«Trump or Biden, the same shit»
Estados Unidos no son únicamente los demócratas o los republicanos, USA no es Biden o Trump. Pero lo que sí que es verdad, es que lo que estaba en juego en estas elecciones no cambiará la vida de millones de norteamericanos que no pueden acceder a un seguro médico o que directamente viven en la más absoluta pobreza.
Para el que no sepa inglés el título es sencillo en el idioma de Cervantes, Trump o Biden, la misma mierda. Estos últimos días podemos ver en las diferentes televisiones debates de opinión sobre las elecciones norteamericanas y el futuro de la Casa Blanca. ¿Será Biden o será Trump en su defecto, el elegido para capitanear El coloso de las oportunidades? Muy seguramente y al margen de dicha intriga, podemos decir sin miedo a meter la pata, que Estados Unidos es una de las «democracias» más corruptas y genocidas que existen hoy en día sobre la faz de la tierra, probablemente muy por encima de malvadas dictaduras como la de Corea del Norte.
Hiroshima y Nagasaki, la Guerra de Corea, la de Vietnam, la de Afganistán o la de Irak, son algunas de las recientes guerras o actos bélicos en los que han participado los Estados Unidos de América dejando a su paso cientos de miles de muertos. Por no hablar, de operaciones encubiertas fuera de suelo americano, asesinatos, intentos de golpes de Estado en países como Cuba o Venezuela, o en definitiva, su reiterativo intento por condicionar los gobiernos y la geopolítica de Sudamérica y del resto del mundo. Y por supuesto, que no me olvido del papel que jugo el Tío Sam en Chile,
Para mi USA y me refiero a su Estado, no a sus gentes, es un entramado de malas prácticas y de corruptelas que poco o nada se asemeja al sitio en el que me gustaría vivir. También y por el contrario, es el lugar y hago referencia al territorio, donde los mártires de Chicago lucharon por la jornada laboral de ocho horas, donde fueron ajusticiados Sacco y Vanzetti por ser anarquistas e inmigrantes italianos, donde los Panteras Negras reivindicaron libertad y justicia para su pueblo, y como no, donde vimos nacer a teóricos revolucionarios como Chomsky, Bookchin o Graever.
Estados Unidos no son únicamente los demócratas o los republicanos, USA no es Biden o Trump. Pero lo que sí que es verdad, es que lo que estaba en juego en estas elecciones no cambiará la vida de millones de norteamericanos que no pueden acceder a un seguro médico o que directamente viven en la más absoluta pobreza. ¿Lo más irritante de todo esto? que hasta el propio cine o las series televisivas nos retratan los chanchullos que se dan el gigante americano, solo con ver "The Black List" o "House of Cards" uno puede hacerse una idea de lo «terrible» que es ese país en sus estructuras políticas, militares o policiales.
Por otro lado USA, ha sido un lugar profundamente eficiente en materia interracial, ha conseguido con el paso de los años y pese a ser un país que hace dos telediarios aplicaba políticas de segregación racial entre sus propios ciudadanos, que a día de hoy, tanto negros como latinos participen y se sientan parte de las estructuras coercitivas que humillaban a sus propios abuelos y que en la actualidad, asesinan a personas por el mero hecho de ser negras y pobres. La ética protestante y el espíritu del capitalismo aceptado por todas, independientemente de su etnia o de su religión ergo sálvese quien pueda. Eso sí, no seas pobre, porque ser pobre en Estados Unidos significa estar desprotegido y con un pie y medio en la calle. En este punto y por ser riguroso en el análisis, cabe destacar que son la minoría negra o la latina, entre otras, las más afectadas por este mal, aunque no podemos cerrar este argumentario sin referirnos a esa white trash –basura blanca– que malvive en los suburbios de muchas ciudades americanas.
A día de 6 de noviembre de 2020, aún no sabíamos si Biden o Trump iba a ser el que gobierne el país más poderoso del mundo, aunque todo apuntaba al primero. Sea como fuere, las bombas seguirán cayendo y la CIA seguirá haciendo de las suyas. Por eso mismo y en estos tiempos de pura ficción orweliena, es más necesario que nunca pensar si realmente queremos establecer diferencias entre uno u otro quedándonos en la punta del iceberg o si bien por el contrario y como planteo yo en este texto, no es momento de sumergirnos en esas frías aguas de lo desconocido y decir en voz alta y a los cuatro costados que no necesitamos ni queremos ni a Biden ni a Trump. Porque ambos dos, representan un Estado autoritario, capitalista, militarista y profundamente antidemocrático, cuando lo que necesitamos en estos momentos más que nunca, son modelos sociopolíticos fuertemente ecologistas, tozudamente socialistas, emergentemente feministas y convencidamente horizontales y porque no decirlo, con ciertos toques ácratas.