Iñaki Revuelta Lertxundi, cantante

Negacionistas de la Memoria

La dichosa pandemia que nos azota desde hace ya más de un año hace que se traslade un hastío generalizado y una incertidumbre que se hace latente entre nosotros. El no tener conocimiento de un atisbo de mejoría, tanto sea a nivel sanitario o laboral, con las diferentes noticias de diferentes cepas que llegan y con las informaciones que vienen desde el origen en China, no ayudan a que el ánimo general sea positivo. Todo ello, acompañado de la poca y casi ausente respuesta ciudadana a todas las restricciones sufridas por el pueblo, pareciera que no formara parte de este pueblo milenario que se llama Euskal Herria. Habrá quien diga que nuestro momento histórico es el que procede, el que estemos en la capital del imperio español, Madrid, para conseguir ventajas para los nuestros, pero sinceramente, a mí no me gustan los regalos envenenados... No entraré en la función de aquellos que ejercen tal misión, comprendo que no es sencillo menester, pero debieran comprender el hartazgo y la desilusión existente, sobre todo en la juventud. El camino no es la criminalización de sectores discordantes, ni insultar ni demonizar, sino más bien abrir un debate serio y constructivo para la sociedad. Ese debate, también debiera producirse a nivel gubernamental y demás medios de comunicación. No es para nada de recibo, el sustentar económicamente con grandes inyecciones de dinero a la mayoría de medios del país con un único discurso. Eso conlleva a contribuir en eso que han llamado Centro para la Memoria en Gasteiz. No entraré en si el propósito o deseo sea el de resarcir a distintas víctimas, pero lo que sí veo a día de hoy, es el recuerdo a un personaje malvado y siniestro como Melitón Manzanas. Eso es lo que no hay que permitir, lo que una izquierda soberanista vasca en bloque debiera poner el grito en el cielo. Eso es apología del franquismo, colaboración con la antigua Gestapo, en definitiva, recordar a un asesino torturador genocida, con el amparo y pagado por toda la ciudadanía. Los que pensamos que, el franquismo y su posterior represión, los que luchamos por la verdad, justicia y reparación de nuestros familiares asesinados por la intolerancia, pedimos con gran humildad y decoro, que cierren ese centro insolidario, inhumano e insultante a la verdad. De lo contrario, si permitimos ese falso relato de la auténtica memoria, seremos unos negacionistas de la memoria.

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