Lourdes Durán

Ikurriña bai, amnistia ere bai...

La ikurriña fue legalizada hace ya algunos años en el Euskal Herria. No resultó, ni fácil, ni gratis: manifestaciones, violencia policial-gubernativa, detenciones y muertos.

La ikurriña, es el símbolo de las libertades vascas y ondea, cada año, en parte de los balcones vascos el día del Aberri Eguna. La Ikurriña jamás había sido utilizada para objetivos perversos o disfrazados en causas aparentes de injusticia o de repulsa. Sorprendentemente viene siendo utilizadas en las Tractoradas –desfiles militares–, de los sábados tarde en Vitoria-Gasteiz, con propósitos deshonestos e injustos desde el mes de diciembre del 2017, con el único objetivo de hacer visible ante la ciudadanía local que una familia vasca no es ni bienvenida, ni bien recibida.

Esas manifestaciones y desfiles, con estandartes personales y de pertenencia a la cuadrilla oportuna, se vienen llevando a cabo, con autorización legal, en nombre de la libertad de manifestación y de expresión. Se supone que, con el objetivo de mejorar la convivencia.

Lo impresentable, es que, el objetivo al descubierto de esas algaradas públicas en forma de toma simbólica de los cuarteles vitorianos, se desarrolla sábado a sábado, con las ikurriñas ondeantes, ante el aparente desinterés de los poderes públicos y sociales, como si se tratara, de un alarde de carrozas festivas en una noche de Olentzero.

¡Ya basta! Es repugnante, que la Ikurriña, marcada de simbolismo de compromiso y ruptura frente a la represión y la barbarie, sea utilizada, en estos momentos, en Vitoria-Gasteiz, como elemento distintivo de la aniquilación de los derechos de las personas.

¡Ya basta! La Ikurriña, ha sido y es símbolo de mejores causas en Euskal Herria. La vasca que firma, denuncia que este símbolo, sea utilizado como envoltorio de causas contrarias al respeto de los derechos humanos y al ejercicio de las libertades públicas en todas sus vertientes. Los tractores al garaje, las garrotas a la leñera y las ikurriñas para mejores causas, recordando que: “ikurriña bai, amnistia ere bai!” fue un lema asumido y defendido por buena parte de la ciudadanía vasca, vigente aún a día de hoy, en un país donde lo simbólico es muy importante, aunque innecesario, en el caso que me ocupa.

Es hora de que las ikurriñas en los Tractores antifamilia M/C, en Astegieta, sean arriadas discreta y pacíficamente, porque el fin para el que son utilizadas, son un puro insulto y un despropósito inaceptable.

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