Enric Vivanco Fontquerni | Barcelona

La ciudad sanadora

Las grandes ciudades en donde se concentran grandes densidades de población, que alteran el espacio-tiempo, virtuoso, debido a una movilidad caótica y sin ninguna lógica que olvidan el objetivo fundamental que la ciudadanía necesita rincones agradables y espaciosos para su descanso sin necesidad de desplazarse a decenas o centenares de kilómetros, que provoca una huella ecológica insostenible. Es imprescindible encontrar el rincón feliz, para cada grupo de convivencia, articulado con el aprendizaje de saber descansar, para no dañar la tranquilidad del resto, ni producir la huella ecológica destructora del medio ambiente. La ciudad debe ser remodelada y pensada de forma urgente en el que la ciudadanía en un tiempo de 15 minutos, pueda desarrollar sus necesidades vitales y productivas. Volver a la normalidad en Barcelona, es regresar a la peor pesadilla. El ir y venir de vehículos particulares lanzando suciedad y ruido por sus tubos de escape, colapsando los cinturones de circunvalación, una obra innecesaria que destruye la vida en toda su amplitud. La movilidad elemento central del auténtico cambio, se debe organizar de forma urgente. Se ha de impedir la circulación de los vehículos privados, que durante estos días ha sido posible. En la ciudad sólo debe circular los vehículos eléctricos, como: autobuses, taxis, ambulancias, vehículos de seguridad y furgonetas de reparto. Todo este dinero que está tirando la CE, alimentando al monstruo contaminador, de la industria del automóvil, compañías aéreas, mayoristas del turismo masivo, multinacionales como Adidas, que regala dinero a unos deportistas que provocan una huella ecológica criminal, que su formación integral es de auténtica pena, incapaces de empatizar con un miligramo de decoro, utilizando unos vehículos que deberían estar prohibidos, fomentando el peor de los nacionalismos fascistas, en que se han convertido las Olimpiadas, paraíso de vividores, con las selecciones de fútbol, que es  la prostitución del balón, empresas que no aportan nada más que destrucción de la dignidad humana, se regala dinero al mundo del escupitajo tóxico, toda esta estructura económica hace que la vida del planeta sea inviable a muy corto plazo. Todo este disparate la capitanea una política venenosa arropada por unos medios de comunicación infames, como Merkel. Es increíble que se la considere como modelo político, así vamos, ya que su cinismo, está en proporción de su fanatismo religioso. Europa, siempre se encalla en la misma piedra.

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