Accidente institucional
Iulen Lizaso Aldalur
16/10/2019

Problema irresoluble, mientras decididamente el Gobierno Vasco no enfoque la inversión a favor del alquiler social…

Un tema sangrante en particular para nuestra juventud, en el que la Consejería de Vivienda del Gobierno Vasco con el Sr. Arriola a la cabeza, pretende tapar con una sola boina, la cabeza de su consejería y la de la demanda de alquiler social...haciendo trampas, merced a que la prensa sistémica se presta a ello.

Es nítido y notorio, que el GV no está por la labor social y emancipatoria a favor de la juventud, cuando no solucionar el problema habitacional favorece la exclusión social de trabajadores en situación de pobreza laboral, frustrados por ser adultos a la hora de votar, trabajar y cotizar al estado, pero adolescentes, al verse cada miembro de la pareja… obligados a vivir en casa de sus padres.

A diferencial constante, cuanto mas elevado sea el precio de alquiler libre, mayor precio puede aplicar el GV al alquiler público y así rebajar el tiempo de amortización de ese “gasto” público al que tanto se resiste con su minidotación

Aunque ese diferencial de precio lo tracen con criterios mas justos del mundo, si no existe oferta pública de alquiler, como si fuesen gratis. Todo propaganda a la hora de promulgar la nueva ley; quedan bien con la mayoría que no les sigue, pero para los atentos a sus desmanes… siguen haciendo trampas.

«El presidente del Colegio de Agentes de la Propiedad (Coapi) reclama al consejero Arriola que pida perdón al sector, por acusarles de publicitar precios exagerados». El Sr. José Luis Polo asegura que la renta media real en Gipuzkoa es 673 euros/mes, casi la mitad de la renta media publicitada: 1.229 euros.

Un partido hegemónico que tiene copadas todas las instituciones mayores y prensa, hasta ser capaz de manipular la estadística para provecho exclusivo, en poco se diferencia de lo históricamente conocido en el país vecino como país estrella de la corrupción institucional y cenicienta en la inversión social.  

Nos distingue que el GV promulgó hace cuatro años la Ley 3/2015 con el derecho subjetivo a vivienda como componente estrella. Aunque en su letra impactó, en su esencia nada ha resuelto, ya que ante la falta de oferta pública, dar 250 euros/mes para pagar algo que no existe, es otorgar a una prestación social, carácter de indemnización… provocar un accidente.

Accidente de quien teniendo medios para evitarlo, conduce en contrasentido o muy retrasados a como lo vienen haciendo en Europa, desde la segunda mitad del siglo pasado, pues su referente de progreso social-habitacional, no es la visión delantera, sino el espejo retrovisor. Guiado por la imagen del espejo, el PNV al elegir ser cabeza de ratón nacional antes que cola de león comunitario, renuncia al progreso social; se consuela con esa cenicienta europea, que aunque descalza, va siempre bien maquillada, merced a una prensa sistémica dada mas a barrer bajo la alfombra… que a encender la luz de la caverna.

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