Las vidas en el centro: más allá del lema, una propuesta feminista
Somos conscientes de que terminamos con más preguntas que respuestas: es así cuándo desde el feminismo nos enfrentamos a temas que son grandes retos.
Mientras «las vidas en el centro» se ha convertido en una coletilla que hasta los señores de corbata se han apropiado pretendiendo hacernos creer que algo cambia cuándo en realidad nada lo hace, nosotras lo tenemos claro: solo desde un enfoque feminista de izquierdas, soberanista, de clase e interseccional es posible dar un contenido emancipador a los cuidados como parte esencial de una sociedad que ponga la vida en el centro.
La crisis de la covid-19 viene a sumarse a las anteriores crisis. Como hace tiempo venía diciendo el movimiento feminista, ya vivíamos una crisis estructural de los cuidados que no ha hecho sino profundizarse durante este año de gestión de la pandemia. No debemos olvidar que son unas decisiones políticas concretas las que están suponiendo una vuelta de tuerca más en la precarización de la vida y eso está teniendo ya impactos muy claros y severos en las vidas de muchas personas, esas que en realidad no cuentan, ni con las que se cuenta.
Por supuesto nosotras no nos conformamos ni con la realidad de antes ni con la de ahora: creemos que otra forma de organizarnos para cuidar la vida es urgente y debe ser una prioridad política. Las propuestas reformistas y los parches no nos sirven si queremos avanzar hacia una reorganización socialmente justa de los cuidados que necesariamente implicará un cambio de paradigma, de modelo de gobierno, una transformación de nuestra organización social y económica, de nuestra manera de vivir. Una transformación que debe ser feminista y que debe hacerse entre todas, en Euskal Herria y para Euskal Herria.
EH Bildu es consciente de su responsabilidad en la respuesta a escala vasca a los cuidados, uno de los grandes retos de los próximos años. Por ello organizamos las jornadas “Desde el feminismo los cuidados en el centro” el pasado mes de marzo, porque entendemos que es inaplazable abrir espacios colectivos de encuentro y debate para abordar el tema en profundidad. Las jornadas contaron con la participación de dieciocho invitadas vascas y de otros países como Uruguay, Brasil o Dinamarca, todas ellas feministas, activistas, expertas y autoridades de diversos ámbitos. Asimismo, fueron seguidas en diferentes momentos por más de doscientas personas desde Euskal Herria y otros lugares del mundo.
Es imposible recoger todas las reflexiones y aportes en diferentes formatos que fueron compartidos durante los dos días que duraron las Jornadas. Unas más cercanas y aterrizadas a nuestro contexto, otras más teóricas que invitaban a abrir las mentes y expandir conceptos, otras más lejanas e inspiradoras para nuestras prácticas y propuestas políticas, otras que recuperaban la memoria y visibilizaban prácticas y experiencias políticas desde los márgenes que merecen la pena ser conocidas.
Es el caso de la incansable activista originaria de Guinea Bissau y residente en Iruñea, Fatima Djarra Sani, fundadora entre otras de la Asociación de mujeres Flor de África, quien nos acercó una realidad para muchas seguramente desconocida, la organización colectiva y las redes de cuidados de las mujeres africanas en Nafarroa. Resaltó la necesidad de contar con espacios colectivos solo de mujeres para el encuentro y el apoyo mutuo, tejiendo redes de solidaridad con las niñas, un aprendizaje fundamental en su proceso de empoderamiento individual y colectivo. Se consideran una familia, se ayudan en el día a día, en el cuidado de las criaturas, se dan apoyo mutuo emocional, económico... Trabajan y viven en comunidad, manteniendo prácticas fuertemente arraigadas en los países africanos de origen: lo considera fundamental para que las mujeres adquieran confianza y poder. Una práctica de cuidados comunitaria de gran arraigo que sin duda nos puede brindar elementos para fortalecer el componente comunitario de los cuidados que tanto se mencionó a lo largo de las jornadas.
Es una forma de hacer frente a la cadena de múltiples opresiones que supone la dedicación al cuidado en el hogar para muchas mujeres en Euskal Herria, en su mayoría, migradas. Sobre esa realidad nos habló Josefina Roco Sanfilippo. Esta investigadora social nos recordó que el sistema de dominación heteropatriarcal, capitalista, racista y colonial nos interpela directamente: debemos sacar los cuidados de debajo de la «alfombra» y hablar de privilegios, evasión de responsabilidades, deuda de cuidados y de la necesidad de visibilizar las cadenas globales de cuidados, sus impactos y de reorganizar socialmente los cuidados en clave de justicia, descolonizando, despatriarcalizando, desmercantilizando, desprivatizando...
La especialista en Igualdad, Diversidad e Inclusión Irati Mogollón García nos habló, entre otras, de los retos de la cotidianeidad en prácticas alternativas y populares de cuidados: de los globos colectivos (iniciativas que crecen muy rápido y con la misma velocidad se desinflan), de la falta de erótica política en las prácticas cotidianas (que se dan a una velocidad en general lenta y que generan menor adhesión o apego emocional) así como de las propuestas que se convierten en un mandato social (algunas se convierten rápidamente en moda y de la misma forma se descartan sin darles tiempo a estabilizarse). Trajo asimismo otros elementos interesantes para la reflexión como la mitología de los cuidados colectivos así como la necesidad de tejer redes entre iguales y de pensar en políticas liberadoras que recojan el enfoque relacional y polemizen el choque entre este y las instituciones.
Siempre necesaria, Laura Gómez Hernández, directora general de Igualdad en Gipuzkoa durante el gobierno de EH Bildu entre 2011 y 2015, nos trajo una mirada inspiradora e innovadora sobre el laboratorio de políticas de igualdad que se puso en marcha en aquel período y, en concreto, sobre el horizonte de transformación al que aspiraba, uno que desplazara del centro la lógica excluyente de acumulación de capital y colocarara la sostenibilidad de la vida en el centro de las políticas públicas de igualdad: un planteamiento radicalmente emancipador que enmarcó la política de igualdad de la Diputación Foral de Gipuzkoa en la transición ecosocial desde perspectivas ecofeministas, planteando la necesidad no solo de cuidar las vidas cotidianas humanas sino también el territorio. Este planteamiento, traído a la realidad actual, nos exige hacernos preguntas sobre el papel de las instituciones en ese conflicto capital-vida (instituciones que son problema y solución a la vez y que es necesario reinventar) así como la imperiosa necesidad de definir una agenda con reformas, defensiva (que responda a las urgencias) a la vez que se establecen políticas para el cambio, sin olvidarnos de la necesidad de fortalecer la calle e impulsar una articulación institución – movimientos sociales desde procesos deliverativos amplios, reconociendo voces y estableciendo diálogos honestos.
Son solo algunos ejemplos de las numerosas y enriquecedoras intervenciones de las que disfrutamos. Os animamos a volver a verlas o, sino tuvisteis oportunidad en su día, a ver por primera vez cada una de ellas: nos dejamos muchas en el tintero como las de las representantes de Bilgune Feminista y la Coordinadora Feminista Bizitzak Erdigunean, indispensables para conocer qué planteamientos tiene el movimiento feminista de Euskal Herria sobre los cuidados. Somos conscientes de que terminamos con más preguntas que respuestas: es así cuándo desde el feminismo nos enfrentamos a temas que son grandes retos. Seguiremos profundizando en los análisis, visibilizando las luces y las sombras e incidiendo y construyendo desde lo local hasta lo nacional, sembrando las semillas de la transición hacia un modelo de buenvivir para todas, justo y digno: seguiremos recorriendo este camino de libertad para todas, juntas.