Elvira Lacorzana Etxebarria

El silencio asesina

«No estás sola», te dicen cuando sufres un ataque homófobo. Pero la soledad se hace inminente al no recibir amparo institucional ni gubernamental. No es de extrañar que desde la llegada de personas a puestos públicos que dan rienda suelta a pensamientos e ideas homófobas, racistas, machistas y clasistas, hayan crecido las personas que siguen su discurso. Y si además ese discurso conlleva violencia o maltrato (físico o psíquico), apaga y vámonos. Ser/actuar así no es culpa de nadie más que de uno mismo, pero la influencia también tiene mucho que ver. «¿Qué está pasando últimamente?», se preguntan muchas personas. El silencio, eso pasa. No estás sola, solo estás silenciada. Grita, denuncia. Si se permite dar discursos de odio, se entiende –aunque en mi cabeza no cabe cómo entender algo así–, que se puede tolerar actuar con odio. Y ese odio, muchas veces, acaba maltratando, asesinando.

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