Ayudas: a Air France si, a La Naval, no
Bruselas permitirá a París inyectar a Air France 7.000 millones de euros bajo este cinismo justificativo: «La industria de la aviación es importante en términos de empleo y de conectividad. La empresa francesa ha jugado un papel esencial en la repatriación de ciudadanos y en el transporte de equipos médicos». Es la confirmación de que en la UE hay países privilegiados y mendigos, pues los organismos comunitarios permitieron ayudas a diversos astilleros para evitar el cierre a pesar de ser ilegales. El Gobierno Vasco rechazó apoyar a La Naval con cien millones de euros para evitar su quiebra porque lo impidió Bruselas. Este astillero, que tenía acreditado un alto nivel tecnológico, trabajo en gradas, cartera de pedidos y buenas expectativas, ha sido declarado en quiebra, provocando un grave impacto social en la Margen Izquierda del Nervión. Empleaba 2.000 trabajadores entre director e indirectos. El coste de las indemnizaciones al personal rebasa ampliamente la cantidad necesaria para reflotarlo, además de contribuir a deprimir aun más la zona. Alrededor de todo el proceso de cierre se ha echado un tupido velo para ocultar irregularidades evidentes además de la pérdida de puestos de trabajo y el coste del cierre. Se debería investigar la falta de eficacia de la defensa jurídica del Gobierno Vasco y el español ante la UE para argumentar ante las autoridades de Bruselas el agravio comparativo, pues las de otros estados que han finalizado con éxito. No se puede ignorar la sensación de dejación por parte de los sindicatos que se han limitado a apagar la luz y cerrar la puerta. Hay que añadir el toque de ironía literaria de la UE para argumentar la concesión de ayudas a Air France del Gobierno francés. Sin duda que los expertos del Gobierno Vasco aportarán todos los argumentos legales que avalan la negativa a la ayuda, pero se echa de menos la pasión al defender las causas con la pasión y fuerza argumental con la que lo hacen franceses, alemanes u holandeses. El Gobierno Vasco ha seguido el ejemplo del Grexit, pues a pesar de que las condiciones para el rescate fueron decididas en referéndum, la UE ha ninguneado a las autoridades vascas ignorando los efectos sociales al desaparecer una empresa crítica en la zona que no parece que preocupe en Vitoria.