Reflexiones históricas

 La empresa privada que gestiona el vertedero es culpable de la
administración del mismo, pero la administración pública es responsable de la concesión, y resulta doblemente culpable por la inacción y falta de control sobre la gestión del terreno donde se ubica el vertedero.

21/02/2020

Ante la gravedad de los problemas surgidos en Zaldibar con la disfunción del vertedero incontrolado promocionado por el Gobierno de la CAV y sus adláteres políticos de apoyo en la zona, surgen diversas preguntas que no se plantean ante la gravedad cierta de los sucesos que concurren en el ámbito territorial de la comarca afectada. La gravedad del asunto tiene que ver, en primer lugar, con la cesión a la empresa privada del control y administración de los residuos sólidos urbanos que conllevan riesgos de importancia sobre la salud y el medio ambiente para con los administrados, cuestión que ha resultado fatalmente negativa (agresiva).

Dejación administrativa. Cuando la administración pública se alía con las empresas privadas para solucionar los problemas cotidianos sin ejercer ningún tipo de control sobre el desarrollo de su actividad (caso de la limpieza o la recogida y tratamiento de los residuos urbanos e industriales), comienzan los problemas ante los intereses económicos de dichas empresas, pues las mismas se desarrollan a partir del beneficio puro y duro de una gestión partidista y alejada del control público. Los fondos públicos requieren control y limpieza a la hora de ser utilizados y lo que no se puede consentir es el «amiguismo» a la hora de permitir o autorizar actividades privadas sin control para el enriquecimiento de sectores afines que crecen como «mafias» de apoyo a las agrupaciones políticas que permiten su actividad. Parecerá una replica agresiva a la actual administración pública del gobierno de la CAV, pero sólo quiero acordarme del PaP y la gestión sobre la incineradora (la gestión de los partidos en el gobierno ha resultado absolutamente impositora y sucia...), donde el PNV y el PSE se han comportado como auténticos dictadorzuelos a la hora de consultar y clarificar.

Responsabilidad pública. Nadie sabe en realidad cómo surgió el vertedero de Zaldibar (?), ni para qué, ni quiénes fueron sus padrinos, ni qué estudios del terreno se realizaron, ni qué clausulas se establecieron para su desarrollo y administración, pero lo que sí se sabe al día de hoy, por desgracia, es que hay dos víctimas mortales y un derrumbe de una montaña de residuos tóxicos peligrosos que afectan a varias poblaciones a causa del metano en combustión y de la exposición de toxinas varias (dioxinas, furanos y metales pesados en abundancia), lo cual conlleva responsabilidades públicas directas; no valen excusas, pues quienes autorizaron a sus amigos el control del vertedero y quienes cerraron los ojos ante el enterramiento excesivo e indisciminado de todo tipo de residuos (en gran medida peligrosos) son parte inseparable de la responsabilidad del desastre actual.

La empresa privada que gestiona el vertedero es culpable de la
administración del mismo, pero la administración pública es responsable de la concesión, y resulta doblemente culpable por la inacción y falta de control sobre la gestión del terreno donde se ubica el vertedero. Falta por saber si la licencia conllevaba algún tipo de porcentaje habitual...

Ejemplos administrativos. Ante el desastre de Zaldibar vienen a mi memoria recuerdos varios sobre la necesidad pública del control sobre la adminstración de los centros de tratamiento de los residuos sólidos urbanos (vertederos), pues me tocó vivir de modo intenso el problema de las basuras en Iruñea. Las basuras de la ciudad se vertían en Argiñariz, en un talud de la Comarca que producía importantes lixiviados y contaminaba de forma grave el río Arga, lo cual (1979) nos obligaba a buscar una solución duradera y moderna para un tratamiento racional y controlado de los residuos urbanos (basuras). Se creó la Mancomunidad de la Comarca de Pamplona-Iruñea y a partir de ahí se planteó, con estudios serios e intensos, la creación de un Centro de Tratamiento de los Residuos Sólidos Urbanos (RSU) que sirviera para acoger los mismos en  su totalidad, siempre bajo un control riguroso de la administración pública que posibilitara el reciclaje y el control firme del metano y los lixiviados. Se encontró una vaso formado por «margas azules» (impermeables) y se canalizó adecuadamente el metano para su control y uso adecuado para la producción de energía y para cubrir las necesidades de la planta. Paralelamente se adecuó la recogida de escorrentías (pluviales y lixiviados) mediante la canalización para ubicarlas en el colector general que los transladara a la depuradora de Arazuri. Hoy es el día (30 años) que no han surgido problemas de importancia y que las poblaciones circundantes hayan sufrido ningún tipo de agresión ambiental.

Reflexión final. El control de todo tipo de vertederos tiene que ser ejecutado por la administración pública y deben ser ubicados en zonas seguras y aptas para su funcionamiento. Núnca debe permitirse que la iniciativa privada se ocupe del tratamiento de los residuos (cualquiera que sea su origen), pues el interés por el beneficio material (económico) siempre impera sobre el tratamiento ecológico responsable. Sería bueno que se investigase sobre lo que de verdad está ocurriendo en Zaldibar.

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