Periodista de Ahotsa.info
Reflexiones tras el G7: desde el ghetto a la política con mayúsculas

La frustración de algunos elementos superrevolucionarios vascos que no han sido capaces de ni siquiera de movilizarse contra la presencia del G7 se dirige ahora a criticar a la izquierda abertzale, pilar básico en la organización de esta contracumbre.

27/08/2019

Tras la contracumbre contra el G7, se hace necesaria una reflexión sobre lo ocurrido en Irun-Hendaia y en las movilizaciones y actividades organizadas por la Plataforma G7Ez.

Antes que nada, es imprescindible hacer un análisis del contexto en el que el G7 venía a Lapurdi: Euskal Herria se encuentra inmersa en un «proceso de paz» impulsado por el cambio de estrategia de la izquierda abertzale y su apuesta por las vías exclusivamente democráticas; el G7 venía protegido por miles y miles de policías de todos los colores que han impuesto un estado de excepción en el que cualquier movimiento contestatario iba a ser reprimido, extendiendo el miedo con un mensaje claro: no vengáis a Ipar Euskal Herria, no salgáis a la calle a protestar.

En este contexto, la apuesta de G7Ez plataforma era demostrar que existen alternativas al capitalismo salvaje y tratar de dar una respuesta a la ocupación militar lo más multitudinaria posible. Para ello, y fruto de las relaciones y complicidades tejidas durante meses con sectores muy diversos, se organizaron una serie de conferencias y actividades de alto nivel y calidad que contaron además con toda la infraestructura necesaria para que miles de personas pudieran participar en ellas: Ficoba, locales y espacios públicos en Hendaia, el campamento en Urruña... Que todo esto transcurriera de forma normalizada a pesar de la gran presencia policial y de la llegada de cientos de personas ajenas a la organización interna de los actos, exigía un gran esfuerzo militante. En sí mismo, esto ponía a prueba la capacidad de la plataforma, y es un reflejo de que la organización popular es capaz de ser una alternativa al capitalismo.

Los actos realizados en Ficoba han transcurrido dentro de lo esperado, también la multitudinaria manifestación celebrada entre Hendaia e Irun. En ese sentido, la valoración de la plataforma G7Ez ha sido muy positiva. Sin embargo, han decidido suspender algunos actos al entender que no había garantías suficientes para la seguridad de las personas que iban a participar en ellas. Horas antes de tomar esta decisión, se habían producido graves incidentes en el campamento. Algunas personas ajenas a la plataforma G7Ez se enfrentaron a la policía que estaba en las inmediaciones del campamento el sábado por la noche, creándose una situación de peligro para todas aquellas que estaban ya durmiendo en el recinto. Dos días antes se habían producido incidentes parecidos y la policía a punto estuvo de desalojarlo. La mediación de la plataforma G7Ez lo impidió.

Grupos al margen de la plataforma G7Ez y algunos chalecos amarillos han criticado la apuesta de la plataforma para que sus actos fueran en todo momento pacíficos y optaron por la acción directa sin evitar el enfrentamiento con la policía. Pero la gran presencia policial y el escaso número de personas que reunían hicieron imposible que estas acciones tuvieran éxito: la marcha que el jueves salió desde el campamento para tratar de cortar la autopista en Urruña fue interceptada por la policía y acabó con varios detenidos y cargas en las inmediaciones del campamento; la manifestación del sábado en la capital labortana no pudo rebasar los férreos controles impuestos por la policía alrededor de Baiona Ttipia, y había casi tantos periodistas como manifestantes en la marcha; otras movilizaciones al margen de la plataforma sólo han reunido a varias decenas de personas totalmente controladas por la policía francesa, como ocurrió el domingo en Bidart. Todo esto demuestra que la estrategia de estos grupos no era mas que un brindis al sol, una apuesta sin base real, un castillo de naipes que a la mínima se venía abajo. Otra vez más, los grupos con eslogans más revolucionarios y de ultraizquierda han demostrado su falta de realismo y de capacidad para hacer política con mayúsculas. Eso sí, sus críticas a la plataforma G7Ez acusándoles de colaboracionistas y fascistas se escuchaban en todas las asambleas.

Por cierto, totalmente inaceptables las pintadas y desperfectos en el campamento levantado con infraestructura del movimiento popular y en las casas cercanas al recinto, las faltas de respeto en las asambleas, las agresiones y amenazas a periodistas que cubrían algunas movilizaciones, la agresión sexista que se produjo el día anterior de la contracumbre... Además, se descubrió que al menos había una persona infiltrada en un grupo que venía desde Francia. Seguro que había más, y no me extrañaría que fuera alguna de esas personas que en todo momento estaba instigando a realizar acciones violentas. La historia nos demuestra que los aparatos del Estado utilizan estas infiltraciones para dirigir a los movimientos revolucionarios a locas apuestas estratégicas. Porque ya sabemos que algunos ambientes, el más revolucionario es aquel que se muestra más radical, aunque lo que diga carezca de realismo.

Hay quienes en redes sociales hacían comparaciones entre la cumbre de Biarritz del 2000 y esta, añorando los incidentes que se produjeron aquella vez. Ni el dispositivo policial ha sido el mismo (ahora ese tipo de incidentes no hubieran sido posible) ni la apuesta de la contracumbre era ofrecer esa imagen. La frustración de algunos elementos superrevolucionarios vascos que no han sido capaces de ni siquiera de movilizarse contra la presencia del G7 se dirige ahora a criticar a la izquierda abertzale, pilar básico en la organización de esta contracumbre. Pero es pura frustración, ni más ni menos. Prácticamente, ninguna organización situada en lo que denominamos «disidencia de la izquierda abertzale» ha convocado movilizaciones ni se les ha visto por Iparralde.

Yo creo que la izquierda abertzale y su proyecto político anticapitalista sale reforzado tras el G7. También a mí me hubiera gustado que las movilizaciones fueran más contundentes y multitudinarias, pero no hay que perder de vista el contexto, marcado por esa militarización de todo el territorio. Y lo importante, en esta ocasión, era transmitir que existe una alternativa al capitalismo que lideran estos países y tejer alianzas con los sectores políticos que están en esta misma clave, proyectando a toda la sociedad una imagen de seriedad y de credibilidad de la que carecen quienes se mueven en los mismo ghettos políticos de hace 20 años. Cuando el sistema capitalista se muestra más cruel que nunca y su cuestionamiento crece en amplias capas de la sociedad, es cuando más necesaria se hace la oferta de una alternativa real. Y ahí, la izquierda abertzale ha sido la protagonista indiscutible.

Para acabar, quiero agradecer a la organización de la contracumbre el trabajo realizado y las facilidades que nos han dado a los y las periodistas que cubríamos los actos, eskerrik asko!

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