Enric Vivanco Fontquerni

El cañón que nunca derribó ningún avión

Hace algo más de once años, pude escuchar, por un telenoticias, a unos jóvenes que entrevistaron que su tarea consistía en limpiar el búnker del Turó de la Rovira en Barcelona, aprovechando sus vacaciones. Su juventud no apreció que les estaban tomando el pelo de la forma más burda. La memoria histórica en muchos casos consiste en fabricar una ruta turística para expulsar a la población de sus alrededores. La montaña fue una zona de barracas, situadas en un lugar agradable, con una panorámica de la ciudad, en unas condiciones de vida miserables. Por este entorno quedaron casas que siempre tuvieron como enemigo las inmobiliarias que aprecian que es una zona de un potencial de negocio inmenso, para edificar, y gentrificar, a la población que queda. El manido argumento de colocar un museo de historia, para recordar la guerra de los militares africanistas, que nos impusieron a su colonia del Principat. Los aviones italianos, que también bombardearon Libia y Etiopía, llegaron a Barcelona. En este montículo colocaron unos búnkeres, y un antiaéreo que debido a su gran profesionalidad nunca derribó ningún avión intruso. La guerra soterrada contra una población con poco poder adquisitivo, pero con unas viviendas en una zona magnífica, como se puede comprender, esto es intolerable para el capitalismo opresor. Los pobres se tienen que jorobar. El patrimonio inmaterial para la humanidad que tanta consistencia tiene como la baguette, o los premios que la ciudad cosecha sobre arquitectura, idénticos a la compra de estrellas Michelin. Recuerdo con entusiasmo que hace 8 años, antes de las elecciones municipales, se presentaron en el barrio los candidatos de segunda fila de los partidos que se presentaban. Hice una pregunta muy concreta a todos por escrito. ¿El Turó de la Rovira, se convertirá en una zona turística? Sabía que todos me mentirían, pero el gozo de escuchar en directo sus patrañas me provocaron un placer especial. Como es de suponer todos con diferentes eufemismos, me dijeron que, en absoluto, sería una zona de turismo. Bien, como se puede saber, se ha convertido en un vertedero de jóvenes ricos, en muchos casos que vienen de las Américas y del lejano oriente, para fastidiar con ruido y suciedad, a los residentes del lugar, llegando a la cara dura de pedir un baño a los vecinos para expulsar la droga y el alcohol que han ingerido. Es un infierno para los que habitan en el lugar y alrededores, ya que también saturan los escasos autobuses que circulan para sus habitantes. Hay que ser muy tonto para no ver la jugada maestra. Idéntica como lo que hacen los fondos buitres, cuando en un edificio quedan pocos vecinos, les hacen la vida imposible para que se marchen. El último escándalo: todo un edificio en el centro de la ciudad, que había sido de protección oficial, las 120 viviendas serán para alquiler turístico. La licencia cuesta 250 euros en un solo pago, los alquileres por una noche de 250 a 700 euros, ya que está al lado de la Feria. Por supuesto que los vecinos los están expulsando. Barcelona, la ciudad del talento planetario, sin indígenas.

Atentamente.

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