Solidaridad con Jesús Santrich, Simón Trinidad y todos los presos políticos colombianos

Creemos necesario nuestro solidaridad y compromiso con la exigencia de la libertad para el compañero Jesús Santrich, el compañero Simón Trinidad –preso en una cárcel norteamericana– y para el resto de compañeros y compañeras prisioneras en las cárceles colombianas, más de mil quinientos reiteramos.

21/06/2018

Queremos comenzar este escrito refiriéndonos al primer nombre mencionado: Jesús Santrich, un ciudadano colombiano, ademas es un revolucionario íntegro, un intelectual que une su sensibilidad social y política con el arte y que fue comandante del Bloque Caribe de las FARC-EP (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo) y miembro del Estado Mayor Central de esta guerrilla ahora desarmada. Durante los diálogos de La Habana que llevaron a ese desarme Santrich fue negociador de la Delegación de Paz, caracterizándose por su abordaje en profundidad del Acuerdo que se redactaba, pudiéndose considerar como uno de los principales «arquitectos» de los mismos, lo cual no impidió que también se caracterizara por ser una voz crítica frente a las reiteradas trampas del Estado colombiano mientras se negociaban dichos Acuerdos. Tras la firma de estos y en la actualidad Jesús Santrich es integrante de la CSIVI (Comisión de Seguimiento, Impulso y Verificación a la Implementación) y representante electo a la Cámara por el departamento del Atlántico. Pero es también más que eso: Jesús Santrich en estos momentos y desde hace dos meses es otro, uno más, de los más de mil quinientos presos políticos que el Estado colombiano aún mantiene en sus prisiones a pesar de esos Acuerdos de Paz en los que él mismo había firmado la pronta liberación de las personas encarceladas por su militancia política o su lucha guerrillera.

Los y las firmantes de este escrito lo hacemos con el espíritu de contribuir a que se haga efectiva la lucha por la libertad de Jesús Santrich, uno de esos 1.500 presos políticos, con la plena convicción de su inocencia y del carácter de montaje judicial que tiene su acusación de «narcotráfico» gestada por la Fiscalía General de la Nación y por la DEA norteamericana, una acusación similar a la que durante décadas señaló como «narcoterrorismo» la justa lucha por la justicia social de las FARC y otras organizaciones insurgentes, una acusación que hoy nuevamente se utiliza en una estrategia que busca elementos que ayuden a encubrir el no cumplimiento de los Acuerdos de Paz de La Habana por parte del Estado colombiano. En estos momentos la implementación efectiva de los mismos, dentro de la lucha histórica de los sectores populares por una Colombia en paz y con justicia social sería visto como un fracaso un fracaso por los sectores guerreristas del Estado por su innegable efecto en la paulatina desaparición del negocio de la guerra que también históricamente lucra jugosamente a dicho sector, razón evidente de que el mismo con amplias complicidades políticas, judiciales, militares pretenda que la mencionada política guerrerista del Estado continúe inamovible como forma de dominación política pero también como forma de acumulación de ganancias por despojo en su versión más letal.

Esta estrategia tan preocupante desgraciadamente se refuerza cada vez más con las también preocupantes iniciativas de calado internacional que al día de hoy va desarrollando el Bloque de Poder Contrainsurgente en Colombia: ingresando en la OTAN y el la OCDE, uniendo con ello a estos núcleos de poder del Bloque Contrainsurgente, los poderes públicos y sus entes de control, los sectores eclesiásticos, multinacionales, y estratos sociales privilegiados coadyuvando entre todos a torpedear la puesta en marcha de forma real y efectiva de los Acuerdos de Paz firmados en La Habana y que si se aplican de forma sincera y constructiva ofrecen la posibilidad de comenzar la construcción de un escenario de Paz y de Reconciliación para un país destrozado por sesenta años de guerra interna mientras las clases dominantes y sus aliados internacionales se enriquecen con la sangre del pueblo colombiano.

Es por ello que desde Euskal Herria reflexionamos sobre esta situación que atraviesa nuestro hermano pueblo colombiano y creemos necesario nuestro solidaridad y compromiso con la exigencia de la libertad para el compañero Jesús Santrich, el compañero Simón Trinidad –preso en una cárcel norteamericana– y para el resto de compañeros y compañeras prisioneras en las cárceles colombianas, más de mil quinientos reiteramos.


Necesitamos continuar con el apoyo a la justa lucha del pueblo colombiano, a los exiliados, víctimas del paramilitarismo y afectados por las multinacionales en las diferentes regiones de Colombia. Debemos exigir la libertad de Santrich, al igual que la de Simón Trinidad y de forma inseparable exigir el fin del protocolo firmado por los gobiernos de Colombia con los Estados Unidos sobre la extradición de ciudadanos colombianos, mecanismo neocolonial que vulnera la soberanía del Estado colombiano y lo convierte en cómplice lacayo de los EEUU Debemos exigir asimismo que el Estado colombiano cese en su política de aniquilamiento del pensamiento crítico, del ataque y persecución a los movimientos sociales y populares, a la oposición política, y por ello debemos exigir el cumplimiento por parte del Estado y del gobierno de Colombia de los compromisos adquiridos en el marco del Acuerdo de Paz de La Habana, incluyendo la liberación de los más de mil prisioneros políticos, hombres y mujeres de la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC), que aún están secuestrados en las cárceles colombianas, en un absoluto incumplimiento a dicho Acuerdo. Asimismo, debemos exigir y apoyar el compromiso del fortalecimiento de la Mesa de Conversaciones con el ELN.

Las personas que firmamos este escrito hacemos nuestras dichas reflexiones y proponemos el inicio de un proceso continuado de sensibilización política en Euskal Herria sobre el caso del compañero Jesús Santrich, del compañero Simón Trinidad, del conjunto de presos y presas políticas y de forma irrenunciable de la defensa de la implementación en toda su profundidad y totalidad de los Acuerdos firmados en La Habana entre las FARC-EP y el Estado colombiano.

¡Libertad para Jesús Santrich! ¡Libertad para los presos políticos colombianos! ¡Por la aplicación real y en su totalidad de los acuerdos de La Habana!

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