José Félix Azurmendi

Bergamín y Hondarribia

Yo hubiera esperado en GARA una conmemoración de don José Bergamín más ajustada a los hechos a la hora de explicar su entierro en el cementerio de Hondarribia. Verdad es que él (me) lo hizo saber en su último paseo en vida por una localidad que le recordaba lo mejor de su existencia. Tras reunirnos en el despacho de Miguel Castells con dos de sus hijos y gracias a la gestión que la gente de HB de Hondarribia había hecho para facilitar las cosas, la familia aprobó que fuera enterrado en su cementerio. Y ahí siguen sus restos, junto a los de Saseta, que llegaron luego, «de por vida», porque de por muerte no se dice, una vez que el Consistorio lo aprobó por unanimidad.

Es normal que la prensa española lo relacionara con que Eva y Alfonso vivieran en este pueblo, pero el periodista de GARA podía haber liado más fino, porque todo esto a lo que me refiero está escrito, en "Egin" y en otros soportes accesibles. Cierto es que Bergamín conocía a la pareja Forest-Sastre y simpatizaba con ellos, pero creo poder afirmar que no habían sido ni eran «amigos íntimos». Sus respectivas biografías así lo atestiguan. Cierto es también que don José no le hacía ascos a su cercanía con los marxistas –«con los comunistas, hasta el fin del mundo, pero ni un paso más»−, tan cierto como que él no se tenía por tal. Todo esto lo hubiera podido explicar mucho mejor Jabier Sánchez Erauskin, que dedicó sus últimos años de vida profesional a nutrir generosamente el Fondo José Bergamín que donó a la Koldo Mitxelena, integrado por manuscritos, artículos originales, documentos, fotografías, vídeos, pero Erauskin, feliz entre nosotros a sus 89 años, no está como para explicarlo de su mano.

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