De Gobernación a Interior
Con Franco los ministros de Gobernación eran torpes generalotes africanos: don Camilo Alonso Vega o Garicano Goñi. Provocaban más desorden que el que imponían. Con el «ascenso a los cielos» de Carrero Blanco se nombraron «intelectuales», como Arias Navarro o Fraga. El orden público era prioritario. Gracias a la Transición, la Constitución y para cambiar de imagen y disimular en la UE se le cambió a Interior. Los «grises» pasan a «marrones» y estos son los «azules» los de las cargas más «amables». Pasan por Interior personajes que, «como no saben de nada, sirven para todo», Solchaga dixit. Como el iracundo Ibañez Freire, Adolfo Suárez, que desmonta el Movimiento, Martín Villa –El héroe de Gasteiz–, Rosón, Mayor Oreja, Barrionuevo, Rubalcaba y finalmente Fernandez Díaz, del Opus que condecora a la virgen. Le piden prisión por devoto y virtuoso. Actualmente, manda el vasco Marlaska, juez de la Audiencia Nacional al que Sánchez ficha para democratizar el orden público llamándole «seguridad», asesorado por los que diseñaron la Transición y la ley de Punto Final que convertía en demócratas a quienes se acostaron franquistas. Condenó a prisión a muchos vascos rebeldes, pero el TEDH le revocó sentencias por no investigar las denuncias de tortura en comisarias. Además, tiene pendiente las denuncias de los sucesos de Ceuta en los que las FSE machacaron a emigrantes cuyas imágenes no pudieron ocultar en televisión. Marlaska tiene aún pendiente el marrón del Supremo por la destitución del coronel Pérez de los Cobos por «pérdida de confianza». El broche final de sus calamidades es el nombramiento del general Arturo Espejo, jefe del Mando de Apoyo de la Guardia Civil. Ahora se descubre que estuvo condenado por la tortura y muerte de Mikel Zabalza en Intxaurrondo, aunque según la versión oficial se ahogó al huir esposado en Endarlatsa. Y todo ello en este país considerado una de las democracias más acreditadas del mundo.