Iulen Lizaso Aldalur

Salud y educación

Pienso que la melodía hará historia a la hora de rememorar la fecha en que desde un departamento de salud, aunque tímidamente, se osó anunciar contemplar la posibilidad de que se empiece a estudiar condicionar el pago de los medicamentos a los laboratorios farmacéuticos en función de su eficacia.

Al amparo de las declaraciones del presidente de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) advirtiendo el alto coste de los nuevos tratamientos contra el cáncer, el consejero vasco de Salud Jon Darpon expresó su convencimiento de que ha llegado la hora de pagar los nuevos medicamentos en función del resultado: «Es indispensable una evaluación independiente, profunda y objetiva, previa a la introducción de nuevos fármacos. Una evaluación –añadió– que asegure que los beneficios sean reales».

Reivindicación razonada y doblemente justificada, ya que las evidencias de que los desorbitados márgenes comerciales de las multinacionales que poseen las patentes son abrumadoras, y por otra parte que al tratarse de productos considerados imprescindibles para el tratamiento de enfermedades dolorosas y prevención de la salud, deben ser mas asequibles por accesibles.

Poco que confiar del alcance de estos pronunciamientos y anhelos, máxime cuando desde la OMS como organismo público… ¿público?… dependiente de la ONU y encargado de velar y supervisar el estado de salud de la población mundial, así como de anunciar con objetividad las causas y razones ¡reales! por las cuales a una mayoría de la población le resultan inaccesibles esos medicamentos… nunca se ha pronunciado con vehemencia en ese sentido.

Como economista experimentado creó la Unidad de Economía de la Salud y Financiación de los Medicamentos de la OMS, y desde el año 1.989 ha ostentado el cargo de Director del Secretariado de la OMS para la salud Pública, la Innovación y la Propiedad Intelectual. El doctor Germán Velásquez y exdirector del Programa Mundial de Medicamentos (PMM) de la Organización Mundial de la Salud (OMS), preguntado sobre la imparcialidad de este departamento público, no deja títere con cabeza, y del resumen de la última entrevista deduzco que lo que el consejero Darpón pretende armonizar es una partitura fosilizada, pues cuando ante las presiones de laboratorios farmacéuticos, el doctor Velásquez dice: «Han privatizado la OMS”»llevan implícitas: mamandurrias, concesiones, sobres, regalías y puertas giratorias.

Educación en la salud, tema de primer orden, muy alejado del segundo. Conservar la salud tiene que ver con la actitud ante la vida, información, nutrición, calidad de vida y calidad medioambiental. Su recuperación tiene que ver con la actitud ante la pérdida de la misma, información y accesibilidad a la asistencia y a medios paliativos y/o curativos. En todos los casos y siempre debe prevalecer la información como fuente para una educación hacia la autogestión de la salud y selección alimentaria, a partir de las cuales se incrementaría notablemente la calidad de vida en general y se reduciría enormemente el fraude ante esa insostenible factura farmacéutica, en particular en un maltrecho país de pésimo balance cívico y económico como el nuestro

…y como muestra:

La dispensa de medicamentos genéricos (sin patentes) por parte de la Seguridad Social se ha estancado, acumulando un desfase de 6,5 puntos respecto a la media de la Unión Europea; el equipararnos supondría un ahorro de 1.000 millones de euros anuales justo la misma cantidad que anuncia recortar el gobierno en funciones en la Sanidad Pública para hacer frente a las exigencias de la UE y que paradójicamente no afectará al gasto farmacéutico… ni solucionará nada de nada.

Gasto farmacéutico que nos sitúa en segundo lugar del mundo, primero en ansiolíticos (5 veces mas que Alemania). Inexplicablemente único caso de la UE que crece desbocado a pesar de que entre 2.008 y 2.015 el gasto sanitario público para cumplir con la Ley de Estabilidad Presupuestaria se recortó un 11% , principalmente en personal lo cual provocó que las listas de espera un 47%… ¡país!

Cuando la brecha social entre ricos y pobres crece de manera alarmante en nuestro país, la tendencia a las privatizaciones y pérdida de calidad asistencial, aumenta sin parar. El crecimiento en consumo de medicamentos hospitalarios con patentes es imparable pues en 2.015 creció un 26%, explicable sabiendo por una parte que esos laboratorios se gastaron 230 millones de euros en gastos de representación de «valor contable» con particulares y entidades y de otro lado que han incumplido el acuerdo con el Gobierno Central y CCAA de no subir los precios por encima del PIB (3%) y lo hicieron en un 9,8%. Silencio también de la CAV, cuando la reclamación del consejero Darpón de manera específica es donde tendría alcance como denuncia, pero...¿con que legitimidad si a su vez los sindicatos de la salud le reclaman y denuncian por los déficit y recortes en Sanidad de manera específica en un ámbito tan sensible como el de Emergencias? Ser la comunidad con el PIB mas elevado y a pesar de las demandas sindicales seguir en la cola del estado en asequibilidad y estructuración de la UVI Móviles, es signo de debilidad, y mayor aún tratar de justificarlo: «No podemos tener de todo en todos los sitios»…, una inequidad infame.

De aquí deriva uno de los mayores dramas humanos que hoy en día se vienen dando en el planeta, derivado a su vez de la codicia empresarial por el negocio de la salud y la falta de moral y desidia de instituciones mundiales (ONU, OMS, UNICEF…) y gobernantes y profesionales médicos susceptibles de ser cooptados por el poder del dinero, la especulación y las puertas giratorias como hemos visto en la UE. También en EEUU donde han permitido brutales subidas de precios en medicamentos genéricos (hasta un 540%; solo en 2.016 entre un 20 y 200%) por parte de la mayor proveedora de los mismos (Mylan) o medicamentos de urgencia para enfermedades graves (cáncer, hepatitis C…) con graves repercusiones a las arcas públicas (cada país negocia el precio) y falta de accesibilidad a usuarios sin coberturas médicas.

Ante esta dictadura económica por parte de oligopolios farmacéuticos, algunos países permiten la tiranía comercial (atención al TTIP) y piratería mercantil a costa de la salud humana. ¿Cómo llamar «democráticos» a estos sistemas opacos de gobierno de castas irresponsables? Al amparo de mantras tan perversos como: «La mejor ley de prensa es la que no existe», saben que lo que no se publica en grandes medios ni emiten telediarios, para la inmensa mayoría es que no ha ocurrido, de eso se valen y con ello logran mantener adormiladas las conciencias… hechicería político-mediática.

Hasta aquí el examen de conciencia para pasar a la satisfacción de obra o penitencia debida a nuestros inconfesos políticos: ¿Quien paga todos estos desmanes? ¿y las sanciones de Bruselas?  ¿cómo deshacer ese viciado bucle retroalimentado entre grandes corporaciones empresariales y gobernantes, si la mayor parte de la ciudadanía -al menos en este país- duerme de manera irracional en la zona de confort que deviene de un pensamiento enajenado?… y esto último ¿a qué se debe?

Mi entrañable «profesor» de Humanidad José Luis Sampedro lo atribuía a que las personas no conocemos nuestra razón de vivir, ni somos conscientes de que ese estratégico déficit de libertad nos impide desarrollar conciencia individual sumiéndonos en un vacío existencial que nos conduce al consumismo superfluo: «El poder se asegura de que no tengamos libertad de pensamiento, para eso nos educa, para que pensemos lo que él quiere que pensemos. Consigue que pensemos lo que él quiere que pensemos, desde la infancia y la escuela hasta la ancianidad y la televisión. Lo que hay que tener es libertad de pensamiento, porque si usted no tiene libertad de pensamiento, da igual que hable o diga lo que quiera»…, no sería libertad de expresión sino alienación del pensamiento, y ello nos lleva al consumo como «religión» y a la religión como producto de consumo.

«La cultura, el saber, es el escudo que nos ofrece la existencia contra la adversidad». Así, ¿cómo reconducirnos para volver a resituarnos?

El que fuera encargado de renovar el sistema educativo en la Prusia derrotada por Napoleón y exquisito lingüista estudioso del euskera Guillermo de Humboldt, sentenció: «Para reformar la política era necesario reformar a los ciudadanos mediante la educación; la auténtica finalidad del hombre es la educación máxima y más equilibrada de sus fuerzas para formar un todo. Para esta educación es la libertad la primordial y la más imprescindible de las condiciones para el cultivo de la diversidad, valor cultural que se pierde en el mismo grado en que el Estado se entromete»…, y ante las interferencias del  gobierno en los planes educativos concluyó: «Aquel que razona para otros se sospecha y no sin razón que desconoce (ignora) al hombre y quiere hacer de los hombres máquinas sumisas».

Hoy en el ámbito docente se incrementa la brecha entre el pragmatismo cientifista y formación humanista, en particular en países con gobiernos intervencionistas como el nuestro en que los planes educativos cambian con cada calendario, siendo la guinda la reforma de la LOMCE. La Filosofía aplicada expulsada de nuestras aulas y alfombra roja a la Religión...¿qué se busca con ello?… quien así gobierna no nos representa. 

«La educación debe estar por encima de todos los gobiernos y de las ideologías». Esa es una de las máximas de César Bona, uno de los 50 mejores maestros del mundo según el Global Teacher Prize, el llamado Premio Nobel de los profesores.

No entrometerse tanto en asuntos de diseño de metodologías y pedagogías que conciernen a la sociedad civil y comprometerse mas en la corresponsabilidad en temas que interesan y demanda la ciudadanía. James Steimberg, experto en gestión de riesgos, resolución de conflictos y decano de la Escuela Maxwell de la Universidad de Siracusa: «Hay una gran desafección entre la clase política y la sociedad en los procesos de decisión cuando debe ser una responsabilidad compartida. La sociedad quiere participar en las decisiones: Nada sobre nosotros sin nosotros»… nos resitua.

Gerontólogos e instituciones empeñados en poner años a la vida a costa de un despilfarro económico en gasto farmacéutico, y no vida a los años en favor del ahorro y calidad de vida ni mayores incentivos a la natalidad, asistencia a la crianza y conciliación familiar, jardines de infancia, aulas de la naturaleza, pedagogías libres y terapias alternativas… ¿En cual de esos dos campos se labra la piedra angular como soporte de una sociedad renovada? ¿la nueva savia que haga germinar valores para un futuro sostenible? ¿En cual de los dos, la bolsa de esos millones de votos que aseguran que todo siga igual, sin reparar en que en ese pensamiento deformado pudiera estar el germen de esta crisis sistémica que ha llegado para quedarse? Un binomio crucial con el nos jugamos el futuro del país: la bolsa o la vida, la agonía sostenida de un sistema insostenible o la gestación de un amable amanecer.

Innegable la progresiva conflictividad relacional en todos los ámbitos como la progresiva ausencia de salud por causas psicosomáticas, alimentarias y medioambientales y déficit educativo en todos los órdenes de gobierno. Dos problemas de primer orden en su doble vertiente moral y económica. Así, cabe recordar a aquellos gobernantes tentados de privatizar la gestión y atención en la salud e intromisión en la educación (no digamos ya en la Justicia), que hoy una de las mayores paradojas médicas, es la inversión entre esperanza de vida y gasto sanitario (público y privado) por persona, y la mayor virtud pedagógica tomados de países a la cabeza en el informe PISA es «aprender a aprender» siendo sus pilares: autonomía de los centros, desmasificación de las aulas para favorecer el descubrimiento del talento individual y no de elites, formación integral experimental para la conformación de la estructura mental para manejarse con empatía y sentido común, curiosidad y sensibilidad, reflexión y pensamiento crítico-creativo para llegar a ser «maestros» del maestro… a través de la filosofía práctica, artes escénicas, plásticas, musicales..en detrimento de memorizar materias y teorías virtuales.

Siendo importante lo segundo, lo primero es urgente y así lo aplicó Humboldt: «Dadle educación escolar, lo que sea necesario para ello, así aprenderá más tarde las habilidades específicas de su oficio con gran facilidad y mantendrá la libertad, como ocurre a menudo en la vida a favor del cambio de profesión».

Siendo EEUU el país a la cabeza en promoción de: 1) pedagogías virtuales, 2) de «vida» (medicamentos) y 3) de muerte (armas)… también es el único país del planeta que incrementando su gasto sanitario baja la esperanza de vida de sus ciudadanos, rezagándose ostensiblemente en este último aspecto del resto de países avanzados como el nuestro que con tres veces menos gasto sanitario (no farmacéutico) por persona la esperanza de vida es 4 años más… cuando a mediados del siglo pasado era menor.

Educación y salud, los dos pilares de la conciencia individual para motivación del alma. Fiscalidad e igualdad, los dos soportes del cuerpo social que al asegurar Justicia y Orden hacen posible democratizar la supervivencia comunitaria global de las gentes y entre los pueblos en base a reducir las clases, la brecha cultural, social y económica.

Lo que el bueno de Miguel de Cervantes anunciaba: «Entre los pobres pueden durar las amistades, porque la igualdad de la fortuna sirve de eslabón a los corazones; pero entre los ricos y los pobres no puede haber amistad duradera.»…con ánimo fraternal y espíritu de igualdad para liberar a sus gentes, dos siglos después Maximilian Robespierre ejecutaba: «De todos los derechos, el primero es el de existir. Por tanto, la primera ley social es aquella que garantiza a todos los miembros de la sociedad los medios para existir. La bondad o maldad de un sistema político no se mide por el método de elección de los gobernantes, sino por las consecuencias que conlleva para la población. La justicia social y el sentido común siempre estarán por encima de cualquier norma. Lo que es justo se puede y debe hacer antes de que la ley llegue o aunque la ley no llegue nunca».

Llamada a la reflexión a quienes acomodados en zonas de confort piden cambios para que nada cambie. Llamada a la rebeldía parlamentaria y a la dignidad al calor de las plazas, en un país que como decía Bertolt Brech: «lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de llegar».



 

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