Juanjo Celorio
Podemos - Ahal Dugu

Sobre presupuestos forales 2016. Comenzar recaudando para redistribuir la riqueza

Esta semana, parece haberse abierto mediáticamente las primeras aproximaciones a las posiciones de las diversas fuerzas políticas ante el presupuesto foral. Recogían los medios que tras las reuniones del Diputado General con PP y Bildu, el ejecutivo foral en boca del Diputado General del PNV transmitía un mensaje de que con Bildu podía llegarse acuerdos, además de lógicamente con su socio PSOE.

El miércoles, en un debate en la radio, de nuevo tras ser preguntada Izaskun Moyúa del PNV si le «hacía ojitos a Bildu», expresó que estaban dispuestos a hacer cocina con todos los grupos pero que vista las posiciones de Bildu pensaban que sería más fácil establecer coincidencias con ellos. Bildu expresaba su disposición a acordar si el presupuesto era social y que esperaba que pudiera haber también coincidencia con nosotros Podemos e Irabazi.

¿Y qué expresamos desde Podemos? Seguimos la lógica de nuestro programa «El cambio en Euskadi empieza en las Forales» y del reciente programa Económico de Podemos presentado a nivel estatal, sus líneas estratégicas. Siguiendo esa lógica podemos decir que estamos por «hacer cocina» siempre que aclaremos primero para quién, cuántos y a qué precio queremos hacer el menú. Y en consecuencia cuánto estamos dispuestos a gastar en la compra de productos para éste. Lo que nos lleva, lógicamente, lo primero, a saber cuánto dinero tenemos, cuánto queremos gastarnos y de dónde sacaremos el dinero para hacer la compra.

Por si no queda claro. Entendemos que durante los años de la crisis ha habido un proceso de redistribución inverso. Esto es desde 2008 y gracias, no a la llamada crisis, sino a las políticas neoliberales y austericidas, con las que se ha robado a la mayoría de la población para engordar la riqueza de las élites ya ricas de por sí. Dicho en viejas palabras robar a los pobres para enriquecer a los ricos. Nosotros y nosotras entendemos que hemos venido a «dar la vuelta a la tortilla» y a cambiar la redistribución con justicia, equidad y derechos. Lo que significará aumentar la presión fiscal a los y las que se han enriquecido a cosa de la pobreza, la miseria, la inseguridad, la limitación de políticas públicas y servicios sociales, a la destrucción cultural, a las políticas de insolidaridad y miedo, es decir a las élites para devolver derechos y condiciones dignas a la ciudadanía. Y para eso sirven los presupuestos. Por unos presupuestos con redistribución social justa e inclusiva.

Pero se nos cuenta que se recauda menos dinero y, al tiempo, no se ponen los medios suficientes para recaudar lo necesario y después redistribuir el gasto en lógica social. Hay que buscar en el fraude fiscal principalmente, en las grandes fortunas y patrimonios, los fondos necesarios para la redistribución social pública y necesaria. Y eso es imposible con equipos de inspectores limitados, desbordados, sin capacidad de acometer una inspección mínimamente seria.

1º El nuevo ejecutivo foral ha vendido a los ciudadanos el aumento la plantilla de los 14 inspectores actuales con cinco inspectores más, como que se pone al frente de la lucha contra el fraude fiscal. Cifra ridícula si realmente se quiere acometer la persecución del fraude. Para nosotros haría falta el doble. En una provincia con más de 300.000 habitantes y según el Eustat en el 2014 había 24.938 establecimientos en Álava, de los cuales la mayor parte son pequeñas iniciativas, y seguro que la mayor parte cumple sus obligaciones fiscales. Pero cuando se estima el fraude fiscal en torno a un 25 o 30% del PIB y también se estima en torno a que ese fraude se da entre un 60 y70% entre las grandes empresas y fortunas. ¿Alguien cree posible perseguir ese fraude con 19 inspectores para todo el territorio? Y eso cuando sean 19, que los nuevos inspectores no empezarán a trabajar hasta que se realicen las OPEs correspondientes.

2º Habrá que hacer también una política impositiva. Por ejemplo la fiscalidad patrimonial. El mínimo exento es de 800.000 euros. ¿Pero cuanta parte de la ciudadanía tiene en patrimonio semejante cantidad, e incluso la mitad, como para que esté exenta? Si rebajamos –no ya a la mitad- sino a 500.000–, el mínimo exento, tendríamos una franja que debiera cotizar el mínimo, 0,20%. Pero debiera cotizar. Pero es que además según vamos ascendiendo en patrimonio el porcentaje de aumento es muy débil, cotizando 219.800 con patrimonios de ¡12.800.000! Esos porcentajes de gravamen evidentemente desde criterios de justicia debieran aumentarse.

Esto indica la primera parte de la posición en la que queremos movernos desde Podemos, construir las condiciones con el propio presupuesto para que este haga salir a la luz el fraude oculto, pero también aumentar la presión impositiva con las grandes fortunas y acumulaciones de riqueza. No es admisible que mucha ciudadanía, subsista con mínimos casi en la pobreza con la RGI y otros cobren… mucho más en un día de lo que cobran algunos de los y las ciudadanas al año.

Primero, se deben crear unas condiciones óptimas para recaudar. Y después se deberá distribuir con criterio social. Un presupuesto sometido al debate público, y un presupuesto orientado a las urgencias sociales de personas en pobreza, paro y exclusión y orientado a recuperar derechos y estimular las políticas sociales y de cuidado. Pero esto será materia del próximo artículo.

Buscar