Josu Iraeta, escritor

Ego-modernidad

Cuando visito Donostia, siempre doy una vuelta por el muelle −no me importa la lluvia− máxime ahora que estamos en «Cármenes». Allí encuentro en su amarre, el barco de mi recordado amigo Rafa y continúo pasando por el «Portaviones» y los «sotos» −los que quedan−, para pasando por el Aquarium, subir las escaleras de «Kai arriba», plantándome, allá donde estaba la «Ermita». Desde aquella altura, hace años, muchos años, el aita y yo buscábamos barcos en el horizonte. Hoy los niños donostiarras no pueden hacerlo, los socios del hormigón, es decir, la «ego-modernidad» lo ha evitado. 

Si continúo por el Paseo Nuevo y llego a lo que era «Casa de Baños» noto algo raro allá lejos en el comienzo de Gros, falta el hermoso y grande edificio del Kursaal. Allí vimos partidos de baloncesto, Jockey sobre patines, también cine de alto nivel, incluso algún «pase de la censura» acompañando a mi director, el sacerdote Gelasio Aranburu. Además, en el sótano tenía un hermoso garaje-aparcamiento. Esto me dolió, fue un auténtico «asesinato» lo que hicieron con el maravilloso edificio del Kursaal. Se acabó el aparcamiento de mi aita. Los socios del hormigón, es decir, la «ego modernidad» lo ha evitado. 

¿Alguno de ustedes sabe cuál es la «razón» por la que, para edificar modernidad, es imprescindible derribar maravillas arquitectónicas? 

 

Podéis enviarnos vuestros artículos o cartas vía email a la dirección iritzia@gara.net en formato Word u otro formato editable. En el escrito deberán constar el nombre, dos apellidos y DNI de la persona firmante. Los artículos y cartas se publicarán con el nombre y los apellidos de la persona firmante. Si firma en nombre de un colectivo, constará bajo su nombre y apellidos. NAIZ no se hace cargo de las opiniones publicadas en la sección de opinión.

Buscar