Enric Vivanco Fontquerni, Barcelona

Ahorro como solidaridad

Las miradas simplistas y ramplonas hacen mucho más daño que las soflamas que pueda hacer cualquier defensor de las esencias reaccionarias. Se está hablando muy poco de una certeza respecto a las vacunas contra el virus, que ha originado la pandemia. El 80% de los efectos secundarios graves, y persistentes, recae en el ámbito de las mujeres, sobre todo las jóvenes. Se están realizando investigaciones por parte de una minoría de médicos, sensibles a las diferencias de género, ya que se sabe desde hace tiempo, que en las diversas patologías, las características no son miméticas, y algunas son exclusivas de las mujeres. De entrada parten del conocimiento que el sistema inmunitario de ellas, es mucho más eficaz que el de los hombres, uno de los motivos, del por qué tienen una esperanza de vida mayor. Las vacunas que se están administrando masivamente vacunas, como todo el sistema de la medicina industrial, está pensado por y para hombres, en absoluto han tenido en cuenta que pueden ser demasiado fuertes, con el peligro de efectos no deseados. La autoinmunidad, se ha de contemplar, ya que todo parece que las vacunas para este tipo de patologías, su efecto en el tiempo es limitado. Clasificar derecha- izquierda, los discursos políticos respecto a la pandemia, es una vez más tomar por idiotas a la ciudadanía. Hay segmentos por edad, que están vacunados prácticamente el 100%, y en absoluto este grupo son unos incondicionales del castrismo, o de Lenin, habrá de todo, pero lo más lógico es que sea la representación estándar de toda la pirámide poblacional. Los que realmente son sensibles en sus actos pensando en el mundo que se vive, va mucho más lejos que ponerse una vacuna, que requiere muy poco esfuerzo. En estos momentos una ola de calor asola Canadá, con temperaturas que rozan los 50ºC, con decenas de muertos. El capitalismo no resolverá el problema porque va en contra de su supervivencia. Se conoce cuál son sus pies de barro: Gastar lo mínimo, no viajar si no es por absoluta necesidad, comer, y beber, en tu propia casa, andar lo máximo, sin ningún artefacto mecánico, por supuesto olvidarse del coche privado, tener un ropero en consonancia con las necesidades, no asistir a ninguna aglomeración poblacional, cuidar la salud en la dieta, y olvidarse de cualquier droga. Por supuesto no hacer el menor caso de las presiones consumistas. En fin, intentar ahorrar para que el sistema colapse. Cuando se realice este tipo de actividades, estas personas bondadosas, se darán cuenta, que las vacunas son perfectamente cuestionables, ya que en realidad lo único que persiguen es que el sistema productivista funcione, con el aplauso de la izquierda caviar.

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