. Del fracaso del tercero se encargan los propios financieros, pues siguen con la ciega avaricia de siempre, su lema es: «euro veo, euro quiero».

El sistema financiero insiste en identificar la actividad económica con sus «cuentas y balances», y la economía no es eso, la economía somos todos y todas, no un puñado de «jugadores de bolsa». Están a punto de afirmar que una caída de la esperanza de vida sería una buena noticia para la Bolsa. Estos mismos pretenden un debate de pensiones en términos «monetarizados».

No vamos a permitir que se carguen el Sistema Público de Pensiones ni el Derecho del Trabajo. El trabajo realizado devenga un salario digno y justo. Cuando el trabajo ha sido de suficientes años, también devenga una pensión digna y justa. Y por ahí no os vamos a dejar pasar. Esto no es negociable. Queremos una economía al servicio de la sociedad y de la vida, no la vida al servicio de la contabilidad bancaria.