María Olga Santisteban Otegui | Zalla (Bizkaia)

Incredulidad y locura

En lo que va de año, 8 son los episodios violentos (con muertes) en Estados Unidos, algunos tan horrorosamente (más si cabe, con niños y adolescentes), el último en una escuela de secundaria en el estado de Florida. Un exalumno (dicen que resentido) la emprendió contra los alumnos y el profesorado, dejando tras de sí muerte y desolación. Quizás el motivo sea lo de menos, en un país con «culto» desmedido a las armas. Donde irónicamente hasta los 21 años no se puede comprar ni consumir alcohol, pero sí portar armas «mortíferas» como que acabó con la vida de estos estudiantes. No parece la sociedad estadunidense muy «concienciada» en acabar o por lo menos poner «cotas» o controles de armas más severos (donde comprarlas sea sencillamente lo más «normal») Se «ampara» supuestamente en la famosa 2ª enmienda que «garantiza» el derecho de poseer y portar armas (algo que fue redactado, en los tiempos casi del «lejano oeste») algo que parece casi «intocable» sobre todo para los grupos o lobbies como la Asociación Nacional del Rifle (conservadora donde las haya) o las industrias armamentísticas que de ninguna manera quieren que se cambie la política del control de armas, y que aportan «jugosos» fondos a las campañas de los políticos (sobre todo del partido republicano) y que cada vez que sucede una tragedia como esta, se limitan a las «condolencias» y los rezos y «atizando» si cabe más la «política» de armados hasta los «dientes». Pero como bien señalaba un senador demócrata, los rezos y condolencias no devuelven la vida (que quizá estén muy bien) pero no resuelven, ni de lejos esta incredulidad y locura.

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