Aitziber y Nahikari Sanchez Iturri

Agur, Txano!

Este miércoles nos dejaba el aita, con DNI de Luciano pero con alma de Txano. No aceptaba tratos de señor, porque nadie es más que nadie. Tanta gente se acercó a despedirse de él, que imposible sería agradecer personalmente a todos.

La calleja de los cutos, el pasaje Lapoya y el Patio Baraibar estuvieron bien representados, porque donde sobra corazón, ¡Ay, Carmela!, nada pueden bombas. Cuando apenas nada se sabía sobre reparto de trabajo y riqueza, nuestro aita nos enseñaba que no aceptáramos los regalicos del patrón, que solo buscan acallarnos. Su espíritu no puede estar más vivo hoy en día. Porque esta carta quiere agradecer, pero también reivindicar. Agradecer a las personas, profesionales, que nos han atendido en estos momentos tan difíciles en la sexta planta del Hospital Virgen del Camino.

Todo el equipo de la doctora Mellado, celadoras y celadores, auxiliares, personal de enfermería, eskerrik asko. Difícil saber si hubiésemos aguantado el trago sin personas como Natalia, Alfonso o Trini, que tan bien nos han acompañado. Y eso no está incluido en el sueldo, eso sale de la calidad humana. Pero a todo esto ayudan unas condiciones laborales dignas, sin recortes, sin presiones, sin expedientados, y sin regalicos a corruptos. No vamos a olvidar nunca a Txano, tampoco lo que nos enseñó. Seguramente seguirá dándose sus paseos por el Ezkaba, doliéndose por los muertos del Fuerte, recordando su barrio y el Gure Txokoa, y enseñándonos que, como cantaba la canción popular, contra ataques muy rabiosos deberemos resistir. Agur bihotz-bihotzez, Txano!

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