Efrén Aguayo Gutiérrez

Huele a humo

Una surada más me levanto en la cordillera cantábrica, una surada más huele a humo. Alguno dirá que huele a pueblerinos (que no ciudadanos) irresponsables y locos. Más bien diría que huele especulación, negocio y desastre. Especulación y negocio para alguno, desastre para el resto. Todos hablan de nosotros cuando huele a humo o a vacaciones. Pareciera que somos o bien un parque de atracciones o un lugar de explotación y sacrificio, sin derecho a ser otra cosa. Hace tiempo que coparon los montes de pinos y eucaliptos. Hace tiempo que la cordillera es objeto de deseo del mercado energético y sus molinos. Hace tiempo que el humo dejó de oler a humo. Ahora huele a chamusquina.

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