Garantizar la no repetición de la lacra de los abusos
La semana pasada ha salido de nuevo a la palestra pública la lacra de los abusos sexuales a menores en la Iglesia registrados no solo en la década de los 60 y 70, sino también en la actualidad. Una lacra que ha afectado a decenas de miles de personas. Según la investigación más rigurosa llevada a cabo por el diario "El País", hay unas 1.500 personas acusadas de pederastia y unas 3.000 víctimas. Según el Defensor del Pueblo del Estado español, las víctimas son más de 400.000. Actualmente, más allá de la Iglesia, se han registrado otros sectores afectados como gimnasios, equipos de futbol, etc.
El motivo de esta presencia actual de esta lacra es el acuerdo entre Iglesia y Estado español para indemnizar económicamente a las víctimas cuyos casos no tengan recorrido judicial. Indemnizaciones que no se han concretado aún, pero que Europa deja algún antecedente. Así, en Bélgica han decidido una media de 6.000 euros, mientras que en Irlanda una media de 62.245 euros, hasta un máximo de 300.000. La Iglesia ha aceptado que el Defensor del Pueblo supervise el proceso de reparación y tenga la última palabra sobre el pago de esas indemnizaciones.
Resulta sorprendente que, pese a la actualidad política tanto interior como exterior con epicentro en Venezuela y el cruel y todopoderoso Trump, la prensa haya dedicado numerosos editoriales y páginas enteras y dobles a esta noticia. Recojo los titulares de los editoriales de cuatro grupos ideológicos representativos. En el Estado español, "El País" lo titula "Reparación debida y tardía". En Euskal Herria, el Grupo Noticias, "Reparar a las víctimas de la Iglesia"; GARA, "Mucho por reconocer y mucho por reparar"; y el Grupo Vocento, "Compromiso con las víctimas".
No está mal esa preocupación pública que demuestran esos editoriales. Ocurre que quien suscribe padeció también esa lacra y me parece insuficiente ese tratamiento editorial informativo, porque habría que aportar también medidas para su no repetición.
Pues bien, no hay un solo grupo editorial, además de los ya citados, ni víctimas, que haya ido más allá del tema de la reparación vía indemnizaciones. Y, sin embargo, entiendo que para garantizar la no repetición de esa lacra habría que apostar también por tres decisiones que corresponderían en especial a la Iglesia, aunque sería conveniente un fuerte impulso y apoyo desde sus bases y otras instituciones.
Consideramos que sería un buen paso en la dirección para garantizar la no repetición de esta lacra la abolición del celibato obligatorio religioso y sacerdotal. Otras Iglesias ya ejercen esa opción sin problemas.
Otra decisión útil y necesaria sería la expulsión de todo pederasta de la institución afectada y, en consecuencia, los no traslados a otros de sus centros como ha venido ocurriendo hasta ahora.
Finalmente, y esta última decisión afectaría no solo a la Iglesia, sino también al Estado, sus instituciones y colegios públicos, llevar a cabo una reestructuración de la educación sexual integral en los colegios, las ikastolas y demás centros educativos que ayuden a nuestros niños y adolescentes a conocerse y a afrontar sus variadas etapas en su vida sexual.