Javier Orcajada Del Castillo

La importancia del programa en las elecciones

LA IMPORTANCIA DEL PROGRAMA EN ELECCIONES. Una candidata respondía en una entrevista que de poco valen los mítines y movidas folclóricas, que lo crítico es el programa de actuación con el que se presentan y que pondrán en activo si ganan las elecciones. Pertenece a un partido progresista, aunque con poco éxito tradicionalmente. Lamentablemente los partidos elaboran unos programas densos en los que se oferta todo lo que creen que puede arrastrar el voto de los electores, aunque el grado de cumplimiento suele ser raquítico, con el añadido de que imponen muchas cosas que no venían en el programa y que normalmente suelen ser motivo de decepción para los que le confiaron el voto pensando en el programa. La realidad es que la mayoría de los votantes no profundizan en quién van a confiar su voto, se limitan al tradicional en su familia, a prestar importancia a aspectos irrelevantes, como la simpatía, el aspecto externo o la clase social a la que pertenece. Los programas tienen escasa credibilidad, pues si son extensos, no se leen, y si son resumidos, se limitan a una serie de tópicos que elaboran expertos en marketing electoral que copian los de otros partidos que han tenido éxito. Es conocido el prestigio que adquirió Julio Anguita, antiguo secretario general de IU, cuyo slogan era: ¡Programa, programa, programa! Leerlo suponía una lección de honestidad y de esfuerzo colectivo de los redactores. Pues bien, a pesar de todo, tuvo unos pobres resultados. Ironizando, dijo que prefería que se leyera menos su programa y que le votaran más. Realmente el sistema electoral que tenemos sirve para premiar a los torpes cínicos con habilidad para engatusar a la masa, además de proveer de fondos abundantes para achicharrar al electorado con propaganda agresiva y pertinaz. Se trata de agobiar psicológicamente al votante para que sienta que, si no le vota, incumple una obligación como ciudadano. Es cierto que las elecciones permiten renovar a los políticos, pero la realidad ha pervertido el derecho al voto libre y secreto, pues se concentra mucha chusma entre los candidatos, como comprobará a lo largo de la legislatura, sin que pueda revocarle si incumple el programa.

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