Servicio de autobús para acudir al centro escolar... ¡con fundamento!
En estos momentos en los que se da inicio al curso escolar, se nos dice desde el Departamento de Educación del Gobierno de Navarra que tenemos que llevar (en nuestro coche) a nuestra hija hasta la parada de autobús que está a cuatro kilómetros de casa si quiere seguir estudios en el instituto.
Nuestra hija ha empezado primero de Bachillerato en un centro público, modelo D. Ha elegido la especialidad que solo existe en el instituto Iturrama: Bachillerato Artístico.
Vivimos en un pueblo, Biurrun, en un entorno rural y, como es sabido, tenemos derecho a vivir en él. Sin embargo, se nos niega un transporte público digno y gratuito que es «imprescindible» para llevar a cabo el día a día.
En estos tiempos en los que tanto se habla de la «despoblación de los entornos rurales», si realmente apuestan por facilitar la vida en los pueblos, es necesario garantizar, entre otras medidas, un transporte público real para la gente de los pueblos pequeños, porque de lo contrario, estarán vendiendo humo... Transporte de cercanía que una los entornos rurales con la capital.
Sin embargo, un año más, el Departamento de Educación ha decidido que el autobús escolar que transporta al alumnado al instituto Iturrama (y llega desde Olite, Tafalla, etc.) solo puede atravesar la N-121. Es decir, las familias de los jóvenes que viven a los laterales de esta carretera (carretera con un índice de siniestralidad alto, gran circulación de coches en horas críticas, camiones de gran volumen, etc.) tienen que acercar a sus hijos e hijas por su cuenta y poniendo sus medios a las paradas que se han decidido y propuesto desde Educación.
Da igual dónde trabajen los padres y madres de estos jóvenes, qué horario tengan, si tienen dificultades para llevarlos hasta la parada... la decisión está tomada y no tiene vuelta atrás. ¡Muy bien!
La situación es aún más curiosa cuando observamos que algunos autobuses llegan a primera hora de la mañana hasta el propio pueblo, cogen a los niños y niñas en edad escolar y los transportan a sus escuelas. ¡Y lo mismo en la vuelta! ¡Vaya!
¿Y nuestras hijas e hijos no? ¿Es porque estudian en el modelo D? ¿Nuestros hijos e hijas son de segunda categoría? ¿Por qué nuestros hijos e hijas se tienen que mover a otro pueblo a coger el autobús?
Ha comenzado el curso escolar y queremos pedir al Departamento de Educación un servicio de transporte adecuado y digno para las familias. Es buen momento para corregir.
A través de esta nota exigimos que se reconsidere la decisión adoptada, se revisen los recorridos escolares y se busquen soluciones que satisfagan las necesidades de las familias que viven en los pueblos.