Mi manifiesto (machista) para el #8M
Diego Calleja
15/02/2018

¡Eh tú! Sí, tú. Ya te voy pillando, ya te voy diferenciando del resto. Aunque he de reconocerte que a veces no te veo venir y eso es lo que más miedo me da. Sí, te hablo a tí. Siéntete aludido.

Eres esa persona que se cuestiona el concepto de «brecha salarial» diciendo que en su trabajo no pasa, esa persona que sentencia con la frase «ni machismo ni feminismo, igualdad» o esa persona que comienza sus frases diciendo «Yo no soy machista pero…». Desde ya te digo que sí, que sí eres machista. Como lo soy yo, como lo somos todos, como lo somos todas. El problema que tienes es que no lo has aceptado y, a cada paso, te sientes observado, te sientes señalado, te duele. Te revuelves cada vez que se habla de feminismo, te parece un tema demasiado recurrente, te aburre y no te parece justo.

De verdad te digo que es más fácil con las personas que son machistas por ideología, con las personas que creen que la mujer es inferior al hombre por naturaleza. A esos les ves venir de lejos, te esperas cómo va a ser su discurso porque se lo creen, porque sacan pecho. Se enorgullecen de pensar así. Hablan sin tapujos del papel de la mujer en casa o en la crianza de los hijos e hijas. Y con la supuesta supremacía física del hombre justifican otros usos y costumbres.

Contigo es más complicado. Siempre buscando una supuesta normalidad y una supuesta lógica para deslegitimar la lucha feminista. Aceptas una manifestación en favor de las personas refugiadas de Siria pero detestas y rechazas el 8M preguntando a ver cuándo es el «Día del Hombre». Y lo haces porque en realidad lo primero te la suda y lo segundo atenta con lo más básico de tu educación, atenta contra tu tradición, contra tu status quo y contra tus privilegios.

No tengas miedo. Reconoce que has crecido en una sociedad donde a una mujer le cuesta caminar libremente por la calle. Reconoce que las mujeres mueren solo por ser mujeres y que los hombres somos los asesinos, somos los que las matamos. Di sin reparos que todavía queda, que nos queda mucho trabajo y mucho camino para lograr una situación de igualdad real.

Comienza a pensar que detrás de una gran mujer hay una gran mujer. Interioriza que un no es un no independientemente de lo corta que sea la falda o lo extenso que sea el escote. Asimila que el problema lo tienen los que miran. Acepta que el lenguaje no es inocente y que la RAE por muy real que sea también es machista.

Sí, empieza reconociendo que lo eres. Soy machista. A partir de ese momento cambiar es más sencillo.

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