¿Pueblo sin lengua propia?
He leido el articulo «Identidad lingüística» de Victor Moreno y todavía no he conseguido recuperarme del susto...
La entrada es brutal: «Siendo la lengua un evento que tiene mucho de darwinista, un proceso y producto tan azaroso como accidental, parece extraño que se la considere como nota imprescindible de la identidad individual y colectiva. Al otorgarle esta importancia, nos colocamos a la misma altura que esos dictadores que para aniquilar a un pueblo les prohibían hablar su lengua autóctona. Nadie como los dictadores han dado tanta importancia a la lengua de los demás para destruirla. Pensaban que mataban un pueblo destruyendo su lengua. Olvidaban que el pueblo es mucho más que la lengua que habla».
Creo que una lengua puede ser de todo, excepto un producto «azaroso y accidental». En todo caso será un producto colectivo, cooperativo y elaboradísimo... digo yo.
Todas las naciones que conozco hacen de la lengua un elemento central y determinante de su identidad, y las que no lo hacen, como está ocurriendo cada vez más acusadamente con la nuestra (la vasca), se diluyen en otras, desaparecen.
No son los dictadores los únicos que prohíben a los pueblos (sin Estado) hablar sus lenguas. La inmensa mayoría de las democracias lo hacen también. Lo hace disimuladamente la pseudo democracia española, y con muchos menos reparos la «indiscutida» y «ejemplar» democracia francesa, y así están llevando al euskara al borde de la desaparición en Iparralde y Nafarroa, y obstaculizando enormemente su recuperación en la CAPV.
Las democracias norteamericanas se han llevado por delante decenas de lenguas nativas, y la británica está a punto de dar finiquito a las lenguas gaélicas.
Pero, aquí mismo, en casa, las instituciones democráticas de Navarra han tenido como objetivo singular la eliminación de la lengua originaria de Navarra hasta hace nada.
Los gobernantes más o menos democráticos de España y Francia, y las inmensas mayorías de sus pueblos, están convencidos de que arrinconando y haciendo desaparecer el euskara, el catalán, el gallego, etc. hacen desaparecer sendas amenazas para sus naciones, que es como ven a nuestros pueblos.
Un pueblo no es solamente su lengua y su cultura, pero un pueblo sin lengua y cultura propias, sencillamente no es un pueblo. Será una sociedad multicultural, o aculturizada, o minorizada y acomplejada como la nuestra, o hecha jirones o una ciudad de aluvión. Todas muy respetables. Pero pueblos no son.