Enric Vivanco Fontquerni, Barcelona

Industria farmaceútica

Pido perdón por la inmodestia de recordar que ya avisé de que la industria farmacéutica no era de fiar. He trabajado más de treinta años en este sector.

El sistema económico imperante es el capitalismo, que consiste en que la obligación de las empresas es ganar el máximo dinero posible, siempre y en toda circunstancia, incluida la pandémica.

La peor situación que se pueden encontrar los humanos son las guerras, pero en ellas también se hacen grandes negocios a todo nivel. La miseria humana se comporta siempre como un estraperlista de cualquier cosa.

Es de las farmacéuticas la culpa de la falta de suministros de unas vacunas que, no olvidemos, es imposible que estén suficientemente contrastadas, por muchos creyentes que piensen que están inmunizados. Sócrates dejó constancia de que no se puede curar el cuerpo, sin curar el alma. Todos estos imbéciles, a quienes engañan como tontos, tienen su alma totalmente enferma.

La industria farmacéutica siempre se ha comportado comprando voluntades de médicos y hasta de enfermeros. Se podía observar no hace tanto tiempo a los visitadores médicos, estos personajes siniestros que vendían elixires milagrosos de los respectivos laboratorios, y a los médicos recibiendo regalos espectaculares por recetar fármacos inútiles.

Con la caída del negocio se reestructuró toda la corrupción, por una más selectiva. Se va a los jefes de los departamentos correspondientes, todo queda más discreto. Los congresos de médicos son convolutos con viajes de placer disfrazados para hacer ver que se presentan grandes novedades. Sólo son rutas turísticas en el que puedes llevar a un acompañare con toda tranquilidad. Toda estas excursiones, están pagadas por estas multinacionales farmacéuticas, corruptoras, tratando de hacer ver que se progresa rápido en la cura de enfermedades. Solo si hablamos de las mentales, nunca en la historia como ahora ha habido tantos locos por el mundo.

Las revistas científicas están pagadas por los laboratorios, es una plataforma publicitaria, y la mayor parte de estudios que se presentan, muchos de los cuales son inventos del TBO.

El cinismo es la esencia que destila la UE al exigir que las farmacéuticas que deben cumplir los contratos. Si son los mismos, ya que los altos cargos de las farmacéuticas lo han sido antes de la propia UE o de los gobiernos.

Francamente, la ciudadanía tiene la obligación de informarse y no creer nada de la tomadura de pelo de las vacunas.

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