Javier Orcajada del Castillo | Bilbo

Carta a «Pescaíto»

Me ha dolido mucho tu final trágico, nunca hubiera pensado que la muerte de alguien a quien no conozco me impactara tanto. Quizá haya sido porque viendo tu imagen me has parecido cariñoso y feliz o por la sencillez y compostura que ha mostrado tu madre sin perder nunca las esperanzas de recuperarte. Todo lo demás que ha rodeado tu muerte me ha parecido un espectáculo grotesco que no te merecías. Unos altos mandos de la Guardia Civil se han dado un baño de popularidad ante las cámaras con explicaciones morbosas sobre tu desaparición. Parecería que te hubieran rescatado con vida. Saben bien que gente preparada para la guerra nunca podrá tener éxito en misiones humanitarias, como máximo encontrará el cadáver, lo que constituye un fracaso. Los problemas humanos deben plantearse desde la sensibilidad y sin el uso de violencia ni armas que provocan reacciones. Hay que cambiar el destino de esos medios económicos desde las manos de los militares a las de expertos en psicología y relaciones personales. Sería lo único que tendría valor y que se olvidaran de explicaciones para disimular que no te han recuperado vivo. Repugna la actitud de la plebe que llama justicia a la venganza, manifestándose como fieras sedientas de odio contra quien te ha arrebatado tu vida: tu amatxo no merecía tanta crueldad por parte de esos salvajes que sólo tiene instintos. Parecía que os querían mostrar su salvaje sumisión como las alimañas: bramando descontrolados tras una hilera de guardias civiles, como homenaje a tus desconsolados aitas que sufren la cruel ansiedad que ha terminado trágicamente. La plebe ya se ha desahogado y permanece en sus pocilgas después de que la tele haya publicado fotos patéticas de tu cuerpo sin vida. Quedan a la espera del próximo espectáculo macabro de sangre que les sirvan las cámaras de televisión informando alguna nueva hazaña del «macho» carpetovetónico contra una mujer indefensa o un niño atrapado por el astuto pederasta que deba de cambiar de casa porque sus padres se han separado después de que la madre haya debido soportar las ocurrentes bromas de los agentes del cuartelillo al intentar denunciar las palizas de su compañero por el grave delito de haberle dejado de querer después de que el juez no le haya creído en anteriores tentativas. de denuncia. ¿Cuándo se va a plantear en serio los jueces el derecho a la vida de las mujeres y niños?

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