Iñaki Balsategi López de Araia

Independentismo al alza y a la baja

Al ser cuestionado el Catedrático emérito de Sociología de la Universidad de Deusto, el
beasaindarra Javier Elzo, por un rotativo de Madrid por el sentimiento independentista en
la CAV, el sociólogo gipuzkoano decía a este respecto que no sólo hay un estancamiento, sino que hay un descenso: «si en su momento pudo rozar el 40 %, hoy el sentimiento independentista no es superior al 20 % o 22 %». Pero ello no debe ser óbice para que el segmento poblacional que está por soltar amarras con el Estado español observe paralelismos con Escocia.

Las consultas soberanistas que organizaba periódicamente en distintas localidades de Euskadi la plataforma Gure Esku Dago, venían a mostrar, según el mismo rotativo de Madrid que entrevistaba al Sr. Elzo, que las mismas sólo enganchaban a los votantes de EH Bildu.

Sirva como ejemplo la correlación que se establecía en una comparación entre votos emitidos en una consulta habilitada en Astigarraga, Hernani, Errenteria, Oiartzun, Pasaia, Lezo, Ibarra, Tolosa y Villabona el 19 de marzo de 2017 y votos obtenidos por EH Bildu en las elecciones municipales de 2015. Los resultados eran calcados, con lo que se concluía que «las consultas soberanistas solo enganchan a los votantes de Bildu». Aun siendo esto así, no es menos cierto que el independentismo ha conocido tiempos mejores, y que la capacidad de movilización siempre ha sido muy alta entre los votantes de la izquierda abertzale.

Unas líneas antes hacía referencia a los paralelismos con Escocia, país ante el que los vascos sentimos una sana envidia, por mor de que votaron en septiembre de 2014 en referéndum sobre la independencia, aunque ganó el no por 10,6 puntos de diferencia (55,3% contra 44,7%); Sobre los vascos suelen argumentar desde Madrid que somos más partidarios de plantear el derecho a decidir que, en el caso de ejercerlo, hacer efectiva la independencia. En Escocia, a diferencia de aquí, les dejaron votar hace ya 6 años, y fue el ex primer ministro laborista (y escocés) Gordon Brown, figura clave a la hora de salvar la unión en el referéndum quien propuso una tercera vía entre las posturas maximalistas del Gobierno de Downing Street y de los escoceses del SNP, comandados por Nicola Sturgeon. Así, el político escocés laborista, abogaba por aumentar las competencias de autogobierno de Escocia, otorgándoles el control total sobre el IVA y la posibilidad de firmar tratados internacionales. También propuso que el Banco de Inglaterra pasara a denominarse Banco de Inglaterra y Escocia, para vincular más a los escoceses con la libra esterlina. La tercera vía, proyectada a la CAV, podría ser lo que a día de hoy está ocurriendo, con la palabra del Gobierno de Pedro Sánchez de cumplimentar ya, de una vez, el Estatuto de Autonomía del País Vasco, para lo que se ha establecido un calendario de traspasos competenciales.

En Escocia el independentismo escocés casi se ha duplicado en lo que va de siglo, pasando del 27 % de 1999 a rondar el 50 % a día de hoy. En Euskadi nos dicen que dicha opción, la independentista, está en horas bajas. Se da, por tanto, un paralelismo inverso con las Highlands escocesas, donde está al alza, como demuestra año tras año, los sondeos anuales de Actitudes Sociales Escocesas, que, son realizados por un instituto de investigación sociológica (ScotCen Social Research) y Euskadi.

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