Aizpea Otaegi Mitxelena
Alcaldesa de Errenteria

Por una esperanza activa

Necesitamos una esperanza activa. Y, para ello es imprescindible que, en este contexto de tanta incertidumbre como la que vivimos y nos depara, y desde la responsabilidad, reflexionemos sobre lo que queremos que ocurra. Debemos preguntarnos qué es lo que queremos que pase y actuar para que eso sea posible.

En verano he tenido el placer de leer una serie de artículos escritos por Yayo Herrero que me han parecido de lo más sugerente y que recomiendo leer, si es que no lo habéis hecho ya. En uno de ellos, en el primero de los artículos, narra cómo la economía occidental se ha desarrollado separada de la Tierra, soñando con un planeta inagotable. Y dice que la suficiencia, el reparto y el cuidado sólo serán horizontes deseables si tomamos conciencia de la finitud.
Según ella, la toma de conciencia de la finitud no debe llevarnos a la culpabilidad, porque la culpabilidad es triste, paralizante y provoca ansiedad. Por el contrario, Yayo plantea que la toma de conciencia de la finitud debe llevarnos a dejar de lado la culpabilidad y a actuar con responsabilidad. Porque la responsabilidad es fuerza, potencia y capacidad de hacer, y porque sentirse responsable es el paso previo al poder, si entendemos por poder el ser capaces de algo actuando junto a otras personas. Subraya Yayo que, lamentablemente, vivimos un momento en el que hay demasiada culpabilidad y la responsabilidad es escasa, lo cual puede llevarnos a que la esperanza se extravíe.

Pero nosotras y nosotros no deseamos una esperanza desviada. Es más, necesitamos una esperanza activa. Y, para ello es imprescindible que, en este contexto de tanta incertidumbre como la que vivimos y nos depara, y desde la responsabilidad, reflexionemos sobre lo que queremos que ocurra. Debemos preguntarnos qué es lo que queremos que pase y actuar para que eso sea posible. Porque eso en sí genera poder.

Haciendo mía esta reflexión de Yayo Herrero quise dar inicio al curso de verano "Los retos de la gobernanza local público-comunitaria después de covid-19", organizado en colaboración con la EHU-UPV y celebrado recientemente en Lekuona Fabrika de Errenteria. Y es que esta reflexión pone sobre la mesa tanto las razones que nos han llevado a organizar el curso, como lo que hemos querido provocar a través de él. En definitiva, el curso ha sido una invitación a reflexionar sobre la situación que hemos vivido y estamos viviendo en este contexto pandémico y a tomar conciencia del papel que podemos jugar. Ha sido una invitación también a reflexionar sobre la colaboración entre instituciones y ciudadanía, eso que denominamos cooperación público-comunitaria, porque creemos firmemente en que cuando a la iniciativa de una comunidad comprometida y empoderada (inmiscuida y responsable) se le suma la de una administración local con vocación igualitaria y redistributiva, el potencial transformador de la políticas que pueden implementarse, el impacto de las mismas en las condiciones de vida de las personas y colectivos más vulnerables y, en general, en el bienestar de la comunidad es de un calado que de otra manera es poco probable que ocurra.

Creo que el curso, en los dos días que duró, nos ha ofrecido una oportunidad inmejorable para –desde la responsabilidad, cultivando una esperanza activa en este contexto de incertidumbre que vivimos– pensar sobre qué queremos que pase e imaginar colectivamente cómo lo podemos abordar desde el ámbito municipal.

Y sentimos un agradecimiento profundo porque hemos disfrutado de compañeras y compañeros de viaje inmejorables que han hecho este curso posible. Agradecimiento a los cursos de verano de la UPV/EHU, por la colaboración, agradecimiento a las y los casi treinta ponentes que habéis participado en el curso, por vuestras interesantes aportaciones y reflexiones, y agradecimiento también a residentes y visitantes que os habéis apuntado al curso, por vuestro interés.

Deseamos haber aportado nuestro grano de arena para seguir creando ese poder que necesitamos para transformar la realidad, que se crea desde la responsabilidad, interpelándonos sobre lo que queremos y pensándonos actuando junto con los y las demás. En definitiva, desde una esperanza activa. Y es que, como Yayo, estamos dispuestas y dispuestos a que las cosas salgan bien.

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