Leire Pinto Gómez

Creencias irracionales

Un gato negro me sorprende y se me cruza de derecha a izquierda. Minutos después me tropiezo por las escaleras. Brindo una vez con agua y me empapo. Rompo mi espejo de maquillaje favorito. Acabo de someterme a siete años de mala suerte.

Tengo que hacer algo para cambiar mi destino y evitar cualquier mal augurio. Mañana iré al monte y buscaré un trébol de cuatro hojas. O mejor aún. Iré a la fuente más cercana y tiraré una moneda.

Las supersticiones son algo con lo que convivimos diariamente y el problema viene cuando creemos que existe una conexión entre los sucesos concurrentes que en realidad no tienen relación entre sí. Quizá buscamos la excusa perfecta para creer en lo increíble. Pero, por si acaso, seguiremos «tocando madera» no vaya a ser que nos echen un mal de ojo.

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