Javier Orcajada del Castillo

Arquetipos de políticos profesionales vascos

Es un ejercicio muy saludable y resulta divertido seguir el rastro de muchos de los políticos que han hecho de ello su profesión y no les ha ido mal. Es gente despierta que sabe merodear por los rincones del poder, siempre están en el momento y en el lugar adecuados. Esta clase social suele tener niveles de formación elemental, pues lo suyo nunca fue estudiar; de chavales preferían echar la partida en el bar. Eran unos linces para relacionarse con políticos que cultivaban con agudeza. Cada uno con su estilo, buscaban en el partido en el que intuyeran alguna oportunidad. Una vez dentro, ya se las arreglaban para frecuentar el mundillo de los afiliados importantes. Son muchos y uno tiene el pudor de olvidarse de citar a alguno, pero podríamos citar: Pachi López. Su profesión: tocar el saxofón. Entró en la UGT como recadista, llegando a lehendakari, para terminar de presidente de las Cortes. Se equivocó al presentarse de candidato a secretario general del PSOE enfrentándose a Sánchez a quien en el debate se permitió desafiar y rechazar su oferta de colaboración. Al final se ha rehecho y ahí está colocado en la nueva directiva de Pedro. Iturgaiz, curiosamente acordeonista, aunque se desconoce si ha trabajado alguna vez en su vida, dudó entre el PNV y el PP. Este fue quien le admitió llegando a ocupar cargos relevantes, aunque pasó una fase de incertidumbre que solucionó por suerte, pues al no sacar escaño para Europa, se quedó en la calle. Una baja de otro compañero le permitió recuperar el escaño. Y ahí está en el Parlamento de Estrasburgo codeándose con lo más florido de Europa. Rodolfo Ares: político de vocación, maestro industrial, a quien le llamaban «el corcho», pues siempre salía a flote de todas las crisis. Llegó a consejero de Interior del Gobierno Vasco precisamente con Pachi. Le tocó el «marrón» del homicidio de Cabacas con pelotas disparadas por la Ertzaintza. Parecía que su estrella se apagaba, pero Pedro Sánchez le colocó en su anterior ejecutiva, demostrando su capacidad para mantenerse a flote. José Antonio Pastor: otro miembro incombustible del PSOE, quien en su biografía declara como profesión político. Siempre en las instituciones, unas veces de concejal, otras de parlamentario en Gasteiz, pero siempre a costa del presupuesto. Son sólo una breve muestra, pues hay muchos más dignos de ser citados. Todos ellos han hecho de la política su medio de vida, por lo que su preocupación es mantenerse agarrados al puesto a toda costa.

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