Javier Orcajada del Castillo, Bilbao

El sionismo sueña con el Gran Israel

Netanyahu es un desalmado que arriesga sin límite para imponer sus crueles condiciones para triunfar siempre, pues cuenta con que el 80% de la población civil está de acuerdo con la política de expulsión de los palestinos provocando un genocidio denunciado por la CIJ arrasando Gaza y Cisjordania que es el territorio del pueblo palestino del que fueron expulsados en 1948. La historia del proceso de invasión del territorio es el incumplimiento de los acuerdos de la Declaración Balfour-Rothchild de 1917, para la creación de un estado judío y otro palestino. Supuso la expulsión (Naqba) de 750.000 palestinos que habitaban desde tiempos bíblicos. El sionismo es la organización sistemática de la venganza del sionismo por la Endlösung a la que les sometieron los nazis. Pep Borrell, que fue responsable de la política exterior de la UE y que ahora se muestra tan crítico, defendió con fanatismo el «derecho de Israel a defenderse», ahora ha declarado que el fin de la masacre en Gaza no entra en los planes de Netanyahu, pues sabe que al día siguiente será encarcelado por múltiples sentencias. Tampoco se fía de la protección de Trump, pues su política económica errática imponiendo aranceles que están provocando la recesión mundial, la competencia de China y países vinculados a los Brics, junto a las presiones mundiales contra el genocidio de Gaza que van a obligar a Trump a frenar el descaro de su protegido y en tal caso el «gallo» va a perder el espolón y se convertirá en una gallina. Parece que el proceso de paz sería lógico, pero confiar en políticos que lideran actualmente el mundo, como es el sionista Netanyahu es una utopía, sin excluir que Israel siga imponiendo a EEUU, la UE y la OTAN su principio: «hacer la guerra para la paz».


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