Los discursos de odio y la renta garantizada

Nos parece peligroso su discurso de odio porque agranda grietas en la sociedad y las abona desde el rechazo y la discriminación

14/10/2018

El pasado viernes el sindicato UAGN se refería a la renta garantizada como «freno brutal a la hora de contratar trabajadores», permitiéndose además señalar el origen extranjero de un gran porcentaje de los mismos, entremezclando conceptos como fraude y efecto llamada, consiguiendo elaborar un discurso peligroso y perverso. Un discurso asentado ya en parte de la sociedad y que es alimentado constantemente por mensajes de esta índole, que siguen criminalizando a una parte de la población, como si el empobrecimiento, la precariedad laboral o la exclusión social, fuesen algo individual y no lo que son: estructurales; consecuencia lógica del actual modelo desarrollo económico-social insostenible, que expulsa a las personas a los márgenes para seguir experimentando con los límites normativos y la exclusión.

Asistimos a la rabieta, a través de un discurso simplista que pone de manifiesto fobias y prejuicios de quienes ostentan y ven amenazado su poder económico y necesitan una mano de obra barata y explotable.

Ignoramos si conocen el decreto que regula la renta garantizada, plagado de requisitos y condiciones, ignoramos si saben el examen y control social al que son sometidas las personas que perciben cualquier tipo de prestación, ignoramos si han hecho el ejercicio de comparar las cantidades que se perciben con lo que cuestan aquí los alquileres y los servicios. Lo que sí conocen, como así mencionan, son las cuantías percibidas, insinuando que son demasiado altas, que son «dinero gratis», haciendo referencia a un supuesto fraude en el cobro de las prestaciones. Como colofón, comparan el presupuesto destinado a renta garantizada con el destinado a su sector. Entendemos estas declaraciones como un ataque a la credibilidad de nuestros servicios sociales y a toda la sociedad.

La respuesta institucional fue rápida, argumentando desde las cifras y los porcentajes. Durante estos días se han sucedido las réplicas desde distintos partidos y desde el propio sindicato. Desde las calles seguimos reclamando, en medio de este fuego cruzado de cifras e insinuaciones, la defensa y blindaje de una prestación social básica como es la renta garantizada que, por cierto, no se da «gratis» ni «a todo el que lo necesite», sigue condicionada. Le recordamos al departamento de Derechos Sociales que muchas personas se siguen quedando excluidas de la misma.

Les recordamos que los derechos sociales son fundamentales y hay que blindarlos, no condicionarlos, nunca cuestionarlos. La renta garantizada no es una ayuda, es un derecho, por el que tenemos que seguir luchando hasta garantizar que todas las personas que aquí viven y lo necesitan, tengan un acceso igualitario.

Para acabar, nos gustaría explicar porqué nos parece peligroso su discurso de odio: porque agranda grietas en la sociedad y las abona desde el rechazo y la discriminación, para fracturar la convivencia, sembrando la duda de si estaremos haciendo bien o no como sociedad garantizando derechos, volviendo a cuestionar quien merece qué y hasta cuándo. Pero afortunadamente, eso no lo deciden ustedes, nosotras seguiremos exigiendo desde las calles el reconocimiento a vivir dignamente.

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