Hablamos de las cosas de comer
Cada vez son más las plataformas y movimientos que se están creando y cada vez es mayor el clamor social a favor de otros modelos de jantokis.
La norma que hoy en día rige en los comedores escolares de la CAPV es del año 2000. Han pasado 21 años ya desde que el Departamento de Educación normativizó a través de una Orden los comedores escolares de los centros públicos de la CAPV.
Con el cambio de milenio vino también un cambio en la Consejería de Educación y fue la consejera Ángeles Iztueta quien adquirió un compromiso firme para que en todas las escuelas de nuestra comunidad hubiera servicio de comedor. El objetivo de aquel entonces era claro: para garantizar la igualdad de oportunidades y la equidad de todo el alumnado, era necesario universalizar el servicio del jantoki.
Y fue un reto colectivo que vio la luz hasta el punto que podemos afirmar que, salvo excepciones puntuales, en todos los centros escolares se garantiza el jantoki.
Pero el sistema se ha venido pervirtiendo con los años y aquella buena voluntad con la que se extendió la propuesta hemos visto que se ha convertido en lo que no debería. O mejor dicho, ha sido un modelo que «lo han pervertido» y que «lo han convertido en lo que no debería». Nos explicamos.
Iñaki, Eva e Ikoitz. Somos activistas sociales, comprometidos y comprometidas con nuestro pueblo y miembros de EH Bildu. A cada uno nos ha tocado y nos toca contribuir desde el Parlamento Vasco, y fuera de él, a una fase diferente en todo este tema de los jantokis. Y queremos explicarlo.
Data del año 2014 cuando a propuesta de EH Bildu el Parlamento aprobó tras años de lucha, meses de reuniones y numerosas movilizaciones que cuatro escuelas pudieran realizar un pilotaje en el que poder llevar a cabo una gestión de los jantokis cercana, ecológica, participativa y educativa. Las escuelas de Markina, Gernika, Laukariz y Orduña se implicaron, adquirieron el compromiso y trabajaron sin cesar para que sus propios modelos de jantokis funcionaran, y lo hicieran bien. Estos pilotajes fueron previstos para cuatro años, pero estamos a 2021 y siguen en un limbo normativo, sin seguridad jurídica.
Los años pasan, y aunque los proyectos pilotos avanzan y se afianzan, el resto del servicio se ha convertido en el gran negocio para las empresas de catering que se lo reparten y consiguen grandes beneficios. Pero todo sale a la luz y si algo caracterizó la pasada legislatura en este ámbito es que salió a la luz el fraude que las empresas de catering llevaban haciendo durante años. Y estalla la noticia: “El cártel de los comedores escolares alcanzaría los 70 millones”.
Ante este despropósito, desde EH Bildu impulsamos y presidimos en el Parlamento una Comisión de Investigación, que claramente dictaminó: «Queda acreditada la concertación de precios entre las empresas adjudicatarias de este servicio con un sobrecoste de 70 millones de euros». Sobrecoste que, obviamente, recayó en las familias vascas.
Pero además de esto, y tras mucho trabajo político, se logra un acuerdo histórico para diseñar otro modelo complementario, innovador y descentralizado: construir cocinas propias en las escuelas que así lo solicitasen, y realizar una nueva redacción de la norma del 2000.
Afortunadamente, cada vez son más los centros escolares que quieren otro modelo de gestión: cercano, ecológico, participativo y educativo. Cada vez son más las plataformas y movimientos que se están creando y cada vez es mayor el clamor social a favor de otros modelos de jantokis.
A petición de EH Bildu, junto con Elkarrekin Podemos-IU, hemos visitado los cuatro proyectos piloto. Tras más de una década de andaduras, mejores momentos, y peores, hemos podido comprobar que otro modelo de jantoki es posible. Ha sido una obviedad que hemos visto con nuestros propios ojos, hemos olido in situ y hemos disfrutado en primera persona.
Y ahora estamos ante lo que puede ser una nueva oportunidad para conseguir un cambio de raíz. En el Parlamento vamos a debatir este próximo día 17 una Proposición No de Ley que atiende, simple y llanamente, al clamor popular de la comunidad educativa y de los diferentes sectores agroalimentarios. Lo único que hemos hecho ha sido intentar ser meros transmisoras y transmisores de lo que el sector nos demanda, que no es otra cosa que, mediante un cambio de normativa y con la implantación de cocinas propias en las escuelas, se dé opción a aquellas escuelas que así lo decidan a tener un modelo de jantoki cercano, ecológico, participativo y educativo.
Vemos opciones reales para llegar a un gran acuerdo político. Y en esto estamos. Porque en EH Bildu hablamos de las cosas de comer.